La resistencia armera sucumbe en el desenlace

La resistencia armera sucumbe en el desenlace
EFE

Un Eibar valiente y sin complejos batalló sin descanso hasta que elAtlético abrió la brecha decisiva

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Nadar tanto para morir en la orilla. Ese parece ser el destino que el Eibar no es capaz de esquivar en Ipurua frente al Atlético de Madrid. Esta vez estuvo más cerca que nunca de acariciar el que habría sido su primer punto en casa ante los colchoneros, pero toda la resistencia de la que había hecho gala en un partido en el que no le faltaron ocasiones para marcar cedió a solo seis minutos del final cuando Lemar pudo batir por fin a un Dmitrovic hasta entonces inconmensurable.

El serbio había mantenido vivo al cuadro azulgrana al resolver primero un mano a mano con Correa nada más empezar, un misil de Koke lanzado desde la frontal del área al inicio de la segunda mitad y un cabezazo de Godín casi a bocajarro cuando el partido enfilaba su recta final, pero la capa de súper héroe no le sirvió para evitar que el delantero francés, una de las revelaciones del equipo rojiblanco esta temporada, derribara de un empujón el muro que había resistido erguido. La misma historia de siempre con el final ya conocido por todos.

El Atlético nunca viene a Eibar de pachanga. Nunca se permite despistes aquí. Da igual que venga con todas sus estrellas o con los segundos espadas. Los rojiblancos siempre salen bien espoleados por un técnico al que le gusta presumir de salir victorioso de un campo en el que hay que ganar, porque aquí no se regala nada.

Ante el insultante dominio del Barça, el segundo puesto es el único caramelo que les queda por saborear, y aunque el Eibar se esforzó al máximo no consiguió arrebatarles ni siquiera un pedacito.

Una vez más, y ya van muchas esta temporada, los méritos realizados por los de Mendilibar cayeron en saco roto. Lo había anticipado el propio técnico. El juego del rival es el que menos les convenía a los suyos, pero pese a que en muchas fases del choque no pudieron ponerlo en práctica tan bien como saben hacerlo, los eibarreses estuvieron más cerca que nunca de meterle mano a una de sus grandes bestias negras.

El plan ideal

Con la que ha caído por otros lares, el espectacular día primaveral que reinó ayer en Eibar convirtió este duelo en Ipurua en un atractivo plan para la tarde del Sábado Santo. El aliciente de ver a dos equipos siempre ansiosos por ganar propició una entrada cercana a los 5.000 espectadores, bastante mejor de lo esperado para estas fechas, que pudieron salir decepcionados por el resultado, pero no por el derroche de pelea que ambos equipos dejaron sobre el césped.

Esa es precisamente la premisa indispensable para poder hacer frente al Atlético, uno de los grandes en todo, pero capaz de enfundarse el mismo mono de trabajo que usan los modestos, hasta el punto de sentirse cómodo en un campo al que muy pocos consiguen adaptarse.

Reforzado por el punto que se trajo de Anoeta, el Eibar creía contar con recursos suficientes para arrebatarle la vitola de equipo imbatido en Ipurua. Ya hizo lo propio hace meses con el Real Madrid, otro grande que tenía por costumbre venir y llevarse los puntos sin pedir permiso, y se veía plenamente capaz de repetir otra tarde gloriosa.

Y quizás escocido aún por el gol recibido a los 11 segundos en el feudo txuri urdin, la escuadra eibarresa encaró la cita con todos sus sentidos activados y programada para provocar un cortocircuito nada más pulsar el botón de inicio.

Cardona apretó con fuerza el pulsador en cuanto se puso en macha la maquinaria armera. Apenas habían transcurrido 30 segundos cuando De Blasis protagonizó su primera incursión por la derecha, que terminó con un disparo a la media vuelta del ariete catalán que no quiso entrar ante la mirada de un Oblak que no habría podido hacer nada para evitarlo.

Fue toda una declaración de intenciones del Eibar, que encontró cumplida respuesta por parte de Correa, que aprovechó un pase filtrado de esos que tanto daño hacen a los locales, para plantarse en solitario ante un Dmitrovic que se hizo gigante para tapar el hueco que buscaba el argentino. Después de muchos meses sin disfrutar de su mejor versión, el serbio ofreció un recital. Lástima que no sirviera para evitar lo inevitable.

Ante la ausencia de Griezmann y de Diego Costa, Morata asumió la responsabilidad en la faceta ofensiva, pero aunque tuvo una excelente ocasión que Sergio frustró arrebatándole el balón por detrás, se fue ofuscando hasta el punto de llegar a protagonizar una curiosa discusión con el árbitro que finalmente le costó la amarilla.

Era el reflejo de que el Atlético no se sentía tan cómodo como en anteriores ocasiones. A base de interrumpir el juego de manera constante, cortó el ritmo en el que los armeros se apoyan para construir su juego y, salvo un centro envenenado de Cucurella, un ennvió desde la derecha de De Blasis y un disparo que se fue por la línea de fondo de Enrich, los minutos que transcurrieron hasta el descanso no revelaban las verdaderas intenciones de unos y otros.

Lo mejor estaba por llegar. Lamentablemente, lo peor también. Y es que la segunda parte arrancó de forma frenética, primero con un cabezazo de Enrich que se fue llorando tras una falta colgada al área con rosca por Jordán, y después con un remate cruzado de Morata a pase de Vitolo.

No pasó ni un minuto hasta que un centro chut de Cote estuvo a punto de sorprender a Oblak y solo transcurrieron dos más hasta que Dmitrovic palmeó a córner de forma providencial un misil tierra aire que Koke lanzó desde la frontal del área.

Ocasión de Kike García

En cuanto uno decía una palabra más alta que la otra, el rival replicaba aún con más fuerza. Así, al centro de Cucurella que Godín despejo a córner evitando que Sergi pudiera marcar, fue rebatido por el propio central uruguayo con un cabezazo que Dmitrovic palmeó de nuevo para impedir que entrara.

Y a la mejor ocasión que tuvo en su cabeza Kike García, Lemar respondió de la forma más contundente posible, aprovechando una gran asistencia de Koke después de que el Atlético se impudiera en una batalla por un balón aéreo en el centro del campo. Ahí tocó callar.

Dmitrovic ha vuelto a erigirse en protagonista al sacar una mano imposible a remate de cabeza de Godín para evitar el tanto que, tras lo visto, podría haber dado la victoria a los colchoneros. Eso sí, Kike García ha tenido la réplica con un testarazo que se ha marcjado por poco, evidenciando una vez más que el partido estaba muy abierto hasta el final.

Tan abierto estaba, que Lemar ha adelantado a los suyos en el minuto 85, tras una gran contra del Atlético en la que no ha perdonado, cuando el choque parecía abocado al empate a cero.

0 S.D.Eibar

Dmitrovic; De Blasis, Sergio, Oliveira, Cote; Orellana (Pedro León, min. 76), Escalante, Jordán, Cucurella; Cardona (Kike García, min. 62), Enrich (Charles, min. 81).

1 Atlético de Madrid

Oblak; Arias (Kalinic, min. 68), Godín, Giménez, Saúl; Koke, Rodrigo, Thomas, Vitolo (Filipe Luis, min. 60); Correa (Lemar, min. 55), Morata.

Árbitro
Alberola Rojas, colegio castellano manchego. Amonestó por los locales a Jordán, Cote, Enrich, y por los visitantes a Morata
Incidencias
Partido de la trigésima tercera jornada de Laliga Santander, disputado en Ipurua ante 4750 espectadores.