Berrocal marcó el gol de la victoria. /MORQUECHO

Berrocal marcó el gol de la victoria. / MORQUECHO

Eibar 2 - Málaga 1

Berrocal salva el cetro sobre la bocina

Un cabezazo del central jerezano apenas un minuto después de que el Málaga neutralizara el gol de Stoichkov en la primera parte devuelve al Eibar el bastón de mando

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Aún teniendo que hacer uso del desfibrilador para tratar las numerosas arritmias provocadas por el sufrimiento que vive en prácticamente todos los partidos en Ipurua, el Eibar sigue sin fallar en su gran baluarte.

Y eso que ayer sus cimientos se tambalearon de nuevo después de que un aldabonazo del Málaga a dos minutos del final amenazara con dejar a los armeros sin dos de los tres puntos que ya saboreaban gracias al octavo tanto que Stoichkov se apuntó pasada la media hora de juego. Pero una vez más, la estrategia y el acierto de Berrocal al cabecear de forma inapelable un saque de esquina servido por Vadillo apenas un minuto después de empate, salieron al rescate de una fortaleza azulgrana que sigue siendo inconquistable y repescaron así un liderato que, a buen seguro, ya estaban festejando en Gran Canaria.

El testarazo del jerezano sobre la bocina desató la algarabía de una grada que compartió con el corazón en un puño la agonía padecida por su equipo en una segunda mitad en la que el conjunto boquerón resquebrajó la confianza de los locales mediante un asedio que se saldó con dos efectivos impactos, aunque afortunadamente solo se dio validez al que propinó el exarmero Esteban en un final no apto para cardíacos.

El propio Gaizka Garitano ya había advertido del peligro que entrañaba un rival que, pese a ocupar la penúltima plaza, se vio que tiene potencial para salir de esas posiciones de peligro si consigue controlar el pánico que genera verse con la soga al cuello.

Con la mosca detrás de la oreja al ver los tres refuerzos de calidad que habían incorporado los boquerones, el técnico azulgrana cubrió la ausencia del sancionado Nolaskoain, uno de los revulsivos en las últimas jornadas, con un trivote formado por Matheus, Sergio y Javi Muñoz, con el que quiso apuntalar al máximo la medular. Un dibujo al que no recurría desde el último choque del año ante el Oviedo, que le llevó a sacrificar a Bautista para situar a Stoichkov como principal referente ofensivo.

El sanroqueño, en plena racha

Y la jugada le salió de perlas, porque el de San Roque, pleno de confianza tras reencontrarse con el gol que otorgó el triunfo ante el Ibiza en la anterior jornada, volvió a dejar patente su gran pericia en el área al aprovechar un error en cadena del meta Yáñez y del centrocampista Jozabed para incrementar su cuenta con un espléndido disparo ajustado al palo de la portería albiceleste.

Lamentablemente, ponerse por delante en el marcador suele suponer un ejercicio de riesgo para los armeros, que después de que Corpas desaprovechara un medido pase hacia atrás de Tejero para ampliar la renta, dieron un suspiro de alivio cuando un remate de N'Diaye, que había despistado por completo a Luca Zidane, se negó a entrar.

Un aviso que pareció surtir efecto al inicio de una segunda mitad en la que el Eibar salió determinado a espantar todos los fantasmas. Pero aunque su insistencia deparó tres peligrosas llegadas que ni Stoichkov en dos ocasiones ni Javi Muñoz desde la frontal consiguieron concretar, el miedo se apoderó de Ipurua cuando el sancionado Pepe Mel ordenó a su segundo desde la tribuna de prensa que sacara toda la artillería para morir matando.

Sin nada más que perder, el Málaga pataleó, arañó y mordió con tal fuerza que a los azulgranas no les quedó más remedio que refugiarse atrás para defender unos muros que aguantaron en pie las primeras embestidas, gracias a que N'Diaye se trastabilló al intentar rematar en posición franca un fantástico envío de Javi Jiménez, y también a la providencial mano que Luca Zidane sacó para impedir que Lago Junior se estrenara marcando como nuevo jugador boquerón.

Tampoco la tercera fue la vencida, pero solo porque el árbitro anuló por un tanto anotado por Luis Muñoz por un fuera de juego previo del exarmero Fran Sol. Pero tanto fue el cántaro a la fuente que finalmente el también exazulgrana Esteban Burgos consiguió romperlo con un potente remate que superó a Zidane tras rebotar en un compañero.

Pero cuando todo el mundo daba por perdidos dos puntos, Berrocal los recuperó con un inapelable testarazo que dejó claro que este equipo nunca se da por muerto.