Al Cobarde no le sale nunca

Al Cobarde no le sale nunca
EFE
J. A. Rementería
J. A. REMENTERÍA

Un empate que hay que darlo por bueno, todo aquello que sea sumar siempre debe ser bien recibido. El Eibar hizo méritos, llevó la iniciativa en muchas fases del partido, pero le faltó el gol. No me desagradó, jugó en su línea. Horas antes de viajar a Valladolid, Mendilibar hablaba del rival y de la actitud que debía adoptar su equipo. «Sabemos que son atrevidos y al que es atrevido le puede salir, al que es cobarde no le sale nunca. Tenemos que tener cuidado con la confianza que tienen ellos, que se atreven con muchas cosas. Nosotros también nos tenemos que atrever, a ver quién es más atrevido con su juego. Si somos atrevidos con nuestro juego, les robaremos balones y haremos ocasiones. Si ellos son más atrevidos, sufriremos y no tendremos las mismas opciones. Hay que tener sentido común y cabeza fría cuando manden ellos». El técnico armero tiene su propia concepción, le va bien a él y al Eibar. Cree en el universo del jugador a la vez que en su filosofía labrada empíricamente, alejada de aulas académicas, recorriendo caminos nada confortables, viviendo el fútbol en su pura esencia, de abajo a arriba. Séneca decía que «no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas».

El atrevimiento que pide Mendilibar es el que se genera a sí mismo, se alimenta de su propia fe, de su propio poder, genio e imaginación. Es indomable, no cambia. Jugó en el José Zorrilla con sus bazas, fiel a su mensaje. El Eibar hizo su partido, no escatimó esfuerzo alguno, fue de cara, convencido con su forma de jugar, huyendo de ambages. No falló a su guion, presionó arriba, robó balones y no dejó que el Valladolid jugara por dentro. Hizo un buen partido y gozó de ocasiones. La movilidad de Orellana y sus ganas de meter el gol me gustaron. Lo que no me convence en toda su extensión, en ocasiones, su excesiva conducción de balón, a veces antagónico a esa eficaz asociación que se requiere en algunos momentos. Ante la baja de De Blasis, Mendilibar jugó con doble lateral en banda izquierda. No me desagradó la pareja Cote/Cucurella. El joven Cucurella, que poco a poco va cogiendo el pulso a la categoría, estuvo muy bien en la recuperación de balones y en dar profundidad a su banda. Extraordinaria labor de Rubén Peña y de Jordán, este como conductor ofensivo. Mendilibar jugó con un punta que le fue bien. Preocupante resulta la baja de Dmitriovic, en el último suspiro del calentamiento se resintió de unas molestias en el pubis. Arrastra problemas y no los tiene resueltos. Sufrió una recaída y estas lesiones dan muchos quebraderos de cabeza. Las lesiones están resultando una losa pesada. Volvió a ocupar la portería Riesgo, que resolvió el trabajo que tuvo.

La expulsión de Arbilla en el 72 por doble amarilla fue casa objetiva de cierta inquietud. Jugar con uno menos y ante un rival como el Valladolid, pues, realmente, supone un latente peligro. Mendilibar antes de la expulsión del central retiró a Charles y sacó a Kike García, aportación de esfuerzo y trabajo incansable que a punto estuvo de marcar. Lo fundamental: portería a cero y un punto más.

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