S.D. Eibar

Algo más que duro trabajo para el S.D. Eibar en el Tirol

Mendilibar, que formó pareja con Arbilla, se enfrenta a Alejo y Riesgo en el ya tradicional Campeonato de mus en el hotel de Kossen. / S.D.E.
Mendilibar, que formó pareja con Arbilla, se enfrenta a Alejo y Riesgo en el ya tradicional Campeonato de mus en el hotel de Kossen. / S.D.E.

En los diez días de estancia en Kossen, el Eibar ha entrenado fuerte, pero también ha habido relajación, turismo y visitas especiales

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar ya está de vuelta en casa tras diez intensos días de concentración en Austria, en un pedacito de paraíso enclavado en las montañas tirolesas que se ha convertido en el lugar de veraneo en el que el conjunto azulgrana carga las pilas desde que lo descubrió el año pasado. No han sido unas vacaciones placenteras. Han trabajado mucho y muy duro, pero no solo del trabajo y del fútbol vive el ser humano. Ha disputado cuatro partidos y ha incrementado mucho el ritmo de sus sesiones de entrenamiento sí, pero también ha habido espacio para fomentar la convivencia y la adaptación de los nuevos refuerzos, y tiempo para divertirse, hacer un poco de turismo por la zona y para dar la bienvenida a unos cuantos visitantes especiales.

Si solo importara ir adquiriendo fondo y ensayar las jugadas que se dibujan en la pizarra, la escuadra armera se habría quedado en Atxabalpe. Los jugadores habrían sudado la gota gorda en su campamento base de todos los días y después cada uno se habría ido a su casa y hasta la mañana siguiente. Las pretemporadas son precisamente para romper con esa rutina que les espera a partir de ahora y para que los seis fichajes que han llegado en este último mes y medio se sientan también parte de la familia azulgrana.

Kossen es el lugar perfecto para rellenar las bombonas de oxígeno, pero también para hacer piña. Un remanso de tranquilidad ideal para trabajar, pero también para disfrutar de estar entre amigos. Solo los lesionados se han librado de la intensidad que Mendilibar ha exigido en sus sesiones de entrenamientos, en varios casos dobles, y en los amistosos disputados ante el Watford (0-1), Leeds United (4-2), Alanyaspor (3-1) y Schalke (0-1). Pero una vez cumplidas las obligaciones laborales, también han tenido la ocasión de disfrutar de mil y una maneras.

No ha faltado el ya tradicional campeonato de mus, con Mendilibar compitiendo de igual a igual con el recién llegado Iván Alejo sin los galones que le confieren su cargo de entrenador. Otros como Inui, Nano o Rubén Peña se decantan más por los tacos y las bolas de Villar, mientras que a Capa le motiva más tratar de realizar piruetas con una bicicleta.

Son muchos días y muchas horas que se consumen dentro del hotel entregados a un libro, de charla entre compañeros, pero también visitando los alrededores o yendo en cuadrilla a visitar la inigualable localidad de Innsbruck, un edén para los esquiadores, no en vano ha llegado a acoger dos Juegos Olímpicos de invierno, en 1964 y 1976.

Seguidores entregados

Los 1.700 kilómetros que el Eibar ha puesto de por medio no han impedido visitas que también se están convirtiendo un clásico en sus concentraciones. Al igual que el año pasado, allí se presentaron Rudolf y Christa, un matrimonio austríaco que alimenta con mimo esa historia de amor hacia el Eibar que surgió justo en el momento en el que Jota Peleteiro marcó el gol del ascenso a Primera el 25 de mayo del 2014. Ellos se encontraban de vacaciones en San Sebastián y mientras degustaban un pincho en la parte vieja clavaron sus ojos en la pequeña pantalla para ver cómo un equipo que vestía como el Barcelona, pero que sin sus millones escribía un capítulo épico de la historia.

Desde entonces vienen con cierta asiduidad a Ipurua, donde se dejan notar porque su pasión es desbordante. Tanto que el año pasado volvieron a la Bella Easo para casarse y Christa portó un ramo con el escudo del Eibar hecho con flores y todos los invitados, algunos de ellos eibarreses, recibieron un pin regalado expresamente por el club.

No son los únicos seguidores que cogieron carretera y manta y se presentaron en el hotel de concentración. Los azulgranas recibieron con mucho cariño a Max, un joven alemán que también se ha enamorado del Eibar y que ha aprovechado que sus ídolos se han 'acercado' a su casa para saludarles. Lució sonrisa de oreja a oreja para posar con Ramis y también con Bebé, al parecer su jugador favorito, ya que tiene una foto del portugués en la parte posterior de su móvil.

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