EN EL DESCANSO SE EXIGÍA CAMBIAR

Charles celebra el primer gol del Eibar con Pedro León, que marcaría poco después el de la victoria armera. / ASKASIBAR
Charles celebra el primer gol del Eibar con Pedro León, que marcaría poco después el de la victoria armera. / ASKASIBAR
J.A. REMENTERIA

El Eibar logró la victoria que perseguía, los tres puntos que a priori significan una virtual permanencia. Objetivo cumplido antes de visitar este sábado al Real Madrid. Cuatro puntos ante Levante y Rayo era una estimable suma para desterrar dudas e interiorizar que una temporada más se estará en Primera. El Rayo exigió, no se lo puso fácil al Eibar, con una primera mitad en la que pudo ir con una ventaja más amplia. Mendilibar sacó de inicio un once con algunas variaciones sensibles pero, con el paso de los minutos, fue percatándose de que no dio con la tecla correcta, y más concretamente cuando Raúl de Tomás disfrutó de dos ocasiones claras de gol delante de Dmitrovic. El detalle fue que mandó calentar al centrocampista Jordán. La medular armera no funcionaba, ni Diop ni Sergio Alvárez (esta fue una de las novedades) podían con Medrán y Mario Suárez. Cojeaba el Eibar en la franja ancha, zona sensible para cualquier equipo, y más para la idea de juego de los azulgrana. No imponía su dominio ni a la hora de generar juego, ni de defender. El Rayo, con un juego solidario y muchos apoyos, salía con balón largo buscando a Bebé y De Tomás y buscando segundas jugadas. Incomodó a los azulgranas el planteamiento de los rayistas que desbordaban con facilidad.

Pero Mendilibar tampoco estaba conforme con lo que estaba pasando en la banda izquierda, Marc Cardona pasaba desapercibido, su aportación era muy discreta, desaprovechada. El Rayo encontró un camino perfecto en la banda izquierda armera con la velocidad de Álvaro y la movilidad del hábil De Tomás y Pozo. El Rayo sorprendió antes del descanso con el gol de Pozo en una jugada en la que participaron Álex Moreno, Álvaro y De Tomás. El Rayo era merecedor del gol ante un Eibar que no encontraba la manera de contrarrestar a un rival que creía en la victoria.

Mendilibar detectó el problema, se percató de que no acertó de salida y de que en el descanso tenía que variar para que el partido no se le fuera. No se lo pensó dos veces y en el vestuario varió lo que tenía que variar. Dejó en la caseta a Sergio Alvárez y en su lugar salió Jordán. La pareja Diop-Jordán es la clásica en los pivotes, aunque acabó con Jordán-Escalante por lesión de Diop, que tampoco es una pareja que resulte ajena. Estos tres pivotes, cualquiera de las combinaciones que se haga, mantienen una asociación que ha dado sus resultados positivos.

El técnico de Zaldibar, también dejó en vestuarios a Kike García. El delantero desaprovechó para desesperación del público de Ipurua una grandísima ocasión. Fue la oportunidad para adelantarse, pero a renglón seguido Pozo marcó para su equipo. Mendilibar apostó por Pedro León, retocó el ataque, pasó a Marc Cardona a posición de delantero junto a Charles, Orellana dejó la banda derecha y se ubicó en la izquierda y Pedro León se colocó en la banda derecha. El Eibar tuvo más referencias y su imagen varió notablemente, sufrió una metamorfosis total.

Ambas bandas y el centro del campo tuvieron contenido, presencia y los delanteros empezaron a recibir más balones. El Rayo acusó la presión de un Eibar que tuvo fe, que creyó en la remontada. El gol de Charles abrió el camino a la victoria. Y Pedro León, tras un año largo de un calvario de lesiones, vio la luz, consiguió el segundo y definitivo gol de la victoria después de superar en una disputa a Bebé tras un balón largo. Pedro León dio sentido, su presencia sirvió para dar más visión y claridad al juego ofensivo.

Fue tal la superioridad del Eibar que el Rayo no encontró el acomodo de la primera mitad. En la segunda trató de salir de la presión desde atrás, buscando el juego interior, pero los armeros interceptaron todas sus líneas de pase.

Ipurua vibró en una noche intempestiva, fría y en momentos con aguanieve. Tres puntos de oro, los de la tranquilidad. La liga está llegando a su final y, con 39 puntos en su casillero, los armeros van a mirar a intentar sumar el máximo de puntos. Pero sin duda este bálsamo les servirá para trabajar y afrontar los próximos encuentros sin agarrotamiento alguno. Este sábado, Real Madrid y el derbi ante el Real Sociedad, el domingo día 14, son dos próximos encuentros que tienen su dificultad, pero el contexto ahora mismo es distinto para un Eibar que ha conseguido su primer objetivo.