SIGUE INTRATABLE, CREE EN SÍ MISMO

La victoria armera se gestó en cuatro minutos, esos metros más que dio en la presión en la segunda parte fueron claves

J.A. REMENTERÍA

Empezar el año ganando es el mejor regalo que pudo tener el Eibar en la festividad de Reyes Magos en casa de Las Palmas. La pretendida reacción con la presencia de Paco Jémez en el banquillo de los canarios quedó en una simple declaración de intenciones, no se mostró como un rival agresivo, más bien como lo que es, colista. El Eibar continúa siendo intratable, lleva ganados seis y empatado uno en las siete últimas jornadas, el parón navideño no le ha hecho mella, mantiene el mismo tono con el que finalizó el 2017. A falta de una jornada para la clausura de la primera vuelta se halla con 27 puntos, roza Europa y sigue dispuesto a seguir progresando. El Eibar tiene solidez, confianza y seguridad en sí mismo, todas sus líneas funcionan al unísono, con un efectividad asombrosa.

El triunfo en el Estadio Gran Canario tiene un valor incalculable. El partido fue plano, con pocas ocasiones por ambas partes, aunque el cuadro armero sacó mayor provecho a su pegada. Las Palmas se fue al descanso con un penalti transformado por Jonathan Viera al haber derribado Arbilla a Toledo. Pese a adelantarse Las Palmas había sensación de que el Eibar era más y que podía remontar. Las Palmas salía desde atrás con cierta comodidad pero sin ser peligroso ante un Eibar un tanto tímido en su presión, Mendilibar insistía a sus jugadores en que presionaran más arriba para estrangular el juego amarillo, hubo momentos que lo consiguieron. Al Eibar le faltaba profundidad en ataque en los primeros cuarenta y cinco minutos, llegaba al balcón del área rival sin esa intensidad necesaria, los balones de Iván Alejo e Inui no encontraban remate, la caída de los delanteros era inexistente. Inui volvió a deleitarnos con su calidad extraordinaria, es un ejemplo de futbolista que domina con temple realmente el arte de amortiguar el balón, de sus botas salieron jugadas de peligro, pero, no solo esto, se le vio en labores defensivas con un esfuerzo generoso, es un ejemplo de jugador que ha crecido. Alejo pudo con su par, rápido y con destreza superó a Castellanos en varias ocasiones.

Las tornas cambiaron en la segunda mitad. La insistencia de Mendilibar de adelantar la presión se cumplió, esta fue la clave, el Eibar dio un paso hacia adelante para que el equipo canario quedara anulado y mostrara sus flaquezas, exhibió su principal debilidad, el por qué de ser el más goleado de la Liga. El Eibar buscó el gol, entró por bandas y tuvo más presencia en el área rival. En el último cuarto de hora destrozó a Las Palmas con un estelar Cote que puso dos balones, uno de falta prolongada por Charles para que Orellana lograra el empate. El chileno debutaba, saltaba al campo supliendo a Alejo y apenas con un minuto en el campo sumaba su primer gol. No pudo tener mejor estreno. Cuatro minutos después, nuevamente Cote puso un balón en el área pequeña, al segundo palo, para que Enrich lo cabeceara a la red. En un abrir y cerrar de ojos el Eibar se llevó el partido, en cuatro minutos dio un zarpazo que dejó descompuesto a Las Palmas. Mendilibar tras el segundo gol cambió de sistema, retiró a Enrich y sacó a Escalante, para jugar con dos pivotes, tres medias puntas y un punta, adelantando a Jordán. Esta es una medida que emplea el preparador armero cuando el partido se pone de cara. Tres puntos de oro para esperar con las espadas en alto al Atlético de Madrid el próximo sábado en Ipurua.

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