Fran Sol, durante el partido frente al Girona. / Mikel Askasibar

Liga Smartbank El Eibar, otro paso atrás, esta vez en su fortín (2-2)

El Eibar cede un empate ante el Málaga después de fallar un penalti y se queda ya a nueve puntos de un Almería lanzado

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Como los cangrejos, el Eibar camina hacia atrás tras no ser capaz de superar en Ipurua al Málaga, que logró igualar un partido que los armeros no supieron sentenciar en el arranque de la segunda mitad después de que Expósito fallara un penalti con un 2-1 a su favor.

Esta vez ni siquiera el fortín al que los armeros se habían entregado para tratar de compensar su incapacidad lejos de casa aguantó ante los errores que su inquilino sigue cometiendo sin remisión y acabó cediendo ante el empuje de un rival que, aunque venía con el sambenito de peor visitante de la categoría, fue capaz de arañar un punto donde nadie lo había hecho en los últimos siete partidos que se habían disputado.

Los de Garitano dejaban volar otros dos puntos vitales para alcanzar su objetivo sabiendo que el Almería había dado otra zancada hacia el ascenso directo al ampliar a nueve la brecha respecto a los azulgranas, aunque al menos logró mantener una segunda plaza provisional que llegó a perder hasta que el Lugo empató en el último suspiro en Tenerife.

La lluviosa tarde noche comenzó a oler a chamusquina cuando el Eibar tuvo que confirmar que la llamativa ausencia de Fernando Llorente en la convocatoria se debía a que el riojano se había quedado en su casa tras dar positivo por Covid, aunque sin sintomatología evidente. Una baja sensible que se unía a las conocidas ausencias de Franchu, Venancio, Sielva y Aketxe. Lejos, aún así de los ocho jugadores del primer plantel que el técnico boquerón tuvo que dejar en casa.

No había excusa, sin embargo, para sumar sin aspaviento la octava victoria seguida en terreno armero ante el rival más propicio para hacerlo, no en vano los boquerones solo habían conseguido rescatar tres puntos en los nueve desplazamientos que habían realizado previamente lejos de La Rosaleda.

Eso no impidió que las emociones que el conjunto armero se ha acostumbrado a ofrecer a su afición surgieran a los pocos minutos de que el balón comenzara a rodar, cuando una de las ya clásicas pérdidas de balón en el centro del campo posibilitó que Víctor Gómez se colara por la izquierda con el permiso de Toño y sin que los centrales armeros tampoco pudieran evitar que Sekou Gassama empujara el balón al fondo de la red desde el área pequeña.

Afortunadamente, la advertencia que siempre parece necesitar el equipo de Garitano para espabilar llegó con mucho tiempo por delante para reaccionar y al Eibar le bastaron dos ramalazos, uno de fortuna y otro de calidad, para darle la vuelta al marcador en cuestión de dos minutos.

Ayudó sin duda, que el árbitro primero y después el VAR entendieran que el pase de Toño que el fue desviado tras tocar en el brazo del azulgrana David Lombán era suficiente para pitar penalti y Stoichkov no desperdicio la oportunidad de marcar su décimo gol de la temporada con un disparo raso, cargado de seguridad.

El subidón no se quedó ahí, ya que según se terminó la celebración de tanto del empate un pase magistral de Expósito a Stoichkov originó una rápida contra que Corpas se encargó de culminar con un remate cruzado desde el interior del área con el que la escuadra azulgrana dio la vuelta al marcador, haciendo creer a todos que había puesto las cosas en su sitio.

Penalti al limbo

Pero con el Eibar no se pueden dar nada por hecho, ni para bien ni para mal, ni siquiera teniendo un nuevo penalti a su favor, en este caso por otra mano, esta vez aún más discutible de Víctor Gómez, al que no le dio tiempo a amputarse el brazo para evitar que el pase de Stoichkov le golpeara. Todo un regalo que, en lugar de reportar la tranquilidad que el público de Ipurua no consigue saborear, supuso toda una condena para los eibarreses, puesto que después de que Expósito lo lanzara fuera por intentar ajustar su disparo al palo, los locales perdieron el norte

Las intervenciones que Yoel realizó ante un cabezazo del que ya le había batido en la primera mitad y un posterior remate de Jairo no sirvieron para apagar el fuego que el Málaga provocó de nuevo con la mecha que Hicham prendió a pocos minutos del final al colarse otra vez por la izquierda, para que el mallorquín Brandon encendiera por completo la llama.

Pocos recursos le quedaron a Garitano para que su equipo pudiera evitar que la excelente racha que había enlazado en casa se quebrara.