Jugó con dos versiones

Opinión

El Eibar se reactivó con el gol de Kike García, a partir de ese instante dispuso de más intensidad y generó ocasiones

Iván Alejo trata de llevarse el balón ante Recio. /Morquecho
Iván Alejo trata de llevarse el balón ante Recio. / Morquecho
J.A. REMENTERÍA

El objetivo era llegar a los treinta puntos al concluir la primera jornada de la segunda vuelta, pero quedó en los veintiocho. La visita del Málaga presagiaba que pudiera tener un arma de doble filo, albergaba temores y simplemente por aquello del cambio de entrenador, circunstancia que suele llevar implícita un plus, un halo de reivindicación. Por muy poco no se cumplió esta máxima, aunque el fantasma de la derrota a punto estuvo de dar un susto. El Málaga se adelantó e hizo su partido ante un Eibar que no imprimió la velocidad de otras ocasiones. Los malacitanos generaron ocasiones aprovechando las imprecisiones de los armeros, el gol de En-Nesyri llegó precisamente de un error de Capa al querer jugar con Oliveira y menos mal que este delantero no se aprovechó otro error del lateral derecho. El Eibar no se impuso al Málaga en el primer tiempo y ni en buena parte de la segunda. El Málaga le cerró bien las bandas, ni Inui ni Cote pudieron con Keko y Rosales, pero tampoco Alejo y Capa con Ricca y Chory. Los costasoleños con un trabajo solidario, con apoyos y con dos auténticos 'perros de presa' en las figuras de Iturra y Recio, no permitieron activar al eje vertebrador armero Dani García y Jordan. No hubo ni una segunda jugada aprovechada por el Eibar, llamaba la atención. El juego local era plano, mientras que el Málaga jugaba a la salida rápida, a sorprender a las espaldas a los centrales Arbilla y Oliveira.

Mucho tenía que cambiar en la segunda parte para imponerse a un rival que se presentaba con la necesidad imperiosa de ganar. Hasta el gol del empate de Kike García a falta quince minutos para el final, el Eibar no encontró la manera de dominar el partido. Mendilibar tuvo que realizar el primer cambio por lesión del central Oliveira, en su lugar salió Ramis que, al poco de saltar, fue autor de una entrega que Adrián no la aprovechó para batir a Dimitrovic. Pero es que tampoco estuvo acertado cuando se presentaron con superioridad numérica ante el portero armero. Todo quedó en un susto para el Eibar. Mendilibar retiró a Alejo y en su lugar salió Orellana. Algo mejoró el juego ofensivo. Hay un matiz entre ambos, que uno es más imprevisible y que tiene más visión de juego, me refiero a Orellana. Era insuficiente, el tercer cambio se reclamaba. El japonés Inui estuvo desaparecido, apenas entró en juego, no se fue de su par y apenas interactuó con sus compañeros, totalmente inédito, era el indicado para el relevo. Urgía reemplazarlo. La banda izquierda necesitaba profundidad. Salió Bebé. El portugués fue autor del pase envenenado, más bien un potente disparo raso desde casi el banderín de córner que Kike García lo tradujo en pase y en gol. A partir de este instante, el Eibar y el partido adquirió otra dimensión. El Málaga fue desinflándose, mientras que el Eibar mejoró con los relevos. Fue tal la presión a base de balones largos y centros al área que el Málaga tuvo que multiplicarse para evitar la derrota. El portero Roberto y el poste tras un despeje de un compañero evitaron el segundo gol de los eibarreses que asediaron hasta la extenuación al rival. No obstante, el Málaga tuvo su ocasión. Dimitrovic evitó que Mula subiera el segundo gol y menos mal que el rechace del guardameta no fue aprovechado por un atacante malacitano. Si el Eibar tuvo las suyas, el Málaga también gozó de ocasiones.

Un reparto de puntos que hace que los armeros se coloquen con 28 puntos en la octava posición para acudir este viernes a San Mamés. El partido realizado ayer no fue para enmarcarlo, pero al menos sirvió para sacar un punto. Hubo jugadores que en otras ocasiones han estado más entonados, ayer no lo estuvieron. Al Eibar le faltó chispa durante muchos minutos, aunque terminó teniéndola. El equipo de Mendilibar presentó dos versiones. Ahora no le queda más remedio que pensar en el derbi de San Mamés; el punto ante el colista tiene un sabor agridulce, pero debe ser práctico. La lectura positiva es que reaccionó cuando lo tuvo que hacer en una noche en la que si por algo se caracterizó fue por las imprecisiones que, tal vez y ante otro rival con más calidad, posiblemente hubieran costado muy caras. Ha comenzado la segunda vuelta, se atisba exigente pero el margen que tiene el Eibar es grande y cabe pensar en clave positiva.

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