Diario Vasco

Eibar, en cuatro minutos finiquitaron

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El once del Eibar ante el Leganés posa con varios jóvenes aficionados del club armero. / MORQUECHO

  • Juncá destapó la calidad de su pierna izquierda, fue la génesis de los goles de Kike García y Enrich

Temía la visita del Leganés, no ya por el potencial en sí del equipo pepinero, sino más bien por el temor suscitado por algunos signos de desgaste evidenciados en los últimos partidos. «El equipo está casi muerto por el esfuerzo de las últimas jornadas», decía Mendilibar en las horas previas al choque, pero añadía que el cansancio no sería un problema «porque tengo gente honrada que hasta última hora va a dar todo lo que tienen». Es tal su conocimiento que confiaba plenamente en cada uno de sus hombres. No, no le dejaron con la palabra en la boca. Destaparon el tarro de sus esencias ante un rival que me gustó, que está trabajado y que tiene invidualidades interesantes como Machis, El Zhar, Guerrero o Erik Morán. Asier Garitano, un bergarés trotamundos del fútbol y exjugador del Eibar, es el verdadero artífice de este Leganés. Le deseo lo mejor, pese a perder me causó una buena impresión y espero que logre la permanencia en su estreno en Primera.

En cuatro minutos el Eibar acabó con la igualdad, fue letal en los minutos 62 y 66, con dos goles de bella factura de Kike García y Enrich. Fueron acciones de una belleza plástica extraordinaria. Me tengo que descubrir y decir que el artífice fue el lateral izquierdo Juncá. En su día dije que este jugador tiene un guante en su pierna izquierda. Fue autor de dos asistencias de auténtica delicatessen, sobre todo la primera que Kike García culminaba con un soberbio remate de cabeza. En plena excelencia del juego armero llegó la segunda asistencia con una rosca precisa para que Enrich, salvada la posición del defensa, se colocara delante de Herrerín y enviara el balón al palo largo del cancerbero madrileño. Fueron goles que hicieron vibrar a Ipurua y que hicieron crecer la fe para ganar. Si he remarcado la calidad de Juncá en las asistencias, no puedo olvidar el trabajo realizado por Inui a quien se vio correr metros hasta el mismo área para ayudar a cerrar las contras del rival. Acabó extenuado. Otro tanto con Pedro León muy activo a medida que fueron pasando los minutos.

Mendilibar manejó los tiempos con acierto. Retiró a Rivera que mostró no estar tan fino como en otras tardes, en una de sus piernas era visible un vendaje que reflejaba una dolencia que le impedía estar al cien por cien. Cumplió, fue cambiado por Arbilla que, una vez más, demostró que puede adaptarse a cualquier demarcación de contención. Salió para jugar de pivote y el equipo lo agradeció, pasó de tener el dominio el Leganés en la zona ancha a no tenerlo. Fue un relevo que no menoscabó. Otra sustitución sustancial fue la salida de Enrich que reemplazó a un gris Adrián, el madrileño lleva partidos en los que su aportación no es tan exultante. El menorquín generó peligro, incomodó a la zaga visitante, abrió espacios y tuvo la movilidad suficiente para que hubiera un referente más que Kike García.

El partido de los centrales Ramis y Leujene fue de diez. Lejeune sacó un balón que entraba a remate de Guerrero. Estuvo providencial en esa acción en la primera mitad. Tanto Ramis como Leujene dominaron el juego aéreo, bien al cruce, además de destacar en la salida del balón, sus golpeos fueron orientados y precisos, claves en el orden defensivo orquestaron desde atrás el empuje ofensivo. Tres puntos de oro que hacen que el equipo esté en la octava posición, un objetivo perseguido por Mendilibar y sus hombres. Restan ahora por jugarse los choques ante el Atlético de Madrid, Sporting y Barcelona para cerrar una brillante temporada.

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