Escasa recompensa a la superioridad local

Escasa recompensa a la superioridad local
Félix Morquecho

El Eibar se adelanta con un penalti decretado por el VAR y Williams empata en la única ocasión visitante | Tres intervenciones de Herrerín evitan que el dominio de los armeros se reflejara en el marcador

IKER MENDIA

El Eibar comprobó en el derbi que ni la posesión ni el dominio, por muy aplastante que sea, garantizan el triunfo. De ser así, el conjunto azulgrana habría ganado por goleada, porque desde que arrancó el partido hasta que el árbitro pitó el final, solo ellos plantearon una estrategia con la clara pretensión de llevarse el triunfo, pero como ya viene siendo habitual en los últimos años, el Athletic pescó sin apenas lanzar la caña.

Al menos en esta ocasión no se llevó los tres puntos como en las dos ocasiones precedentes, aunque el punto que voló hacia San Mamés supone una recompensa excesiva para el esfuerzo que plasmó en el campo.

Le bastó con una acción aislada y una buena ejecución de Williams para neutralizar el tanto que Charles había marcado cinco minutos antes, después de que el VAR le avisara al árbitro que Iñigo Martínez había derribado a Enrich bastantes instantes antes de que finalmente se señalara el penalti.

Pese a que el partido prometía tras dos goles en 22 minutos, en realidad eso fue todo lo que quedó reflejado en el marcador final, porque todos los intentos posteriores del Eibar se vieron frustrados por una zaga afanada en achicar balones y por un Herrerín, que en su debut, se convirtió en el salvador de su equipo con tres intervenciones que evitaron lo que habría sido una merecida victoria de los azulgranas.

Sorpresa en las porterías

Después de dos temporadas consecutivas viendo cómo el Athletic se llevaba los últimos derbis con la ley del mínimo esfuerzo, el de hoy se presentaba como el día propicio para cambiar las tornas.

Los rojiblancos llegaban instalados en puestos de descenso, y aunque solo había tres puntos de distancia entre ambos, estar abajo siempre genera un estado de ansiedad que los armeros debían exprimir. De antemano se sabía que sería un partido físico, más de contacto que de juego fluido, en el que la perseverancia iba a jugar un papel fundamental.

Lo que no entraba ni por asomo entre las previsiones era que Marko Dmitrovic ni estuviera ni se le esperara para defender la portería azulgrana. Al parecer, el serbio había regresado de la concentración con su país con unas molestias en el pubis de las que el club no había dado cuenta, y finalmente se cayó de la convocatoria, propiciando así el debut esta temporada de Asier Riesgo, así como la presencia del canterano Markel Areitio en el banquillo. Curiosamente, Eduardo Berizzo también eligió esta cita para quitarle a Unai Simón la titularidad que había ostentado desde que arrancó el campeonato para darle la alternativa a Iago Herrerín, que cayó lesionado pocos días antes del inicio liguero.

1 S.D. Eibar

Riesgo; Rubén Peña, Ramis, Arbilla, Cote; Diop, Jordán; Orellana, Charles (Kike García, m.64), De Blasis (Cucurella, m.84); y Enrich.

1 Athletic Club

Herrerín; De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Dani García, Unai López (Nolaskoain, m.92), Muniain (San José, m.65); Raúl García, Williams (Susaeta, m.82) y Adúriz.

Goles:
1-0, m.16, Charles, de penalti. 1-1, m.21: Williams.
Árbitro:
Gil Manzano. Amonestó por el Eibar a Orellana y Enrich, y por el Athletic a Unai López y De Marcos.
Incidencias:
partido de la novena jornada de Liga disputado ante 6.475 espectadores en Ipurua.

Por lo demás, lo esperado. Mendilibar mostró todas sus cartas, sin esconder ninguna. Puso en liza un once que perfectamente puede ser el que los aficionados terminen aprendiéndose de carrerilla. Un equipo que superó a su oponente en todo, salvo en el marcador.

Fue el que puso las ganas, el poco juego que hubo y prácticamente todas las opciones que ofreció el partido, pero solo consiguió moverlo cuando rebasado el primer cuarto de hora, el árbitro consultó el VAR para comprobar que el derribo que había sufrido Enrich por parte de Iñigo Martínez varios minutos antes había sido penalti.

La pena retardada fue lanzada por Charles, que engañó por completo a Herrerín con un tiro raso y al centro de la portería. Ipurua, que se había llenado hasta la bandera por primera vez esta temporada, estalló de júbilo ante la cara de preocupación de los más de 600 seguidores del Athletic que veían que su equipo ni empieza ni termina de carburar.

Y eso que recuperaron la esperanza cuando Williams recibió un balón peinado por Raúl García tras un saque de Herrerín y lo coló, también raso, lejos del alcance del debutante Riesgo, que nada pudo hacer ante la efectividad del ariete bilbaíno.

Pero ese fue todo el bagaje que el Athletic ofreció en Ipurua. A partir de ese momento fue el Eibar el que mandó, el que buscó un nuevo gol con un remate de Enrich a pase de Jordán que la zaga rojiblanca sacó bajo la misma línea de gol, y el que achuchó hasta el último segundo del primer tiempo, en el que Herrerín estuvo fino al despejar un peligroso centro de Orellana.

El panorama se escureció aún más para los visitantes en la segunda mitad. Los armeros veían que si apretaban un poquito las tuercas, el castillo de naipes que había edificado Berizzo podía derrumbarse en cualquier momento.

No les faltó empeño, pero sí lo más importante, el acierto. Lo intentaron por tierra, mar y aire, primero con un centro chut de Enrich que no logró inquietar a Herrerín y después con una doble ocasión de Orellana y Joan Jordán que el meta bilbaíno resolvió de manera providencial.

Más sobre el S.D. Eibar 1 - Athletic 1

El Eibar tenía al Athletic en sus manos. Había encerrado a su rival en el área y el asedio era pausado, pero constante. Superó todos los obstáculos salvo el de Herrerín, que por tercera vez en la segunda mitad, sacó una mano salvadora para desviar a córner un cabezazo de Ramis que muchos en la grada Este ya estaban celebrando como el gol de la victoria.

Todos los esfuerzos fueron baldíos ante un rival que solo se atrevió a acercarse a la meta azulgrana en los últimos minutos con un remate de San José que Riesgo atajó sin problemas.

El Eibar se tuvo que conformar con un punto agridulce que no premió como debía el trabajo desplegado en el campo, pero que ratifica las buenas sensaciones que el conjunto dirigido por Mendilibar ya ofreció en su visita al Girona.

Es un pasito pequeño, pero otro paso al fin y al cabo, hacia un objetivo que este año se presenta aún más complicado si cabe debido a los extraños resultados que los equipos modestos están logrando ante los grandes.

Por eso mismo, la visita del sábado (18.30 horas) a un Celta de Vigo que lleva seis jornadas seguidas sin ganar, se antoja trascendental para ir abriendo hueco con los de abajo.

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