S.D. Eibar

Pione Sisto destroza a los armeros

La afición eibarresa mostró su disconformidad con el juego del equipo en varios momentos del partido de ayer en Ipurua. / MORQUECHO

El Celta supo sacar provecho de la debilidad local a la hora de defender jugadas de estrategia

J.A. REMENTERIA

El Eibar soñará con Pione Sisto, auténtico artífice de la escandalosa victoria del Celta. El equipo de Unzué sacó los colores al Eibar, puso en evidencia su debilidad. No defiende con firmeza y cuenta con limitaciones para generar gol. Al Eibar se le fue el partido en el primer tiempo y aunque resulte paradójico tuvo sus ocasiones incluso para igualar o cuando menos meterse en la pelea. Recuerdo los remates al palo de Kike García al poco de adelantarse los vigueses y de Oliveira. Y no me olvido de la contra que no pudo materializar Kike García. Su remate salió lamiendo la cepa.

Y cuando digo que el Eibar soñará con Pione Sisto es porque los tres primeros goles celestes salieron de las botas del ugandés nacionalizado danés, de tres estrategias lanzadas a pie cambiado y con una rosca tremenda desde la banda izquierda que mostraron las carencias de la capacidad de respuesta defensiva azulgrana, que no supo atacar el balón como mandan los cánones. Los tres goles tuvieron el mismo sello y ejecutor y misma imprecisión defensiva, además de entrar todos por el palo largo. El Eibar intentó hacer el fuera de juego, pero se vio sorprendido. Mal defendido en todos los conceptos. El Celta supo sacar provecho de estos desajustes. Ipurua no se lo podía creer, increíble. El Celta vino con la lección bien aprendida, sabía las lagunas del equipo de Mendilibar y no perdonó, fue arrollador. Tres de tres materializadas antes del descanso.

Literalmente, la segunda parte sobró. El Celta jugó a placer ante un Eibar sin ideas, sin mordiente, sin variantes e incluso el cuarto gol de Wass lo desvió a la red el pie de Oliveira. Ipurua asistió a la peor cara presentada por el equipo en la etapa de Mendilibar. Se le vio totalmente impotente, las líneas no funcionaron. Es un hándicap la falta creatividad que padece a la hora de generar juego. El técnico no ha dado con la fórmula para desactivar el control que ejercen los rivales sobre su equipo.

Los azulgranas están sin líderes, no tienen referencias en ninguna de las líneas

El Eibar siempre se ha caracterizado por ser férreo, este aspecto se le ha ensalzado como una de sus grandes virtudes, pero ayer no lo tuvo. Me preocupan los trece goles encajados en lo que lleva de septiembre y solo los dos que ha logrado. Es un mal balance, son números de lectura. Apuntalar los apartados defensivos y ofensivos son primordiales, aún tratándose de planteamientos valientes. Son cifras que denotan una gran agujero. Echo en falta un líder en la zaga y en el centro del campo -no veo a ese Dani García 'jefe', está sin esa chispa que le ha hecho brillar en otras ocasiones- no hay un referente. Tampoco veo arriba a ese Enrich participativo, no está en su mejor momento el menorquín, no ha entrado en la competición. Tengo una visión para estar preocupado.

El cuadro gallego se sintió cómodo ante un rival que fue poco a poco apagándose

La clave del Eibar es ser fuerte en casa, hay sacar fuerzas para cambiar la dinámica. Las fauces de los puestos no deseados están cerca. Este domingo visita a un Villarreal que tampoco está holgado y suma un punto más que los eibarreses. El reto es sorprender a los hombres de Escribá, una misión que tiene que ser posible. La derrota ante el Celta debe servir para sacar conclusiones, personalmente entiendo que razonables. Somos conscientes de que en la presente temporada al Eibar le va tocar apretar los dientes, sacar fuerzas de flaqueza para mantener una regularidad que le acerque a lograr su objetivo. Hay razones para pensar así. La igualdad es cada jornada más palpable, la lucha por la supervivencia no va a dejar resquicio a descuidos.

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