En puestos de descenso casi dos años y medio después

L. G. EIBAR

La victoria in extremis del Deportivo de La Coruña sobre el Getafe (2-1) provocó que el Eibar durmiera ayer en puestos de descenso, a la espera de que hoy sea capaz de lograr un resultado positivo de su visita al Villarreal. Es una situación provisional que de certificarse supondría el retorno de los armeros a un pozo de la clasificación al que no se habían asomado desde que se consumó su descenso el 23 de mayo del 2015, aunque como todos saben finalmente no se concretó debido al descenso administrativo del Elche.

Paradójicamente, el Eibar no había pisado los puestos que conducían a Segunda en toda la temporada hasta que una derrota en Ipurua ante el Espanyol (0-2) a falta de tres partidos para la conclusión le empujaron al abismo. El empate firmado en Getafe (1-1) una jornada después le dejó a expensas de una carambola que parecía factible de cara a la última jornada, ya que el Deportivo y el Granada se enfrentaban al Atlético de Madrid, respectivamente, pero los dos empataron, de manera muy curiosa especialmente por parte de los gallegos, que neutralizaron el 2-0 con el que se llegó al descanso en el Camp Nou, y los armeros terminaron cayendo por su peor bagaje anotador.

Pero después de aquella primera campaña en la que los eibarreses pagaron la novatada, su restante andadura ha sido calmada e ilusionante, llegando incluso a rozar los puestos europeos durante buena parte del pasado ejercicio. Este arranque con trompicones que esta experimentado le ha devuelto a la realidad, pero con mucho margen de maniobra para corregir el rumbo.

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