SOÑAR Y HACER

El Eibar acabó imponiendo su poderío, recordó al partido ante el Athletic y en el tramo final superó a los 'pepineros'

Takashi Inui maneja el esférico ante el acoso del jugador del Leganés, Nabil El Zhar. /D. SÁNCHEZ
Takashi Inui maneja el esférico ante el acoso del jugador del Leganés, Nabil El Zhar. / D. SÁNCHEZ
J.A. REMENTERÍA

Lo que está bien no debe cambiarse. Mendilibar, que es hombre de pocas palabras y muy pragmático, mantuvo el mismo bloque que ganó magistralmente al Sevilla en Ipurua. Ayer no varió ni un ápice la configuración de su equipo. El partido tenía tela: se enfrentaba el Eibar a un Leganés que, en su casa, es fuerte y complicado de jugarle, pero no menos difícil es el cuadro armero que transmitió la misma impresión que en el derbi jugado en San Mamés frente al Athletic. Fue un calco de lo que se vio en la capital bilbaína.

El Eibar hizo méritos para llevarse los tres puntos en Leganés. Finalizó el partido con un soberbio poderío, con impresionante fortaleza física acompañada de un explícito convencimiento que podía resolver, y lo hizo, justo en el tiempo de descuento. Con un protagonista. Ramis, que logró su segundo gol en siete días y de la misma manera rematando un córner de cabeza. Imperial Ramis en el área, dominador del juego aéreo de manera insultante pero también voz autorizada. Su saber estar hace que sea una de las voces de Mendilibar en el terreno de juego.

Fue un partido rocoso, de mucho contacto, de lucha milimétrica por el espacio. Tanto en la primera como en la segunda mitad, el Eibar fue superior ante un Leganés que encajó la derrota en el momento preciso, en el último minuto del descuento, sin margen de maniobra, encajando un golpe del que apenas se puede reaccionar. El Eibar y Leganés son dos equipos similares, bien trabajados y estructurados. Los 'pepineros' cerraron los espacios en la primera parte pero a medida que fueron pasando los minutos se vieron más desbordados por un Eibar que generó ocasiones. Orellana más vigilado que en otras ocasiones, no obstante, dejó su impronta de calidad y por momentos hizo jugar a su equipo. En los minutos finales, el Eibar puso en jaque al cuadro de Asier Garitano precisamente porque las bandas se reactivaron haciendo que Kike García y Charles tuvieran más protagonismo.

El Eibar fue un calco de lo que viene siendo desde hace muchas jornadas: un equipo seguro, dominador de su sistema y conocedor de lo que quiere su entrenador. El Eibar es sexto, a expensas de lo que haga hoy el Sevilla ante Girona, a dos puntos del quinto, el Villarreal. En puesto de competición europea y con 35 puntos. Sigue luchando por mantener su sueño de prolongar su leyenda. De doce puntos posibles en lo que va de segunda vuelta ha logrado ocho y está invicto en estas últimas cuatro jornadas, un buen prólogo para recibir el próximo sábado al líder Barcelona. Un partido atractivo, esperando al invencible Barça con todas las ganas e ilusión, con el espíritu de plantarle cara sabiendo que el momento del Eibar invita a creer. Me quedo con un frase de Sarah Ban Breathnach: «El mundo necesita soñadores y el mundo necesita hacedores. Pero sobre todo, el mundo necesita soñadores que hacen».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos