Afición

Asistencia a Ipurua de 5.410 espectadores

Es el peor arranque del Eibar en las seis campañas que lleva en Primera. No se había visto con un punto en las cuatro primeras jornadas y anteúltimo. Inaudita posición y puntuación en su peregrinar en la máxima categoría, realmente no ha comenzado bien el curso. El Eibar manifiesta problemas a la hora de replegarse, la defensa no transmite esa seguridad que vaya acorde al juego que pretende ejecutar. El Espanyol buscó la espalda y la contra, y finalmente fue mortífera para el cuadro armero. Tampoco muestra clarividencia ofensiva, las alas y el centro del campo no se distinguen por su frescura incisiva y creativa, pero es que tampoco los arietes hilaron fino ante el cuadro perico, apenas remataron los balones que les colocaron. Es prematuro para ponerse nerviosos y hablar de crisis, pero al Eibar le falta ese sometimiento al rival, se muestra endeble, lejos de tener autoridad. Hay un factor que no puede olvidarse, tiene una media de edad de 29,4, un año más viejo con lo que significa que cuesta coger la forma cuesta y florecen las lesiones. Dicho esto, vamos a pensar en clave positiva porque Mendilibar y su equipo son pacientes y tienen conocimientos sobrados para manejarse en este tipo de contextos.

La afición que acudió a Ipurua en el estreno liguero como locales de los hombres de Mendilibar estuvo con el equipo, hizo lo posible para transmitir su apoyo. Pero tratándose de la relevancia que tenía el choque ante el Espanyol, me esperaba más que los 5.410 que se dieron cita en un campo que a partir de ahora contará con 8.000. Cierto que había localidades inhabilitadas. Ante la visita del Barça en la novena jornada todas las localidades estarán operativas. Llegar a la media de 6.000, o superar, se me antoja una dura tarea.