Diario Vasco

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El S.D. Eibar continúa sin querer bajar los brazos

Escalante trata de frenar el avance por la banda de Godín sobre el césped del Vicente Calderón.
Escalante trata de frenar el avance por la banda de Godín sobre el césped del Vicente Calderón. / EFE
  • Pese a despedirse de sus remotas opciones europeas, el cuadro armero sigue mostrando carácter competitivo para defender la octava plaza

Aunque todos se empeñen en decir y pensar que el Eibar no se juega nada, el equipo dirigido por José Luis Mendilibar volvió a demostrar ante el Atlético Madrid que no tiene previsto bajar los brazos hasta el pitido final del último partido liguero. Perder en el Vicente Calderón era algo que entraba dentro de lo probable y, aunque vendió cara su derrota, finalmente se tuvo que resignar a volver de vacío a casa, no sin antes hacer sufrir a los jugadores rojiblancos y a toda una afición colchonera que vio peligrar la pírrica victoria de su equipo.

Carácter competitivo

El conjunto azulgrana no viajó a Madrid en busca de un resultado positivo que le mantuviera vivo en la pelea por Europa, porque hace ya un par de semanas que asumió que sus opciones ya habían desaparecido. Pero, aunque para otros equipos luchar por mantener la octava plaza no sea un aliciente que les mantenga enchufados en estas últimas jornadas, para los armeros, que ya han cumplido con creces el objetivo marcado de inicio, supone firmar una temporada para enmarcar. De ahí que en el Calderón se viera a un Eibar férreo y bregador, que luchó por el triunfo cuando pudo y que aunó esfuerzos para tratar de evitar que la lógica impusiera su peso.

Descaro y valentía

Quien pensara que los eibarreses iban a renunciar a buscar la portería de un Atlético herido pudo comprobar bien pronto que los planes de Mendilibar contemplaban sorprender de inicio a un rival al que le podía pesar el varapalo sufrido pocos días antes en la ida de la semifinal de Champions. En un estadio casi lleno y entregado a la causa de reparar la moral de los suyos de cara a la ansiada remontada, los armeros salieron con descaro, con valentía, logrando encerrar en su parcela a los de Simeone. Les faltó la precisión en los últimos metros y acierto de cara al gol, eso que los equipos de gran potencial como el colchonero tienen por muy magullados que parezcan estar.

Todos a una

Cuando vieron que el factor sorpresa no fue suficiente para quebrar la entereza del Atlético, el Eibar se vio obligado a recurrir al plan B, a luchar todos a una para intentar que el enemigo no sobrepasara su línea defensiva y lograra derribar las paredes de su fortaleza. Con todos sin excepción dejándose la piel achicando balones y repeliendo el peligro, los armeros lograron aguantar el asedio rojiblanco hasta que en el minuto 69 Godín encontró una brecha por la que colarse y Saúl Ñíguez rompió el muro. Pero ni por esas se rindió el conjunto eibarrés, que en los últimos minutos resurgió y se quedó a un palmo de llevarse el que habría sido el primer y único punto de su historia en Primera División en un estadio al que ya no volverá más.

Proteger el botín

Decepción por el resultado, pero satisfacción por la imagen mostrada. Ése es el sentimiento que se trajeron a casa, sabiendo que aún les quedan dos durísimos partidos para intentar proteger una plaza que corre peligro después de que los de Mendilibar solo hayan podido sumar tres de los últimos 15 puntos en liza. A los eibarreses aún les queda trabajo por delante porque tanto el Alavés, que ayer ganó por la mínima al Athletic en el último derbi vasco de la temporada, como el Espanyol, que derrotó (1-2) en Riazor al Deportivo, también suspiran por un octavo puesto que no tiene premio europeo, pero sí reporta más dinero en el reparto de los derechos televisivos. Queda decir adiós a Ipurua ante el Sporting y despedir la Liga en el Camp Nou.

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