Sin contundencia ni inspiración

Ángel marca el viernes el primero ante la presencia de Dmitrovic, Arbilla y Cote. /EFE
Ángel marca el viernes el primero ante la presencia de Dmitrovic, Arbilla y Cote. / EFE

El Eibar se ve incapaz de contrarrestar la preocupante facilidad con la que los rivales le marcan goles

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El Eibar ha firmado su peor arranque en sus cinco temporadas en Primera. Es una realidad, porque no había encadenado dos derrotas seguidas en inicio de competición, pero no deja de ser alarmista, porque precisamente solo se han disputado dos jornadas y, por tanto, quedan por delante muchas alegrías y sinsabores por vivir. En cualquier caso, los planes no marchan conforme a lo previsto y la preocupación se ha instalado tanto en el vestuario como en las altas esferas del club, que buscan soluciones para resolver este complicado momento.

Tras analizar el orden de los partidos que determinó el sorteo del calendario, las cuentas del club hacia la salvación incluirían al menos cuatro de los seis primeros puntos que se iban a poner en liza para los armeros. Con cero en el casillero después de perder 2-1 primero frente al Huesca y el viernes 2-0 ante el Getafe, es evidente que el Eibar arrastra un importante hándicap que tendrá que ir reduciendo en las próximas semanas si no quiere enfrentarse a una campaña plena de agonía.

Pero para ello debe recobrar la contundencia y la inspiración que le han faltado en los dos partidos que ha disputado. Es cierto que el Eibar ofreció una imagen más compacta y con algo más de profundidad que en su cita inaugural en Ipurua hace una semana. Era imposible no hacerlo mejor. Pero para no perder en Primera, aunque fuera ante un cuadro azulón que apenas generó más peligro que las dos opciones que aprovechó, hace falta bastante más.

Es prioritario apuntalar una defensa enquencle y solucionar la falta de liderazgo en su juego

Para empezar es urgente que Mendilibar apuntale una defensa que se muestra enclenque. Ante el más mínimo soplido se resquebraja y la inestabilidad de sus cimientos hacen que todo el edificio se tambalee, y los dos rivales a los que se ha enfrentado han sabido aprovechar las inmensas grietas que ha dejado expuestas para colarse sin que nadie, ni siquiera Dmitrovic haya podido taponarlas todas.

Sin Ramis como referente, Paulo y Arbilla no se bastan solos, y aunque Bigas sí que disputó los últimos 11 minutos del choque inaugural tras suplir al navarro, el técnico armero no ha movido ninguna coma de su línea trasera.

No hay peros que poner a la actuación de Rubén Peña, que en el Coliseum disputó con buena nota los 90 minutos pese a que fue duda hasta el último momento por un esguince de tobillo que se produjo en el último entrenamiento previo al choque. Lo de Cote es otro cantar. El asturiano no está nada fino y su banda se ha convertido en una autovía libre de peaje para los rivales. Y ninguno parece tener sustituto claro, porque pese a que solo tiene tres laterales en nómina, ya es la segunda ocasión que deja a Calavera en la grada.

Sí que se percibió una mayor compenetración entre Escalante y Diop que la que existió entre el senegalés y Joan Jordán en el primer partido. Tampoco era difícil y además no fue suficiente. El Eibar evidencia una clara falta de liderazgo en su juego y eso ha reducido su nivel de creatividad a la mínima expresión. Es más, pese a gozar de al menos tres claras ocasiones para marcar, el Eibar no llegó a realizar ni un solo remate entre los tres palos.

El hecho de que el debutante Pere Milla se echara el equipo a la espalda y que con sus descaradas incursiones se encargara de ser el único que generara, refleja que el preparador azulgrana tampoco está siendo capaz de explotar su potencial ofensivo, que sigue siendo poderoso pese a las ausencias de Orellana y Pedro León.

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