S.D. Eibar

La permanencia desaparece del vocabulario del S.D. Eibar

Dani García sonríe en el transcurso de un entrenamiento. / MORQUECHO
Dani García sonríe en el transcurso de un entrenamiento. / MORQUECHO

Situado a un punto de Europa y a 17 del descenso, el Eibar se atreve a variar su objetivo

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar empieza a desterrar el término permanencia en vísperas de la visita del Barcelona. José Luis Mendilibar es de los pocos que sigue manteniendo su discurso apelando a que las matemáticas aún no certifican que el club armero seguirá estando un año más en Primera, pero los hechos indican que no solo ha hecho méritos para quedarse, sino también para situarse sin complejos entre los más fuertes de la clasificación.

Los 17 puntos que le separan de las plazas de descenso no son el único argumento que da derecho a que el técnico comience a variar su arenga habitual. El juego, los goles y los triunfos que sus jugadores han logrado en los últimos dos meses y medio de competición evidencian que el vestuario azulgrana se siente capacitado y con derecho para aspirar a cotas más altas.

Tras sumar 27 puntos en las últimas doce jornadas, el cuadro armero se ha plantado en la jornada 23 con 35 puntos, los mismos que llevaba a estas alturas de campeonato en la pasada temporada, la mejor de la historia del Eibar. El mérito en esta ocasión radica en que, tras corregir el desaguisado que se produjo en las once primeras semanas de competición, en las que apenas sumaron ocho puntos, ahora se muestran intratables, bien logrando goleadas de prestigio como las sumadas ante el Betis (5-0) y el Sevilla (5-1) o triunfos in extremis como el de Leganés, al estilo de los grandes, con paciencia y una confianza difícil de resquebrajar.

Un Eibar bien calibrado

La moral y la determinación de los azulgranas no se verán alteradas ni siquiera si la lógica se impone en el duelo del sábado (16.30 horas) frente al Barcelona. Les viene el equipo que mejor se maneja en Ipurua, no en vano los blaugranas ganaron por 0-4 en sus dos primeras visitas y se impusieron por 0-2 en la pasada temporada. Son los mismos que reventaron todas las carencias que el cuadro eibarrés tenía cuando se presentó en el Camp Nou en la primera vuelta, y el 6-1 padecido allí fue el principio de esa mala racha que hizo que se activaran todas las alarmas.

Pero este Eibar no es el mismo de entonces. Ha ajustado las piezas que ya tenía y las nuevas que han llegado se han integrado a la perfección en un engranaje que funciona como un reloj suizo, y la mentalidad del equipo no es ya la del que sueña con dar la sorpresa sino la de un grupo que se ve capaz de lograrlo. Los dos últimos empates cedidos por el Barcelona en el feudo del Espanyol (1-1) y en su estadio frente al Getafe (0-0) dejan patente que no es imposible.

Solo cuatro días después de que los culés tengan que saltar al césped de Ipurua les espera el choque de ida de los octavos de la Champions frente al Chelsea. No es garantía de nada, como pudo comprobar la Real en su cita en un Bernabéu que espera ansioso la llegada del PSG, pero sí que es probable que Valverde reserve a algunos de sus mejores efectivos.

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