S.D.Eibar

La lesión de Paulo aviva la necesidad de un central

Oliveira abandona el césped contrariado tras sufrir una lesión muscular. / MORQUECHO
Oliveira abandona el césped contrariado tras sufrir una lesión muscular. / MORQUECHO

La baja del portugués en las próximas cuatro semanas obliga al Eibar a agilizar la búsqueda de un efectivo para el eje de la zaga que ayude a solventar imprevistos

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar no sale de una para entrar en otra. Cuando todavía quedaba por digerir la ausencia de Sergi Enrich por un período aproximado de entre cuatro y seis semanas, el club armero tiene que asimilar ahora que se va a quedar durante el próximo mes sin el concurso del central que más veces ha sido titular esta temporada. La baja de Paulo Oliveira, que sufre una rotura de fibras en los isquiotibiales de su pierna izquierda, supone un inesperado contratiempo que obliga al club armero a acelerar sus gestiones para contratar un nuevo central.

Lo que no se contempla en absoluto es la contratación de un delantero que cubra la vacante del delantero balear, ya que en la entidad entienden que la punta de ataque está bien cubierta con Charles y Kike García, y que tras la llegada de Orellana, ahora Mendilibar dispone de la figura del mediapunta que tanto le gusta, una posición en la que también ha destacado Joan Jordán.

Sin embargo, la incorporación de un central ha pasado de ser un deseo sin urgencias a convertirse en una prioridad, toda vez que el eje de la zaga armera se queda con solo tres efectivos, Arbilla, ahora mismo el gran baluarte defensivo, así como con Ramis, lejos de su mejor forma física tras su propensión a las lesiones, y David Lombán, que apenas está entrando en los planes de Mendilibar.

El club armero no contempla, en cambio, suplir la vacante dejada por Sergi Enrich

La idea de completar el plantel con la llegada de un nuevo central siempre ha estado en mente de la dirección deportiva, que de hecho dio salida a Alejandro Gálvez con la pretensión de cubrir su ficha, pero sin excesiva prisa. Ahora que el granadino no está para apagar posibles fuegos, Fran Garagarza ha activado la maquinaria para que el futbolista elegido pueda aterrizar en Ipurua lo antes posible, sin tener que apurar el cierre del mercado.

Durante las cuatro semanas estimadas para la vuelta del portugués al terreno de juego, el Eibar tendrá que enfrentarse al Athletic y Leganés fuera de casa y al Sevilla y al Barcelona en el feudo armero, cuatro durísimos partidos que ponen en serio riesgo la estabilidad de una línea defensiva que había logrado asentarse tras atravesar un profundo bache, precisamente ante estos rivales y los seis siguientes que le siguen en el calendario.

La hora de Ramis

La ausencia del luso, que ha disputado de inicio 18 de los 20 partidos consumidos hasta la fecha, dejan vía libre al titularidad de Ramis, que ya tuvo que acelerar su reaparición debido a la baja por sanción de Arbilla ante el Atlético de Madrid, y que ha evidenciado una clara falta de ritmo de competición precisamente en las dos últimas citas en las que ha participado. Si el balear acumula minutos sin que los problemas físicos hagan acto de presencia, no le costará mantener su puesto porque Mendilibar siempre le ha considerado imprescindible, pero en los dos años y medio que lleva aquí la acumulación de lesiones le han llevado a perderse 45 partidos, más de la mitad de las jornadas.

Tampoco es cuestión de dramatizar, porque en caso de apuro el técnico de Zaldibar podría utilizar para esa posición al recién llegado Pape Diop, un mediocentro de contención acostumbrado a lidiar también en tareas defensivas, al igual que Dani García, que también tiende a incrustrarse en la zaga cuando es necesario.

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