S.D. Eibar

El S.D. Eibar minimiza en el césped las enormes diferencias de clase social

El Eibar desafió al Barcelona y pese a la derrota acabó el partido con la cabeza bien alta. / FÉLIX MORQUECHO
El Eibar desafió al Barcelona y pese a la derrota acabó el partido con la cabeza bien alta. / FÉLIX MORQUECHO

Sus actuaciones tanto ante los blaugranas como frente al Atlético reflejan que su capacidad para competir ante los grandes ha crecido

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar perdió por séptima vez consecutiva ante el Barcelona y eso no hay quien lo cambie. Sin embargo, hay reveses que fortalecen el alma y la derrota sufrida ante un todopoderoso líder que tuvo que sufrir y emplearse a fondo ante un equipo confeccionado con 850 millones de euros menos que el club armero, permiten avivar la ilusión de que, pese a que las diferencias presupuestarias sean bárbaras, el cuadro armero ha conseguido reducir en el verde las distancias que les separan.

Porque lo ocurrido el sábado en Ipurua no es flor de un día. La única derrota al margen de la sufrida ante los culés se produjo hace mes y medio ante el también invicto aquí Atlético de Madrid, y la valentía y la capacidad que mostraron para atemorizar a otro de los gigantones del grupo también sirvió de consuelo por tener que decir adiós sin merecerlo a otra oportunidad para puntuar en el estadio armero ante los tres más ricos de la Liga.

A los eibarreses no les ha hecho falta transformar ni un poquito su mentalidad de equipo modesto y trabajador. Con dejar a un lado la sensación de inferioridad ante los rivales de enjundia y encomendarse al excelente momento de forma que atraviesan prácticamente todos sus futbolistas, han acabado codeándose con la nobleza, llegando a confundirse con ellos sin que nadie notara su diferente clase social.

Lo ocurrido el sábado en Ipurua no es flor de un día ya que ante los colchoneros también lo bordaron

Faltó ese puntito de efectividad que concretar alguna de las numerosas incursiones que realizaron los armeros en los muchos momentos en los que tuvieron a su rival encerrado en su trinchera. El equipo de Valverde sí la tuvo, porque para eso tiene jugadores que valen lo que valen y cobran lo que cobran, y esa es precisamente una de las desigualdades más difíciles de recortar, porque los astros que tienen el don de ganar partidos que se tuercen solo están al alcance de pocos elegidos.

Diferente rasero

Otro asunto que tampoco tiene visos de poder solucionarse es la diferente vara de medir que el estamento arbitral utiliza en los partidos entre los que siempre habitan en la parte alta de la clasificación y los que están llamados a pelear por quedarse en esta competición. La actuación de Hernández Hernández resultó hiriente porque al igual que el sábado, también había condicionado en buena medida los dos últimos partidos entre ambos equipos, pero el canario no es el único que peca de aliarse con los grandes en detrimento de los modestos.

Los árbitros no marcan los goles de los contrarios, pero sí se los pueden poner en bandeja y sí tienen la potestad de cortar el juego o no hacerlo según su criterio y pueden elegir a quién se amonesta y a quién se expulsa y su palabra vale más que la de ninguno. Luego son los poderosos son los que más fuerte se quejan cuando se sienten perjudicados, y aunque la lista de ofensas sufridas en muchos partidos sea ya muy larga, ni siquiera le queda el derecho a la pataleta porque, como se vio, abrir la boca o demostrar rabia y desesperación reporta un castigo.

Sabiendo eso y con el recuerdo de la ovación unánime que le brindó la afición armera antes, durante y después del partido, el Eibar se siente autorizado para seguir llevando la cabeza bien alta.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos