S.D. Eibar

Una máquina arrolladora

Joan Jordán celebra el cuarto gol del Eibar, que redondeó la victoria ante el Girona ayer en Ipurua. / MORQUECHO
Joan Jordán celebra el cuarto gol del Eibar, que redondeó la victoria ante el Girona ayer en Ipurua. / MORQUECHO

El Eibar está en estado de clarividencia, redujo al Girona a su mínima expresión con un juego exultante, especialmente en bandas

J.A. REMENTERÍALA CONTRACRÓNICA

El Eibar se despidió a lo grande en la noche de ayer, cerró el año pletórico, goleando a un Girona que venía con fama de muy peligroso, revelación, habiéndose escrito páginas y páginas de elogio sobre su trayectoria, pero en Ipurua le tocó morder el polvo. Salió vapuleado. Solo había perdido en una salida, en San Mamés por 2-0, y ante los armeros encajó un rotundo 4-1, que pudo ser más amplio porque el Eibar tuvo ocasiones, y muchas, que no se vieron fraguadas. Solo hubo un equipo, el de los hombres de Mendilibar.

Nada más empezar, Inui, a los cuarenta y cuatro segundos, aprovechándose de un error defensivo sacó petróleo para abrir el camino de la victoria y sumar su primer gol. El japonés hizo doblete. El juego del nipón es la alegoría del exultante juego que está exhibiendo su equipo. La movilidad, anticipación e intensidad con la que salió el Eibar fue arrolladoras ante un Girona que no supo frenarle, que se vio superado en bandas con Inui/Cote por la izquierda y Bebé/Capa por la derecha. La defensa gerundense no fue tan contundente como se esperaba, tal vez porque los azulgrana gozaron de inspiración.

El segundo gol de Charles fue de una ejecución una plástica extraordinaria. Inui engaña a Ramalho en el uno contra uno, contemporiza y con una extraordinaria precisión asiste de tacón a Cote que, penetrando desde atrás y en veloz carrera, llega a la altura del palo de córner para poner el balón en la cabeza del delantero brasileño. Una muestra de la clarividencia que goza en este momento el Eibar que no temió en ningún momento por el resultado, pese a verse acortado en una falta bien lanzada que entró por toda la escuadra de la portería de Dimotrivic.

Pablo Machín arriesgó en la segunda parte, adelantó líneas y metió hombres de corte ofensivo pensando en la posibilidad de sobreponerse. Todo lo contrario. El Eibar dio con las vías de escape del Girona y maximizó las debilidades ofrecidas por el rival. El conjunto catalán, que resultó blando en general, se vio sobrepasado con la velocidad de Bebé e Inui, en todo momento apoyados, como fieles escuderos, por Capa y Cote.

En las bandas se gestó parte de la goleada armera, toda la fuerza motriz de la noche mágica armera tuvo su epicentro en estos hombres, incluso cuando salió Rubén Peña no bajó su potencia, siguió con el mismo tono. La desesperación del Girona acabó en rendición. Ni a la hora de atacar, ni a la hora de defender, los catalanes dieron con la fórmula para difuminar al Eibar. El once de Mendilibar fue firme en sus convicciones, no dio ni un balón por perdido ni permitió desliz alguno.

El Eibar firmó una despedida que no hubiéramos imaginado hace seis jornadas, desde luego que no. Lleva nada más y nada menos que cinco victorias y un empate, con 16 goles a favor y cuatro en contra, colocado con 23 puntos en la séptima posición y celebrará la fiestas navideñas siendo el equipo vasco mejor clasificado. Destacar que ha dado el paso para lograr un año más su presencia en Primera.

Para concluir, un apunte que no es otro que Jordán marcó el cuarto gol de la noche, va sumando en su casillero, el centrocampista se ha hecho con la titularidad y junto a Dani García conforman la pareja de pivotes que mantiene la firmeza en esa sensible franja.

El Eibar finaliza la jornada 17 en una posición y con una puntuación que le permite degustar del turrón con inmensa felicidad. Le quedan dos partidos para cerrar la primera vuelta, ante Las Palmas en la capital insular y At.Madrid en Ipurua. Feliz Año Nuevo.

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