Diario Vasco

s. d. eibar

Más que una cuestión de fe

Los jugadores gijoneses, durante un entrenamiento en las instalaciones de Mareo.
Los jugadores gijoneses, durante un entrenamiento en las instalaciones de Mareo. / JOAQUÍN PANEDA
  • El Sporting se aferra a sus escasas opciones de salvación, que pasan por ganar sus dos partidos y rezar para que Depor y Leganés no lo hagan

«Soy un hombre de fe y creo que puede pasar de todo si llegamos a la jornada final con opciones», declara Joan Francesc Ferrer Sicilia, conocido como Rubi, que apela a sus convicciones para seguir aspirando a que el Sporting logre una permanencia que no está en sus manos ni aún ganando los dos partidos que le quedan.

A falta de dos jornadas para que finalice la temporada, el cuadro gijonés continúa con las mínimas posibilidades para permanecer en Primera. Tras la victoria ante Las Palmas el pasado fin de semana, los asturianos creían firmemente en conseguir la salvación ante Leganés y Deportivo, que le sacaban tres y cinco puntos respectivamente. No obstante, estas esperanzas se volatilizaron con el 4-0 que le infligió el conjunto pepinero al Betis y que hace que ya no dependan de sí mismos.

La escuadra rojiblanca es tercera por la cola con solo 27 puntos y está a cinco del Deportivo de La Coruña, que tiene 32 y ha pasado a marcar la salvación, y a seis del Leganés, que posee 33.

Su gran esperanza

Con estos números, las opciones que le quedan a los gijoneses son las de ganar los dos encuentros que restan frente a Eibar y Betis y rezar para que el Deportivo y Leganés no lo hagan. Con el conjunto coruñés tiene el golaverage perdido, pero con el cuadro madrileño lo tiene ganado. Además, un dato positivo para el Sporting es que, en caso de triple empate, el que terminaría bajando a Segunda junto a Granada y Osasuna sería el Depor.

Para que se produjera el citado triple empate, el Sporting tendría que ganar sus dos partidos y necesitaría que el conjunto pepinero perdiera hoy ante el Athletic en San Mamés y en la última jornada ante el Alavés en Butarque, en tanto que le bastaría con que el cuadro gallego empatara y perdiera frente al Villarreal en Castellón y ante el Las Palmas en el cierre liguero en Riazor.

No es imposible, pero casi y, pese a la fe que mantiene su técnico, la mayor prueba de las escasas esperanzas que tienen los gijoneses es que no se prevé que acudan muchos más de 300 seguidores rojiblancos a apoyar a su equipo en las gradas de Ipurua.

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