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SD Eibar

El cansancio y la falta de temple impiden subir de nivel

Garitano se dirige a sus jugadores en un receso de un entrenamiento en Atxabalpe./MORQUECHO
Garitano se dirige a sus jugadores en un receso de un entrenamiento en Atxabalpe. / MORQUECHO

El Eibar se queda sin poder colarse entre los grandes tras ceder en el añadido su ventaja tras anular al Sevilla durante 85 minutos

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El Eibar estuvo a punto de salir a hombros del Sánchez Pizjuán tras una faena memorable, pero el Sevilla demostró que hasta el rabo todo es toro. A los armeros les faltó dar la estocada definitiva, o a falta de ella, también le bastaba con usar el capote para esquivar las acometidas de los hispalenses, pero careció del temple y el físico necesario para hacer frente a un morlaco que embistió desesperado por evitar su muerte. Los hispalenses sí sacaron a relucir ese punto más de ambición y carácter que sí tienen los grandes y que a los armeros aún les cuesta encontrar para dar ese paso definitivo hacia un nivel superior.

Todo los demás lo tiene. Aún manejando un presupuesto infinitamente inferior a los 200 millones aprobados recientemente por la entidad sevillista, el equipo de Mendilibar fue más y mejor que su rival en todas las facetas del juego. Enmudeció el estadio de Nervión con una excelsa actuación que le llevó a adquirir una ventaja de 0-2, que incluso amplió con un tercer gol de Kike García en el minuto 85 que fue anulado después de que el VAR ratificara el ajustadísimo fuera de juego del conquense.

Es la tercera vez esta temporada que el Eibar cede su ventaja en tiempo de prolongación

El equipo armero perdió el norte tras el gol anulado por el VAR, y fue cuando se echó en falta a Ramis

Desconcentración total

Ahí cambió el curso del partido para el Eibar. En esos apenas dos minutos en los que el partido estuvo detenido a causa del videoarbitraje los armeros perdieron por completo la concentración y casi todo por lo que habían trabajado a destajo. El Sevilla recortó distancias en la siguiente acción y, debilitado por esa cornada, no pudo evitar un segundo desgarro en la prolongación, que le dejó tendido en el suelo.

Mendilibar sí trató de fortalecer su centro del campo con la entrada de Escalante, precisamente para evitar que el equipo de Machín pudiera lanzarse a la desesperada aun cuando estaba con uno menos por la expulsión de Banega. Pero al final lo que verdaderamente acusó el equipo azulgrana fue la ausencia en la zaga de Iván Ramis, que al inicio de la segunda mitad tuvo que pedir el cambio aquejado de nuevo por unas molestias musculares.

Sin el balear, la escuadra armera perdió el orden que solo él tiene la capacidad de imponer en este equipo y, finalmente no quedó más remedio que despedirse de dos puntos que habrían situado al Eibar en posiciones europeas. «Nos falta ese puntito para ser grandes», se lamentó después el técnico de Zaldibar, que en caliente no dio por bueno el punto porque para él, el gran partido que había hecho el conjunto azulgrana no merecía otra cosa que no fuera el triunfo.

Lamentablemente, llueve sobre mojado, porque hace solo tres jornadas le ocurrió algo similar en Leganés, donde los eibarreses ofrecieron un nuevo recital que también tuvo un cruel desenlace. El Eibar se las prometía muy felices cuando se retiró al descanso con un 0-2 a su favor gracias a los tantos marcados por Kike García en el minuto 29 y Joan Jordán en el 36, pero un tanto de En Nesryri nada más comenzar la segunda mitad levantó Butarque y el propio delantero marroquí consumó la igualada en el minuto 67.

Ha habido otras dos ocasiones esta temporada en las que el Eibar ha visto cómo su ventaja se iba por el desagüe en la prolongación. El caso más hiriente se produjo ante el Levante, que le terminó empatando a cuatro en el descuento, después de que los armeros hubieran remontado un gol en contra inicial y se hubieran puesto por delante con un 4-2. También se quedaron a las puertas de un triunfo inédito en el Wanda después de que Enrich marcara el 0-1 en el 84. El canterano Borja Garcés, que no ha vuelto a jugar con el primer equipo, empató en el 94.

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