S.D. Eibar

Un lustro de revolución armera

Añibarro y 'Jito' Silvestre encabezaron la 'trainera' de celebración en la Freixa Llarga./RODOLFO MOLINA
Añibarro y 'Jito' Silvestre encabezaron la 'trainera' de celebración en la Freixa Llarga. / RODOLFO MOLINA

El triunfo en Hospitalet con un gol de Capa acabó con cuatro años de travesía por el desierto en la categoría de bronce y fue el preludio de la llegada a Primera. Se cumple hoy el quinto aniversario del ascenso del Eibar a Segunda

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZEIBAR.

En Hospitalet empezó todo. Hace hoy justo cinco años, el Eibar inició en ese municipio barcelonés la revolución que le ha llevado a conquistar las cotas más altas de su historia. Un alzamiento, cuyo objetivo no era otro que retornar a la categoría de plata en la que el club armero se había convertido en un clásico tras permanecer 18 temporadas consecutivas, y que cinco años después ha derivado en la quinta participación en Primera de un club consolidado ya junto a los grandes y con una solvencia económica jamás soñada.

Bajo un sol de justicia, aquel domingo del 30 de junio de 2013 Gaizka Garitano y sus jugadores, los grandes precursores del milagro futbolístico que ha obrado el Eibar en este último lustro, celebraron la consecución del ansiado objetivo formando una gigantesca 'trainera' en el césped de La Freixa Llarga con la que agradecieron el apoyo de los 500 eibarreses que les acompañaron.

El club armero se había agarrado como un clavo ardiendo a un Gaizka Garitano que aceptó el reto de pasar de dirigir al desaparecido filial a hacerse con las riendas de un primer equipo que necesitaba escapar del purgatorio como fuera. Las arcas estaban prácticamente vacías y, después de tres promociones consecutivas fallidas, la moral de los seguidores azulgranas flaqueaba.

La clave del playoff fue el agónico gol de Diego Jiménez en la primera ronda ante el Alcoyano

Pero el Eibar no lo hizo. Tras una campaña llena de altibajos, el cielo se puso a sus pies. El técnico de Derio y los Añibarro, Irureta, Errasti, Arruabarrena, Diego Jiménez, Dani García... y como no, Ander Capa, autor del gol que certificó el triunfo en aquel partido de vuelta de la fase de ascenso (0-1), no quisieron contener su alegría al ser conscientes de que iban a pasar a la historia por haber conseguido poner fin a una travesía de cuatro años por el desierto de una Segunda B que estaba llevando a la entidad a la ruina.

Una final plácida

Los eibarreses habían viajado a tierras catalanas apoyados sobre el mullido colchón que les proporcionó la cómoda victoria lograda en la ida en Ipurua (3-0) gracias a los tantos de Guille Roldán, David Mainz y Diego Jiménez. No hubo lugar a las sorpresas ni al sufrimiento. El Eibar ya había padecido toda la agonía que puede caber en un cuerpo durante la primera ronda, en la que se vio las caras con el mismo Alcoyano que le había apeado de la promoción dos años antes, y se liberó de tal forma que nadie lo pudo parar.

Tras la marcha este verano de Dani García y Capa ya no queda ningún jugador de aquel equipo

La llave que abrió la puerta del éxito la encontró en ese partido precisamente el jugador azulgrana nacido en Alcoy Diego Jiménez, que en el minuto 90 de partido, a solo unos segundos de que el Eibar cayera eliminado de nuevo en su propio feudo, lanzó un misil desde la frontal del área que evitó que el sueño se transformara en pesadilla.

El resto es historia. El Oviedo no opuso resistencia ni en el Tartiere, donde el Eibar ganó por 1-2, ni en Ipurua, que celebró por todo lo alto el pase de su equipo a la mencionada final ante el Hospitalet.

La suerte y el carácter de este equipo cambiaron para siempre. Las decepciones de años anteriores se transformaron en alegrías que no han dejado de llegar en cascada. Solo un año después, el Eibar obró lo que parecía imposible: plantarse en Primera conquistando el título de una Segunda división a la que tanto esfuerzo y tantas lágrimas le había costado llegar. Nadie, ni los más optimistas habrían podido soñar algo así sin dar rienda suelta a una desmedida imaginación.

Solo 'Zapiko' y Andueza

Hoy, cinco años después, ya no queda ningún superviviente de aquel plantel que Gaizka Garitano supo exprimir al máximo para llevar al cuadro eibarrés a lo más alto de su historia. Tan solo quedaban Dani García y Capa para recordarles a los nuevos de dónde viene este equipo, pero tras despedirse hace solo unas semanas del Eibar para enrolarse en las filas del Athletic, de aquella aventura ya solo permanen 'Zapiko', el entrañable utillero del vestuario azulgrana, y el delegado Germán Andueza, el hombro sobre el que todos los jugadores se apoyan, y que por eso mismo tuvo que soportar con estoicismo que todos le mantearan hasta el cielo en Hospitalet.

Allí cambió el rumbo de la historia del Eibar. Allí se inició un camino que el club armero ha recorrido con firmeza para convertirse en miembro de pleno derecho de la élite de la máxima división, y que le ha permitido guardar como una hormiguita en su despensa más de 34 millones de euros con los que puede sufragar las mejoras que se están llevando a cabo en Ipurua, así como la futura ciudad deportiva que se edificará allí donde sus accionistas lo decidan con sus votos.

Solo el tiempo dirá hasta dónde será capaz de llegar un club con solo 6.000 abonados que representa a una ciudad de 27.000 habitantes. Pero por el momento, nadie le va a quitar lo bailado.

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