S.D. Eibar

Una victoria de infarto para revivir

El Eibar se enfrenta al Alavés en Ipurua. / EFE
El Eibar se enfrenta al Alavés en Ipurua. / EFE

Diop remonta en el descuento un choque en el que ambos equipos acabaron con diez

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Ha merecido la pena sufrir. En el minuto 91, con todos los azulgranas fundidos por el incansable esfuerzo que han hecho para conseguir una victoria como el comer, Diop ha sacado fuerzas de dónde casi no había para cabecear con toda su alma un córner que le ha servido Joan Jordán. Ipurua ha celebrado muchos goles históricos en los últimos años, pero la tensión acumulada en las últimas jornadas de esta Liga loca ha provocado que la afición azulgrana se dejara llevar por las emociones cuando el senegalés ha certificado una remontada que ha iniciado el propio Jordán al anotar el tanto del empate.

Mientras el africano no podía ni levantarse del suelo para celebrar la alegría que había desatado en la grada, los seguidores armeros se abrazaban casi sin poder contener la lagrimilla de alivio. La agonía padecida en los 90 minutos anteriores ha tenido un final feliz. No podía ser que el Alavés se llevara algo sin hacer casi nada, con un gol para más inri de Manu García a la salida de una falta discutible fuera del área, mientras que los armeros se habían dejado la piel, tanto cuando han estado en superioridad por la expulsión de Duarte en la primera parte, como cuando se han quedado con diez por una expulsión de De Blasis perfectamente evitable.

Esta vez la perseverancia sí ha tenido la recompensa que el Eibar ha buscado sin descanso. El equipo de Mendilibar no ha desesperado pese a que el partido ha sido una continua desesperación. Ha sido exasperante que el cuadro azulgrana volviera a afrontar un partido con las legañas aún pegadas y que permitiera que el Alavés, que tiene los astros de su lado para marcar casi de cualquier manera, tomara la delantera a los cuatro minutos con intriga incluida. Y es que el árbitro ha llegado a anular por un supuesto fuera de juego el gol de los vitorianos que en un principio sí había concedido, pero desde el VAR le han avisado que el capitán albiazul ha rematado en posición correcta y unos minutos después ha validado la acción.

Otra vez condenados a remar contracorriente y contra el miedo a perder el tren de la permanencia. No era más que la décima jornada, pero ante la igualdad que se respira en el campeonato, parecía que al Eibar le iba la vida en este partido. Y por eso mismo, los locales se han matado por cambiar su sino.

Han emprendido una campaña de acoso y derribo con la misma táctica que en las últimas citas no les había funcionado, pero con mucho más corazón. Un corazón que además ha sido puesto a prueba contra la frustración que se ha ido acumulando entre tanto centro y remate desviado a córner y ante acciones en las que se demuestra que el azar sí juega un papel fundamental en los partidos.

Una cruceta y un poste

La suerte no ha tenido nada que ver en que el VAR irrumpiera en el minuto 22 para indicarle al colegiado que el penalti que primero no ha pitado y luego sí por una caída de Joan Jordán en el área babazorra había sido una falta al borde del área que entonces le ha costado la expulsión a Duarte. Pero la fortuna sí ha incidido en que el lanzamiento de Orellana se estrellara en la mismísima cruceta. A los demás les entra todo y al Eibar nada.

Hasta once saques de esquina han dispuesto los armeros en la primera parte y, para colmo, otro palo, el izquierdo de la portería defendida por Sivera, también ha evitado que la ambición del Eibar recogiera su premio después de dos remates seguidos de Rubén Peña.

2 S.D. Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Arbilla, Paulo, Cote (Cucurella, min.65); Jordán, Diop, Escalante (Charles, min. 41); Orellana, Kike García (Enrich, min. 68), De Blassis.

1 Alavés

Sivera; Martín, Laguardia, Maripán, Duarte; Manu García, Tomás Pina (Brasanac, min 34), Jony (Sobrino, min. 76), Ibai; Borja Bastón (Vigaray, min. 28), Calleri.

Goles:
0-1, min. 3, Manu García. 1-1, min. 68, Jordán. 2-1, min 90, Diop
Árbitro:
Iglesias Villanueva. Expulsó por roja directa a Duarte en el minuto 24, y a De Blassis en el minuto 63 y amonestó por los locales a Orellana, Diop
Incidencias:
5.660 espectadores en una plácida mañana otoñal en Ipurúa.

Los locales han enfilado rumbo a la caseta preguntándose qué más tenían podían hacer para enterrar su falta de acierto. Mendilibar ya había decidido antes del descanso que debía prescindir de uno de los dos mediocentros de contención que había situado detrás de Joan Jordán y ha sacrificado al reaparecido Escalante para otorgarle la manija al joven catalán.

No hay que por bien que no venga

No contaba con que De Blasis cometiera la imprudencia de pisar el tobillo de Vigaray con una fea entrada por detrás que el VAR le ha chivado al árbitro, quien no ha dudado en expulsar al argentino. Una acción que, sin embargo, ha resultado ser el germen de la remontada, porque el técnico ha sentado a Cote para dar entrada a Cucurella y ha sido precisamente el lateral convertido en extremo el que ha visto solo a Joan Jordán en la frontal del área con toda la portería abierta para meter allí su asistencia.

Con todo, a por todas

Después de haber fallado todo lo anterior, el Eibar veía cómo su rumbo empezaba a reconducirse. El empate era un mal menor después de cómo había comenzado el derbi, pero el conjunto azulgrana ni se ha resignado ni conformado. Necesitaban los tres puntos para seguir creyendo con fuerza en sí mismos y se han dejado la vida por conseguirlos, también con la ayuda de Dmitrovic, que en su vuelta al equipo tras dos jornadas de ausencia por lesión, solo ha tenido que intervenir en una ocasión, pero ha sido para evitar que Jony les matara en la única vez que quisieron acercarse a su portería.

Con Sergi Enrich ya en el césped para quemar el último cartucho de fuerza, los armeros han pasado el resto de los minutos volcados en el área rival hasta que a la salida de otro córner ya en la prolongación, el decimotercero que han forzado en todo el partido, aparecido la cabeza y el cuerpo entero de Diop para lograr un triunfo de infarto que se ha festejado como si se tratara de una final. Todo apunta a que los 28 partidos que quedan lo van a ser.

Y resulta curioso que se esté viviendo este arranque liguero con tantas inquietudes, cuando resulta que después de apuntarse el segundo de los tres derbis que se han disputado en Ipurua el Eibar suma ya 14 puntos y, más llamativo aún, esté a solo tres del Real Madrid, el próximo rival que visitará Ipurua justo después de parón tras el choque del próximo sábado (13.00 h.) en el feudo del Valladolid.

Conviene no contagiarse demasiado de la intensidad que Mendilibar exige a los suyos, porque si tras solo diez partidos el riesgo de ataque de nervios es extremo, es mejor no imaginarse lo que puede ser llegar en situación de peligro a la recta final de ese calendario atroz que le espera al Eibar en las ocho últimas jornadas.

La siguiente prueba de fuego será ante un recién ascendido que ha salido respondón, pero antes los azulgranas tendrán que recuperar todo el resuello que perdieron para ganar tres puntos que le dan vida.

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