Bastón vuelve a Ipurua con una sonrisa

El delantero madrileño empieza a encontrar en el Alavés el duende que le acompañó en su etapa como azulgrana

L. G. EIBAR.

El Alavés llega a Ipurua henchido de moral por los 20 puntos que luce en su casillero y con el equipo babazorro vendrá también Borja Bastón, el delantero madrileño que hizo historia con el Eibar al concluir la campaña 2016-17 con 18 goles en la Liga más otro en la Copa que propició la remontada armera ante la Ponferradina.

No es la primera vez que el jugador que militó aquí cedido por el Atlético de Madrid vuelve al campo donde más alegrías vivió, puesto que el 22 de enero de este mismo año participó en la última media hora de duelo que enfrentó en Ipurua a Eibar y Málaga, equipo en el que estuvo prestado por el Swansea inglés en la pasada temporada.

Sin embargo, Bastón no era ni la sombra de lo que fue cuando abandonó el club armero con la admiración de todos los seguidores azulgranas. En el Swansea, el club inglés que pagó 18 millones de euros al Atlético de Madrid por su traspaso, tan solo había anotado un gol en los 18 partidos que disputó, mientras que en el conjunto boquerón se apuntó apenas dos en 20 partidos que no evitaron el descenso de los andaluces.

Pero el mal fario del ariete parece estar llegando a su fin en el Alavés. Después de haber superado una rotura de fibras en los isquiotibiales que le tuvo apartado un mes desde principios de septiembre, ha contactado con el duende que le acompañó durante su estancia aquí y en su vuelta al equipo le bastó con un minuto para marcar el tanto que llegó a situar al Alavés al frente de la clasificación hasta que el Barcelona vapuleó después al Real Madrid.

Ese decisivo gol, unido al que consiguió en la tercera jornada ante el Espanyol, elevan a dos el número de dianas firmadas en cinco partidos, aunque dado que solo ha sido titular en dos, sería más correcto decir en los 150 minutos que lleva acumulados desde que llegó a la capital vasca.

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