S.D. Eibar

Castigo a la nula falta de eficacia del Eibar

Diop (Eibar) y Boufal (Celta) durante el encuentro entre el Celta y el S.D. Eibar / @SDEibar

A la falta de acierto se sumó la mala transición defensiva para frenar las contras de los vigueses

LETIZIA GÓMEZ EIBAR

Golpe de realidad en Balaídos. Cuando un marcador es tan contundente como el sufrido en Vigo, de poco vale lamentarse de que al Eibar se le fueran al limbo hasta 12 disparos a puerta. El equipo armero falló más que una escopeta de feria, eso es innegable, pero si además de no acertar el rival te marca cada vez que llega, la ecuación se resuelve con una goleada que mitiga la crisis del Celta y traslada parte de sus problemas a los azulgranas, que el domingo reciben la visita de un Alavés que sea cuál sea su resultado hoy ante el Villarreal, se presentará con una notable ventaja en su casillero.

Hay motivos para inquietarse, porque la nula eficacia de cara a la portería de la S.D. Eibar acabó minando la moral del bloque al completo, pero por quedarse con algo positivo que apuntar, al menos en este choque el equipo de Mendilibar finalizó las jugadas con remates todos ellos cargados de peligro, ya que en choques anteriores el propio técnico se había quejado de la falta de valentía a la hora de acabar las acciones de ataque

Y es que quien solo se quede con el resultado puede pensar que el Celta se dio un paseo militar ante el Eibar, pero por increíble que parezca, durante buena parte del choque fue precisamente al revés. Llegar al área local no fue el problema. La situación del cuadro vigués en la tabla se explicaba por fragilidad defensiva que los eibarreses supieron exprimir para plantar su campamento en el área rival, pero cuando el fue el gatillo el que se encasquilló, ahí estuvo Sergio Álvarez para impedir que los disparos armeros agujerearan su portería.

4 Celta

Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Juncá; Lobotka, Fran Beltrán; Brais; Emre Mor (Okay, m.74), Boufal (Sisto, m.81); y Aspas (Eckert, m.85).

0 Eibar

Rubén Peña, Arbilla, Bigas (Sergio Álvarez, m.68), Jose Ángel (Cucurella, m.68); Orellana, Diop, Jordán, De Blasis; Enrich (Charles, m.57) y Kike García.

goles
1-0, m.5: Aspas. 2-0, m.35: Aspas. 3-0, m.56: Brais Méndez. 4-0, m.82: Aspas.
árbitro
González González (Comité Castellano-Leonés).
incidencias
Partido correspondiente a la décima jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio municipal de Balaídos ante 15.509 espectadores.

Y mientras al Eibar no le entraba nada, el Celta lo colaba todo. Dada la necesidad que arrastraba su rival era fácil predecir que el equipo vigués saldría escopetado para buscar el gol que le diera la tranquilidad que faltaba en la grada y en las altas instancias del club. Era fácil predecir también que la hoja de ruta de los armeros sería tratar de aguantar el vendaval inicial de los celestes para después aprovechar los nervios que surgieran en el otro bando con el paso de los minutos.

No hubo que esperar ni cinco minutos para comprobar que el plan que funcionó fue el que el cuestionado Antonio Mohamed había dibujado en su pizarra. Teniendo un jugador como Iago Aspas en sus filas lo raro es ver al Celta pasando los apuros que tanto le están, más bien le estaban, apretando. Y por eso mismo, resulta muy incomprensible que, después de que el equipo gallego hubiera dado dos avisos segundos después de que el balón echara a la red, el ariete de Moaña recibiera buen centro del ex azulgrana Juncà en la frontal del área sin que hubiera ningún jugador del Eibar a dos metros a la redonda. Quién y Aspas solo. El pequeño gran delantero gallego tuvo tiempo para colocarse la pelota a su gusto en su mágica bota y levantar la cabeza para colarle un espectacular globo por la escuadra a un Riesgo que solo pudo sacar el balón del fondo de la portería reprimiendo un aplauso por el golazo que le había metido el internacional.

El Eibar acusó el golpe con inusual deportividad, como debía ser. Quedaban al menos otros 85 minutos y, aunque tenía los cinco dedos bien marcados en su cara, no podía dar el partido por perdido. Las ocho ocasiones que fabricó con relativa facilidad en los minutos siguientes hasta llegar al descanso son el mayor exponente de que en absoluto arrojó la toalla, pero también de lo mucho que le cuesta al conjunto azulgrana meter la pelota entre los tres palos.

Solo diez minutos después de que los locales suspiraran de alivio con el gol de Aspas, Sergi Enrich tuvo en sus botas la clave para cambiar el sino del choque, pero no fue su día y sí el de Sergio Álvarez, que le sacó el balón con el pie sobre la misma línea de gol cuando el balear ya casi estaba celebrando el tanto.

Pero hubo más, muchas más. Después llegó un remate De Blasis que tampoco sorprendió al meta pontevedrés, luego un cabezazo de Kike García a pase de Cote que también acabó en las manos del portero y casi acto seguido un testarazo de Diop a la salida de un córner que también estuvo muy cerca de convertirse en el empate, pero que acabó en la grada. No se le puede reprochar que no lo intente, porque el senegalés no se lo piensa dos veces a la hora de lanzar, pero no está siendo capaz de calibrar su punto de mira.

Cogidos a la contra

Y aún hubo otro remate de Orellana queriendo imitar a Aspas que obviamente no lo clavó, y otro disparo de Diop desde la frontal que también se marchó al gallinero justo antes de que el Celta acuchillara al Eibar por la espalda en un rápido movimiento. El balón lo tenía el equipo armero, pero lo rifó, y en solo dos pases el balón le llegó a Iago Aspas, que tiene tanto arte que, al ver a Riesgo adelantado, le clavó un globo casi calcaldo al del primer gol, pero todavía desde más lejos. Absolutamente desesperante.

El Eibar tampoco se rendió después de este mazazo.No podía hacerlo. Veía que llegaba con suma facilidad y confiaba, como también seguían confiando muchos seguidores armeros, en que la suerte de cara al gol les sonriera en alguno de sus siguientes intentos y pudieran meterse de nuevo en el partido. Pero no fue así. Kike García, que había relegado al banquillo al pichichi Charles lo intentó con dos buenos lanzamientos desde fuera del área, que no lograron variar el marcador al llegar al descanso.

El Eibar persistió en su empeño y nada más arrancar la segunda mitad, Sergi Enrich se quedó a centímetros de recortar distancias con un cabezazo cruzado que se marchó despidiéndose del poste y más cerca estuvo aún Joan Jordán de marcar un gol que habría sido de categoría de no ser porque Sergio Álvarez lo devió a córner sin que él mismo sepa aún cómo.

Al Eibar le perdió el corazón. Puso tanto para no perder, que finalmente acabó goleado, porque Brais Méndez finalizó otro contraataque con un demoledor disparo desde la frontal que Riesgo tampoco pudo parar, y para colmo de males, Arbilla erró en una cesión a Riesgo que Aspas, como buen ratón de área que es, atrapó para apuntarse un hat trick con el que celebró su reciente paternidad. A pasar página rápido.

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