S.D. Eibar

El templo armero sopla 70 velas

Ipurua, en una imagen tomada en 1949. / S.D. EIBAR
Ipurua, en una imagen tomada en 1949. / S.D. EIBAR

Ipurua celebra sus siete décadas de existencia con unas instalaciones más rejuvenecidas, amplias y modernas que nunca

L. G. EIBAR.

Ipurua vio la luz en una calurosa tarde el 14 de septiembre de 1947. Después de haber estado siete años jugando en el 'exilio' del vecino Lerún, el elegido para llevar a cabo una inauguración a bombo y platillo no podía ser otro que el Elgoibar, un invitado que 'chafó' el debut de los eibarreses al llevarse el triunfo (0-2) y el trofeo que el industrial armero Víctor Sarasqueta donó para la ocasión. La tribuna central, la única que se edificó entonces, estaba a rebosar de eibarreses, pero también de seguidores rojiblancos llegados en autobús, y no faltó tampoco el ineludible saque de honor a cargo de la ilustre Juanita Arrita. Hubo incluso hasta espantada del árbitro, puesto que Rafael Corpas, entonces presidente del Colegio de Árbitros de Gipuzkoa y colegiado de Primera División, se negó a acudir a Ipurua como se había comprometido porque ese mismo día conoció que había sido descendido a Tercera División. El debarra Justo de Santiago, designado inicialmente como linier, terminó pasando a la historia por dirigir este primer partido en el feudo armero que se decantó a favor de los elgoibarreses gracias a los goles de Echeverría, abuelo del ex jugador del Athletic Joseba Etxeberria, de penalti, y el segundo de Ayesta.

El templo armero, como lo han definido cientos de personas que han trasladado sus felicitaciones a través de las redes sociales, sopló ayer las 70 velas de la tarta, aunque la fiesta de celebración tendra lugar hoy con el Leganés como invitado de excepción. Casualmente, el cuadro madrileño también estuvo presente en el homenaje que el Eibar le brindó al Elgoibar hace unos pocos meses para festejar los cien años de existencia del club rojiblanco. Entonces, los armeros se impusieron por 2-0.

Resulta curioso contemplar el 'curioso caso de Benjamin Button' particular que ha experimentado el ahora ya denominado estadio municipal de Ipurua. 70 años después de su inauguración, Ipurua está más joven que nunca. Durante décadas ha ido creciendo y evolucionando hasta que se convirtió en un vetusto pero entrañable campo de estética inglesa. Su llegada a Primera ha modificado su fisonomía y ahora es colorido, amplio y más moderno que nunca.

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