S.D. Eibar

El S.D. Eibar da un nuevo salto de calidad en Primera

El S.D. Eibar da un nuevo salto de calidad en Primera

El conjunto dirigido por José Luis Mendilibar rubrica la mejor clasificación de su historia con el noveno puesto | La escuadra armera se ha hecho con el honorífico título de campeón vasco pese a contar con el presupuesto más bajo de los cuatro representantes

LETIZIA GÓMEZ EIBAR

. Un año más, el Eibar se ha superado a sí mismo. Pese a que su renqueante arranque le llegó a situar entre los principales candidatos a abandonar la categoría a la que llegó hace ahora cuatro años, el conjunto azulgrana ha terminado firmando la mejor clasificación de su historia con una excelente novena posición. Tras un 'sprint' final que le ha reportado dos empates y dos victorias, los armeros también han podido conquistar el honorífico título del mejor equipo vasco, pese a que era, y con notable diferencia, el que contaba con el menor presupuesto de entre los cuatro representantes.

Hasta la forma de culminar la campaña es una evidente muestra del salto de calidad dado por la entidad azulgrana. Puntuar ante el Atlético de Madrid era uno de los pocos listones que le quedaban por derribar y, pese a que todos los astros se habían alineado para que Fernando Torres tuviera la despedida que merecía, los armeros arrancaron de forma brillante su primer empate ante los colchoneros.

Nadie puede achacar a la fortuna la meritoria plaza obtenida por el Eibar porque, de hecho, la suerte le sido esquiva durante una campaña marcada por los prolongados contratiempos físicos padecidos por un elevado número de efectivos de su plantilla.

Las graves lesiones que de forma inesperada sufrieron Yoel y Pedro León en verano y la constatación de que Fran Rico no podría ni siquiera estrenarse en el presente ejercicio fueron el preludio del sufrimiento que los eibarreses padecieron en el primer tercio de competición. Ramis e Iván Alejo, uno de los siete fichajes realizados, también se unieron pronto a la rebosante enfermería y las derrotas en cascada provocaron que el Eibar volviera a caer a un pozo de la clasificación al que no se habían asomado desde que se consumó su descenso el pasado 23 de mayo de 2015.

La calma, la clave

Pero mientras otros clubes quizás menos acostumbrados a convivir con los apuros sacrificaron a sus entrenadores, en Ipurua imperó la calma y la confianza en los suyos. Y resultó ser la clave del éxito.

De la noche a la mañana, de salir hundidos en la miseria de Anoeta el 5 de noviembre al histórico 5-0 rubricado ante el Betis el 20 de ese mismo mes pasaron 15 días con un parón de por medio que provocaron una metamorfosis que cambió por completo su destino. Sumó 19 puntos de 23 posibles, unos números de Champions que ni siquiera el Barcelona fue capaz de completar, y para cuando terminó la primera vuelta, ya con Orellana y Diop en sus filas, estaba llamando a las puertas de Europa, situado a solo dos puntos del Sevilla, sexto clasificado allá por entonces.

Y ahí se mantuvo firme otras diez jornadas más pese a que la segunda fase de la competición echara a andar sin la presencia de Sergi Enrich, uno de los grandes referentes de este equipo, que tras sufrir una rotura de menisco de su rodilla derecha en vísperas de recibir al Málaga y que le obligó a pasar después por el quirófano, finalmente no ha podido disputar ni un solo minuto en los restantes 19 partidos.

El cansancio por la constante acumulación de bajas y la propia exigencia de la competición le fue pasando factura hasta tener que despedirse de un sueño europeo que se llegó a tocar con los dedos. Sin embargo, asegurar la permanencia con muchas semanas de antelación les proporcionó la fuerza suficiente para no desistir en su empeño de mejorar la décima posición del pasado año y superar así todas las expectativas marcadas. El año que viene ya no estarán ni Dani García ni Ander Capa, los dos jugadores que han vivido todos los logros, pero dejan un Eibar consolidado.

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