Goleada histórica del Eibar al Real Madrid

Los jugadores del Eibar celebran el gol de Enrich./MORQUECHO
Los jugadores del Eibar celebran el gol de Enrich. / MORQUECHO

Un excepcional Cucurella lidera la primera victoria armera ante los madridistas en Ipurua | Un Eibar serio y ambicioso zarandea hasta el ridículo a un Real Madrid indolente

LETIZIA GÓMEZ EIBAR

Corrió el champán en el vestuario del Eibar. Siempre hay que tener alguna botella en la fresquera para celebrar los grandes acontecimientos, y este sábado llegó el esperado día en el que, por fin, el Real Madrid mordió el polvo en Ipurua. Fue la propia presidenta la que la descorchó sin poder contener la emoción ante unos jugadores a los que abrazó uno a uno después de que hubieran vaciado el espumoso sobre su cabeza. Los tapones volaron en el estadio y en muchos puntos de una ciudad armera henchida de orgullo por el espectacular e histórico triunfo que le brindó su equipo. Hubo que aflojar la cartera para vivirlo desde cerca, pero ver al Eibar zarandear hasta dejar en ridículo al todopoderoso club merengue no tiene precio.

El Real Madrid fue una marioneta a manos de los armeros. Habrá quien diga que los blancos perdieron por incomparencia, porque realmente no se vio ni la sombra del equipo que tiene 13 Copas de Europa en sus vitrinas, pero no se le puede restar ni un ápice de mérito a lo que hizo el Eibar.

El cuadro Mendilibar salió a ganar convencido de que era capaz de hacerlo, mientras que el de Solari saltó al césped creyendo que podía llevarse los tres puntos sin despeinarse. En las cuatro visitas anteriores lo habían hecho sin tener que emplearse a fondo, pero los azulgranas derogaron sin contemplaciones la ley del mínimo esfuerzo. La indolencia en Ipurua se paga con una goleada que puede dejar más de un cadaver en Concha Espina.

La llegada de Solari había tapado algunas de las verguenzas que Florentino Pérez había atribudo sin ningún escrúpulo a Julen Lopetegi, pero los armeros demostraron que la entidad madridista tiene un problema de fondo, con muchos jugadores que evidencian estar fuera de forma, y de palpable falta de actitud. Eso es precisamente lo que les recriminaron los seguidores blancos que se concentraron para despedir con pitos a su equipo junto al autobús, aunque el verdadero foco de su ira fue precisamente el máximo mandatario, al que también acusaron de dejadez.

Desde el mismo momento en que el balón comenzó a rodar se vio quién se había tomado el choque en serio y quién parecía una broma. Los futbolistas de la S.D. Eibar emplearon sus armas de siempre, la valentía para salir a comerse al que tenga en frente se llame como se llame y su agobiante presión que agota hasta al más paciente. Y ya es sabido que ésta no es la principal virtud de los merengues. Era como si el balón les quemara. En el momento en el que algún jugador local les presionaba, se echaban a temblar, y no les venía solo uno, había ocasiones en las que se les echaban encima hasta tres azulgranas.

«Tengo buenas vibraciones», comentaban algunos aficionados eibarreses. Ni se imaginaban lo que estaba por venir. Y eso que cuando a los tres minutos de juego un intencionado lanzamiento de Kike García se estrelló en la cruceta, fue inevitable pensar que la suerte volvía a jugar en las filas del equipo contrario.

El cuarto poste en lo que va de la escasa era Solari pareció espolear a al cuadro madridista, que respondió con un disparo de Bale al fondo de la portería, cuando la jugada ya había sido anulada por uno de los 10 fueras de juego en los que incurrieron el galés y sus compañeros, y poco después con un remate de Benzema que Cote sacó de forma providencial desde la misma línea de fondo. Una acción en la que el Real Madrid llegó prácticamente sin querer y que podía haber convertido este choque en una copia de los anteriores.

Pero era el día señalado para el Eibar. El día para añadir otro hito más a su cada vez más extensa colección de logros. Él no lo sabía, pero también iba a ser el día en el que Marc Cucurella, un joven de 20 años salido de la cantera del Barcelona, iba a destrozar al eterno enemigo de su club.

Vital en los tres goles

Lo de vestir los mismos colores le debió dar alas a Cucurella, porque voló en Ipurua. Su reconversión de lateral a extremo le ha dotado de una gran profundidad ofensiva y la puso en práctica en los tres goles que marcaron otros azulgranas pero que nacieron de sus botas. Inauguró su festival con una rápida salida a contra que dejó sentados a los blancos. Recorrió muchos metros, unos 40 antes de dibujar una pared con Orellana que le plantó en el área. Desde ahí proporcionó un centro de mucho quilates para Enrich, que se encontró con Curtois, aunque afortunadamente Escalante apareció muy oportuno para alojarla en la portería rival.

Para desesperación de la grada, Munuera Montero lo anuló por un supuesto fuera de juego, pero desde el VAR le avisaron de que el gol debía subir al marcador y, tras visionar la acción, el colegiado valenciano dio la razón a sus compañeros del videoarbitraje.

Por primera vez en la historia, el equipo azulgrana tomaba la delantera ante el Madrid en Ipurua y eso ya era una señal que indicaba que el Eibar podía alterar el rumbo de la historia. La indolencia de los dirigidos por Solari hizo el resto. No reaccionaron con rabia, sino como si sintieran vergüenza, y a partir de ahí no hicieron más que darla.

Especialmente en la segunda mitad. Mendilibar les dijo a los suyos en el descanso que sí se podía, y ellos lo creyeron. Hambrientos por lograr un triunfo que habían perseguido sin éxito desde que llegaron a Primera, los armeros engulleron el merengue en dos bocados.

3 Eibar

Riesgo, Cote, Rubén Peña, Ramis, Oliveira, Orellana (Sergio Álvarez, min. 82), Cucurella, Jordán, Escalante, Kike García (De Blasis, min. 87) y Sergi Enrich (Charles, min. 73).

0 Real Madrid

Courtois, Odriozola (Carvajal, min. 53), Varane, Ramos, Marcelo, Kroos, Modric (Isco, min. 62), Ceballos, Asensio (Vinícius, min. 73), Bale y Benzema.

Goles:
1-0: min. 15, Escalante. 2-0: min. 51, Enrich. 3-0: min. 56, Kike García.
Árbitro:
(Comité Valenciano). Mostró amarilla a Cucurella, Jordán y Bale.
Incidencias:
Partido de la decimotercera jornada de Liga disputado en Ipurua ante 6.400 espectadores.

La bandeja la portó Cucurella, que tras birlarle la cartera a Odriozola, se la pasó a Enrich para que fuera el balear el que se llevara la gloria de marcar al Real Madrid con un disparo ajustado al palo que dejó a Curtois con cara de póquer. El belga no daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos. Nunca antes había jugado en Ipurua, porque no fue alineado cuando militaba en el Atlético de Madrid, pero ni por asomo esperaba que saliera goleado de aquí vistiendo la elástica blanca.

Y su agonía no hizo más que aumentar cuando vio que el de los rizos que tantos problemas les estaba causando corrió hasta hacerse con un balón suelto en la banday lo enviaba al área para que Kike García también saboreara los laureles de un trabajo espléndido de todo el equipo.

Más noticias

 

Fotos

Vídeos