HAY QUE DEJAR EL MACHISMO FUERA DE JUEGO

LETIZIA GÓMEZ

Sin restar un ápice de importancia al derbi de hoy en Mendizorrotza, siendo el día que era ayer, siento la necesidad de aprovechar este pequeño espacio para recordar que si el 8 de marzo es un día de reivindicación y de concienciación es precisamente porque aún no se ha conseguido dejar el machismo fuera de juego. Lo seguimos padeciendo en todos los ámbitos de la vida, también en el deporte, donde las chicas son enviadas a fregar o escuchan otros calificativos que no voy a reproducir, solo por el hecho de que algunos piensan que por que jueguen al fútbol, al rugby o practiquen cualquier otra disciplina no pueden ser y sentirse femeninas.

Y no me vale que me digan que aquí vivimos mucho mejor que en otros países. Yo he nacido y vivo aquí y quiero tener exactamente los mismos derechos que los hombres. Afortunadamente, puedo decir que nunca me he sentido ni agredida ni acosada sexualmente, pero sí que llegué a sufrir una discriminación laboral cuando empecé a trabajar hace ya la tira de años.

Siempre supe que quería ser periodista deportiva. He jugado a nivel competitivo al fútbol, al balonmano, al rugby, al baloncesto y hasta al bádminton, pero cuando quise empezar a hacer crónicas deportivas, yo tuve que superar un examen que el resto de mis compañeros (en masculino) no se vieron obligados a realizar. Y pese a que todas mis respuestas fueron correctas, aún tuve que escuchar por parte del jefe (hombre) que «sí, que está muy bien, pero que las chicas por norma sabéis menos de deportes». Así que me puso a hacer noticias culturales.

No consiguió tumbarme. Después de terminar mis redacciones sobre exposiciones o charlas, yo me quedaba a ayudar a los de deportes, porque tenía claro que yo había estudiado y valía para eso. No sé donde estará ahora el que me dijo esa frase que nunca se me olvidará, pero yo ya llevo 20 largos años siguiendo la actualidad del Eibar. Hemos mejorado sí, pero he ido a muchas ruedas de prensa en infinidad de campos y he podido comprobar que sigo siendo una de las pocas excepciones. Y con todo, puedo decir que, quizás porque en esta ciudad las mujeres siempre han tenido un carácter muy emprendedor y luchador, aquí no soy la única.