Dos 'maestrillos' y un librillo

La intensidad y la fidelidad a un estilo son los rasgos que asemejan a Mendilibar y Berizzo, dos entrenadores a priori muy dispares

L. G. EIBAR.

Aunque parezca una frivolidad decirlo, José Luis Mendilibar y Eduardo Berizzo tienen bastantes más cosas en común que el mero hecho de ser entrenadores. Uno es de Zaldibar y lo más lejos que ha viajado profesionalmente es a Canarias para entrenar al Lanzarote en sus inicios como técnico. El otro es argentino, tuvo un importante recorrido como futbolista, fue director técnico antes que entrenador y se convirtió en el primero en otorgar un título liguero al O'Higgins de Chile, lo que supuso su trampolín para aterrizar en el Celta. Sus carreras han sido muy dispares, pero ambos tienen muy claro que el duro trabajo diario y mantenerse firmes en un estilo de juego muy definido en el que creen por completo es innegociable.

De ahí que sus respectivos equipos sean rudos, intensos hasta asfixiar al contrario y persistentes, de los que no se rinden, sin que eso les prive de explotar al máximo la calidad técnica de las individualidades que poseen.

Berizzo irrumpió en la Liga española en mayo del 2014 cuando fue fichado por el cuadro vigués, al que tardó solo dos años en devolverlo a una competición europea después de una larga década de ausencia. Y no contento con eso, el año pasado logró que el Celta disputará la semifinal de la Europa League ante el Liverpool, en la que se quedó a un solo gol de plantarse en la final. La escuadra viguesa se quedó sin premio, pero el argentino se vio recompensado con una oferta del Sevilla para sustituir a Sampaoli, un salto más de calidad y también de exigencia que ya está sintiendo en sus carnes después de los hispalenses superaran con apuros la previa de la Champions League.

A diferencia de la pausada carrera del de Zaldibar, el argentino irrumpió como una exhalación en Laliga

Mendilibar, en cambio, ha ido 'chino-chano', dando pasitos cortos hacia adelante e incluso teniendo que dar alguno para atrás para tomar impulso. No tiene el carisma mediático de otros, salvo en alguna ocasión en la que no se muerde la lengua y dice lo que piensa. Pero lo que no le cuesta nada es halagar y reconocer su admiración por algunos de sus colegas, como Berizzo. «Le tengo muchísimo respeto por lo que hizo con el Celta. Me parece un gran tipo y me gusta su estilo de juego, porque es muy agresivo. Tiene su forma de ver el fútbol y no miente entre lo que dice y lo que luego hace en el campo. Sus equipos te ponen al límite».

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