El Celta apela a la unidad para «resurgir» con una victoria ante el Eibar

El Celta ante el Alavés. /EFE
El Celta ante el Alavés. / EFE

El club gallego ha hecho un llamamiento a su afición para que «todos juntos» puedan solventar la delicada situación que atraviesa el equipo

L.G. EIBAR.

Al escuchar los mensajes alarmistas que llegan de Vigo, cualquiera podría pensar que el Celta es el colista de la clasificación y que, como le ocurría al Málaga el año pasado sería uno de los defenestrados del grupo. Pero la realidad es que, pese a que acumula seis partidos consecutivos sin ganar, sigue estando fuera de los puestos de descenso con solo un punto menos que los eibarreses y dos de renta respecto al que cierra la lista de candidatos a bajar.

Lógicamente, a un club que dispone de 72 millones de presupuesto -23 más que los armeros- se le debe exigir no tener que pasar semejantes apuros y, por eso mismo, los dirigentes de la entidad se han visto en la necesidad de emitir un comunicado para pedir a su afición que ahora más que nunca ayude al equipo a solventar una situación en la que no esperaban encontrarse. Ante la complicada cita frente al Eibar, la entidad celeste remarca que «el equipo necesita una victoria para resurgir, para adquirir confianza y superar cualquier tipo de debilidad que pueda haber surgido en las últimas semanas. Para ello, para sumar ese triunfo revitalizador y balsámico, es vital la unión, el esfuerzo sostenido del equipo y la afición durante los 90 minutos».

Presa de los nervios que provocan los malos resultados, el Celta califica de «clave» y «extremadamente complicado» su compromiso ante los eibarreses, que no lograron ganar pero que sí sacaron los colores al Athletic, que al igual que el propio cuadro gallego, el Valencia y el Villarreal, se encuentra en posiciones que, por su potencial económico, no le correspondería estar.

Tan crítica ven la situación en Vigo que ya se da por hecho que el técnico argentino Antonio Mohamed será cesado en caso de no lograr el triunfo en un partido sin la participación de su goleador Maxi Gómez. Una ausencia que no ha hecho si no agravar la depresión que se ha instalado en Balaídos.

En la cuerda floja

Mohamed es consciente de que se juega el puesto y, por primera vez, renunciará a su idea de alinear a un delantero físico para situar a Iago Aspas como nueve, con Emre Mor en la banda derecha, Boufal en la izquierda y Brais Méndez como enganche.

Lobotka y Beltrán parecen inamovibles en el doble pivote, por lo que el turco Okay Yokuslu, otro de los refuerzos veraniegos, arrancará de nuevo en el banquillo. Y en la defensa la única novedad será la entrada del exazulgrana David Juncá, que en verano abandonó el Eibar tras haber disputado sus primeras tres temporadas en Primera con la camiseta azulgrana.

Pese a que todas las preguntas que tuvo que responder iban en el mismo sentido, el preparador del equipo vigués quiso rebajar la tensión. «No es una final. Vine a un proyecto deportivo, aunque hay cosas que no dependen de mí. Tengo un equipo en formación, el más joven de LaLiga».

 

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