SIGUE SIN REENCONTRARSE

La contracrónica

Algunas individualidades de Bebé, Rivera y Juncà tuvieron cierto protagonismo; en líneas generales el equipo armero estuvo discreto

J.A. REMENTERÍA

El Eibar está en obras, ahora mismo su gran reto es reencontrarse a sí mismo, inmerso en proceso de construcción, de volver a recobrar espíritu que siempre le ha caracterizado. Le está costando. En la noche de ayer, fría en Ipurua, no por el tiempo, sino por una grada que presentó su mejor aspecto pero fue como el partido, no transmitió intensidad. El Eibar tuvo sus momentos de lucidez, pero más bien escasos, muchos claroscuros ante un Celta que tuvo el acierto de marcar una vez más por falta de contundencia defensiva. Al Eibar le está costando arrancar, diría más bien que no encuentra la tecla y su juego cae en lo muy previsible. Hubo detalles de algunos jugadores que agradaron. Bebé, que jugó en punta acompañando a Enrich, tuvo acciones que levantaron la grada y sus acciones llevaron peligro, en concreto una penetración en el área que obligó a Sergio a hacer una buena intervención. Juncà tiene en el pie un guante, su izquierda es exquisita y el gol de Enrich precisamente llegó de una asistencia del gerundense. En este partido se trataba de buscar el renacer de algunos jugadores, caso Enrich. El delanter marcó su segundo gol de la temporada, lo cual es motivo de alegría. Es importante que crea. No es el Enrich de la pasada temporada, muy lejos de su mejor versión. Está apagado, pero esperemos que el gol le revitalice. En el centro del campo Rivera jugó por momentos, tuvo más protagonismo en la primera que en la segunda, es un jugador que tiene visión, no pierde el esférico y todo lo que hace tiene criterio.

La Copa realmente no es la competición del Eibar en este momento, ni mucho menos, su partido trascendente es este domingo en Ipurua ante el Levante. El duelo ante el Celta tiene la dimensión que tiene, dar minutos a jugadores no habituales es la primera de las premisas. El equipo no acabó con su mejor cara, encajó otra derrota y al tratarse de Ipurua no suele ser frecuente que suceda pero en este caso es una realidad. El feudo armero es franqueable porque el Eibar no es ese bloque férreo y contundente, pero es que tampoco cuenta con ese capacidad de definición necesaria para superar a los rivales que, con poco, logran llevarse un extraordinario botín.

Ayer era una buena oportunidad la que se le presentaba para salir airoso, pero volvió a tropezar en la misma piedra. No dio una sensación de superar la adversidad. A los tres minutos se topó ya con el marcador en contra, tocaba remontar y en una ráfaga lo consiguió, pero fue el Celta quien logró su segundo gol, el definitivo para sentenciar el partido. De aquí al domingo debe mejorar, pulir el nuevo sistema y rezar para que algunos jugadores como Dani y Escalante se recuperen, ya que Capa no tiene visos de que va a poder estar ante los levantinistas.

Una pena porque todo aquello que no fuera perder en la noche de ayer hubiera alimentado el optimismo, pero visto el discreto partido solo cabe esperar y creer en que lo podrá lograr. El Eibar tiene dos asignaturas a superar, a cada cual complicada, cierto, evitar encajar goles, por ahora le está costando aprobar y, la otra, realizar, también su nota es de insuficiencia. Debe seguir trabajando mucho y confiando en sus fuerzas.

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