Diario Vasco

s.d. eibar

«Ver al Eibar en Europa no es imposible»

Arruabarrena saluda a un compañero del Limasol.
Arruabarrena saluda a un compañero del Limasol.
  • Mikel Arruabarrena, que triunfa en el AEL Limasol de Chipre, envía ánimos a sus excompañeros para el partido contra el Athletic del lunes

Tener que abandonar el Eibar después de siete intensas aquí fue uno de los momentos más dolorosos de su carrera como futbolista, pero Mikel Arruabarrena se llevó con él el recuerdo de los dos ascensos consecutivos, de su debut en Primera con 31 años, el de su primer tanto en la máxima categoría frente al Villarreal en Ipurua, el de los otros nueve que acumuló después, y como no, aquel tanto que anotó de penalti en el viejo San Mamés en diciembre del 2012, que no solo permitió que el conjunto armero eliminara al Athletic en los dieciseisavos de final de la Copa, sino que supuso un antes y un después en la historia del club azulgrana.

Fue el principio del fin de un calvario de cuatro años que el equipo eibarrés padeció en Segunda B y significó el germen del milagroso ascenso a Primera de un club que es y seguirá siendo el que representa a la ciudad más pequeña de toda la categoría.

La vida del delantero tolosarra también dio un auténtico vuelco tras despedirse entre lágrimas del que considera «el club de mi vida». Al poco de pisar por última vez la sala de prensa de Ipurua anunció su fichaje sorpresa por el Eastern Athletic de Hong Kong, una aventura más exótica incluso que la que vivió años atrás en el Legia de Varsovia. Pero cuando apenas llevaba dos días aclimatándose en China, el club que le había contratado perdió a su patrocinador y comunicó que ni él ni el resto de los extranjeros que habían fichado para competir en la Champions asiática seguían en el club y que, por tanto, tenían que hacer las maletas para volverse a casa, compuestos y sin equipo.

Pero no se vino abajo. Le surgieron ofertas peculiares como la del AEL Limasol de Chipre, y ya que tenía el equipaje embalado, se lanzó de cabeza. «Fue duro porque perdí casi un mes en plena época de fichajes. Dudé hasta última hora entre Australia y Chipre, pero había compañeros que me habían hablado bien de la liga chipriota y me tiré a la piscina». Y hasta hoy, que ha marcado ya 11 goles, tres en los dos últimos partidos, que han acercado a su equipo a la lucha por competir en Europa.

Los más de 4.000 kilómetros que le separan de casa no le impiden seguir de cerca las andanzas del Eibar, y confiesa estar tan ilusionado como cualquier seguidor armero. De hecho, es uno más de los que está disfrutando y saboreando la posibilidad de ver a sus ex compañeros compitiendo en el viejo continente y, porqué no, incluso de jugar en Ipurua con la camiseta amarilla y azul de la escuadra chipriota.

«Un derbi fantástico»

Ya está contando las horas para que el derbi del lunes ante el Athletic. Pese a que se forjó en las categorías inferiores del club rojiblanco, al que llegó con 16 años procedente del Tolosa, su corazón solo tiene sitio para los colores del Eibar. «Se antoja un derbi fantástico, entre dos equipos que están muy igualados y que luchan por clasificarse para Europa. Para el Athletic es algo habitual, pero si para el Eibar ya era un sueño jugar en Primera imagina lo que sería ir a Europa». Y viendo de lo que los armeros han sido capaces hasta ahora, «ya no se puede decir que es imposible. Llevamos tres años en Primera -dice como un seguidor más- y lo que está pasando en realidad pura». Sabe que este partido es «fundamental» para las aspiraciones azulgranas, pero entiende que «lo importante es disfrutar de lo que se está viviendo, de lo bien que se están haciendo las cosas, y de la ilusión de ver lo grande que se está haciendo el Eibar. Me alegro mucho por el club y por la afición».

Situación surrealista

Aunque el lunes se conectará a internet para no perder detalle de lo que ocurra en Ipurua, el tolosarra estará con un ojo pendiente a la resolución de la Federación de Fútbol de Chipre, que tiene que analizar la surrealista situación que le llevó a ser expulsado por arrollar al árbitro en el choque copero ante el Apoel, precisamente el equipo que eliminó al Athletic de la Europa League. El vídeo de la acción circula por las redes y se ve claramente que Arruabarrena derriba al colegiado de manera involuntaria, porque fue el propio árbitro el que se cruzó cuando el delantero trataba de arrebatar el balón a un rival. El problema es que en el acta figura que el jugador le insultó, aunque las imagenes también dejan claro que Arruabarrena no se dirigió a él en ningún momento. Está preocupado y no sin razón, ya que la federación chipriota impone castigos con brazo de hierro. «Si hasta intenté agarrarle para que no se cayera, pero luego justificó la roja con algo que yo no había dicho». Teme perderse lo que resta de temporada. «Ya me suspenden dos partidos por la roja y ahora tengo que esperar a ver si me sancionan más, porque aquí son muy duros». De hecho, cuenta que «a un compañero le metieron seis partidos por un escupitajo al suelo que pasó cerca de un jugador».

Confía en que el vídeo trascienda y le permita esquivar un castigo injusto. «Nos estamos jugando entrar en Europa», recuerda. ¿Y por qué no en Ipurua?, sueña.

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