El gol del Alcorcón cayó como un jarro de agua fría en la ciudad armera. /mikel askasibar

El gol del Alcorcón cayó como un jarro de agua fría en la ciudad armera. / mikel askasibar

SD Eibar De la algarabía a la decepción

Toda la jornada en Eibar fue bullicio y optimismo, pero el gol del Alcorcón hundió a una ciudad que se vio silenciada de golpe y porrazo

J. A. Rementería
J. A. REMENTERÍA

Gran decepción la que vivió ayer la ciudad armera. Con mayúsculas. Se pasó de un bullicio ensordecedor, de cánticos de ascenso a un silencio absoluto, fue como si un ciclón se hubiera llevado a toda la población. La afición lloró, no se lo podía creer. El minuto 91 y un equipo descendido como el Alcorcón quedarán grabados en la memoria

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