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El tren europeo pasa por ganar en Balaídos

Dani García y Yoel forcejean durante un entrenamiento del Eibar en las instalaciones de Atxabalpe.
Dani García y Yoel forcejean durante un entrenamiento del Eibar en las instalaciones de Atxabalpe. / FÉLIX MORQUECHO
  • El Eibar quiere extender sus alas en Vigo para seguir volando hasta las cotas más altas de su historia

El Eibar se ha deshecho de todos los síntomas que apuntaban a un posible mal de altura y, con los bríos renovados que le han reportado sus dos últimos triunfos ante el Villarreal y la UD Las Palmas, se dispone a extender sus alas en Balaídos para seguir volando hasta las cumbres más altas.

Ganar en Vigo supondría dormir por encima de la Real Sociedad, que está a dos puntos a expensas de lo que ocurra en su duelo de mañana ante el Sporting, también le permitiría superar al Athletic, que sigue siendo sexto con 50 puntos pese a perder en su visita al Villarreal, y por último propiciaría dejar al Celta prácticamente fuera de la lucha por las competiciones continentales.

El Eibar busca, por tanto, tres puntos de oro que sigan insuflando de ilusión a una afición que ya no cabe en sí de gozo. El club armero ya ha mejorado todos los registros firmados hasta la fecha, pero Mendilibar y los suyos son conscientes de que los trenes con destino a Europa no están diseñados precisamente para que se monten equipos como el armero, por lo que no quieren dejar escapar esta histórica oportunidad.

Balaídos no es ni mucho menos el campo más accesible de la categoría, pero es un escenario en el que el Eibar no se desenvuelve mal del todo. En las dos visitas realizadas en Primera hasta la fecha ha ganado en una ocasión, en la primera temporada bajo las órdenes de Gaizka Garitano, mientras que el año pasado los dirigidos por el actual técnico perdieron por 3-2, un resultado engañoso, ya que los gallegos fueron venciendo por 3-0 hasta la recta final del choque. Eso sí, Mendilibar guarda muy buen recuerdo de su última visita a Vigo como entrenador del equipo azulgrana, puesto que ganó 1-2 en la penúltima jornada de la recordada campaña 2004-2005, cuando el Eibar apuraba sus opciones para lograr un ascenso a Primera División que finalmente se escapó por muy poco.

Doce años después, el club armero se codea con los grandes por puntos y por juego, como demuestra el hecho de que es el quinto máximo anotador de la categoría, por delante de todos aquellos con los que se pelea por adquirir el billete para la Europa League. Y, por ahora, no parecer haber alcanzado su techo.

Ipurua se ha erigido en su gran fortín, pero cada vez muestra más capacidad para sorprender como visitante. Fuera de casa ha conseguido cuatro victorias y cinco empates por las cinco derrotas cosechadas, solo una de ellas en la segunda vuelta. Es decir, ha conseguido puntuar en nueve de los 14 partidos disputados lejos de su feudo.

Un bloque sólido y compacto, que afronta este duelo con bajas tan importantes como la del francés Lejeune, pero con la moral por las nubes tras constatar que lo de llegar a Europa no se trata solo de un sueño de grandeza, sino de una posibilidad que está al alcance de la mano.

Pese al cansancio acumulado, no queda otra que seguir exprimiendo a los mismos, con la introducción de varios cambios, algunos obligados. Gálvez se perfila como el sustituto del central francés, mientras que Rivera ocuparía la posición del maltrecho Escalante. Y todo apunta a que Enrich y Kike García jugarán juntos de inicio.

Con un ojo en el Genk

Al Celta de Vigo, por su parte, se le acumulan la tarea y los esfuerzos. Por una parte, hoy apurará sus opciones de engancharse a la pelea por entrar en competición continental, sin olvidar que el miércoles afronta un duelo histórico ante el Genk belga. Diez puntos separan a los celestes de la sexta posición, por lo que el equipo de Berizzo, que aún tiene en la recámara el partido aplazado con el Real Madrid, todavía mantiene la esperanza de alcanzar al Athletic, al que recibirá en Vigo a finales de mes.

Pero ese desafío pasa por vencer hoy al Eibar. Cualquier otro resultado le alejaría definitivamente del sueño europeo a través de la Liga, obligándole a centrar sus esfuerzos en ganar la Europa League, un reto mayúsculo que le otorgaría la clasificación, por segunda vez en su historia, para la Liga de Campeones.

Con la eliminatoria europea ante el Genk a la vuelta de la esquina, Berizzo realizará algunos retoques en su once. Dará descanso a jugadores indiscutibles como Jonny o Wass, e incluso Iago Aspas podría arrancar el choque en el banquillo.

La línea defensiva podría ser la formada por Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez y Roncaglia, aunque tampoco está descartado que en el lateral izquierdo entre Planas. La baja por lesión de Marcelo Díaz y el necesario descanso que exigía Wass obligan a Berizzo a mantener como pivote defensivo a Radoja, al que acompañarían Tucu Hernández y Jozabed en la zona de creación, con Pione Sisto en la banda izquierda, Beauvue en la derecha y Rossi como delantero centro. Ese puede ser el once del Celta.

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