S.D. Eibar

José Ignacio Garmendia (Exjugador de la S.D. Eibar): «Estos cuatro años del Eibar en Primera me han hecho revivir»

Garmendia, en su carnicería de Billabona./JOSÉ MARI LÓPEZ
Garmendia, en su carnicería de Billabona. / JOSÉ MARI LÓPEZ
José Ignacio Garmendia, exjugador de la S.D. Eibar)

El histórico guardameta azulgrana sigue con pasión la andadura del Eibar en Primera, «todo un sueño que ya no nos lo quita nadie»

LETIZIA GÓMEZEIBAR.

La mejor forma y casi la única de localizar a José Ignacio Garmendia es llamar a su carnicería de Billabona. Contesta Juanita, que en cuanto comprueba que la llamada es desde Eibar enseguida manda ánimos con mucho cariño. «(ahora a seguir así)», dice antes de pasarle el teléfono a su hijo. Como siempre, José Ignacio se emociona al sentir que 19 años después de su retirada sigue siendo un referente en este club.

- Se ve que en casa se ha sufrido cuando el equipo renqueaba.

- ¿Sufrir? ¡Buff!. En una época se jugaba los sábados por la tarde y la ama no se perdía la misa, pero al salir siempre le informaban de cómo íbamos. Y aún se preocupa.

- Hay cosas que no se olvidan.

- Mi madre sigue poniendo velas. Ahora que iba mal sobre todo. Y mi suegro, con 96, no se pierde un partido y es hincha de Inui. Dejé en el 98, pero es como si estuviéramos ahí dentro aún, porque me llaman muchas veces y eso hace que la llama siga viva.

- Este sueño parece eterno.

- Lo que estamos viviendo no nos lo quita nadie y pinta que va a seguir. Ante la Real tocó fondo pero después ha estado genial. Estuve ante el Espanyol en Ipurua y le vi muy bien. Tenemos un equipo majo, que pelea y que está en buena sintonía y que sabe lo que es la Primera.

- Cuarto año en Primera y encarrilando el quinto. ¿Alguna vez imaginó algo así?

- Cuando subió me acuerdo de un directivo que me dijo, 'haremos todo lo posible por mantenernos, pero la base es que cuando bajemos seamos un buen equipo de Segunda'. Eso era el primer año en el que el montante económico era menor que el de ahora. El día que baje será un club que se ha ganado el respeto a todos los niveles, económico, deportivo y de público. Su comportamiento en cuatro años ha sido ejemplar. Me quedo con el partido del Córdoba, que bajamos y estuvimos 4.000 personas esperando media hora a que salieran los jugadores para agradecerles que nos hubieran hecho disfrutar en Primera. Eso denota una gran madurez. Ese día cuando volvía con mi familia les dije que era un día grande para el Eibar.

- ¿Qué le sorprende más de lo que ha visto hasta ahora?

- Todo lo que se ha hecho y lo que se tiene previsto hacer. Campo nuevo, Ciudad deportiva, un equipo que sorprende y que es respetado allí por donde va. Quizás algún día no esté en Primera, pero se está haciendo una base para el futuro fantástico.

- La pregunta es obligada. ¿Qué le parece Dmitrovic?

- En principio iban a estar Yoel y Riesgo, pero llegó la lesión del gallego y lo cierto es que creo que Dmitrovic es un acierto del Eibar. Aunque al principio nos metían muchos goles, a él se le veía planta. Es muy completo, tiene un físico impresionante y lee bien los partidos, siempre concentrado al máximo. Ahora que la defensa se está asentando está demostrando su gran valía. Nadie duda de él y se ha ganado el puesto.

- ¿Y cuando se recupere Yoel?

- Hay una terna de porteros muy buena, pero Marko se está saliendo y tiene mucho ganado. Lo primordial es que Yoel se recupere bien. Después de meses lesionado no puedes hacer mucho más que curarte. Para Riesgo es una situación complicada, pero si alguien sabe lo que es estar en el banquillo y luego hacerlo bien es él. Son unos privilegiados y hay que aprender el oficio y afrontar todo tipo de circunstancias.

- Nada que ver con su época.

- Ni en los guantes. Entonces teníamos una camiseta para todo el año, verde o azul. Hemos entrenado hasta en las tribunas. Mi madre me hacía unos pantalones acolchados y aun así volvía todo lleno de rozaduras. Corríamos por Amaña porque Ipurua no se podía tocar. Pero teníamos un gran trato, pagaban lo que prometían, una rectitud que se ha transmitido de unas épocas a otras. Éramos una familia y esa base de comportamiento se mantiene. Aunque ahora hay mucho más dinero, en cuanto a seriedad, trabajo y humildad, se sigue igual.

Agradecido y orgulloso

- También se mantiene el cariño a los históricos.

- Eso lo que más les extraña a mis amigos. Fuimos al partido de la Real y se quedaron flipados con el cariño que me transmitía la gente. Siempre he transmitido que para mí llegar al Eibar con 19 años fue un premio. Venía del Hernani y todo fue prosperar. Yo estoy muy agradecido. He tenido una suerte del carajo de haber jugado allí, de que me permitieran hacer mi vida, con mi trabajo y con mi familia. Lo que hacía y sentía era para el Eibar, porque yo soy del Eibar. Te llena que te den cariño. Mi hija sigue a muerte al equipo. Ir a Ipurua con mis amigos, que la gente te reconozca y que el Eibar gane te da ganas de seguir.

- Y todo por una lavadora.

- Y no es broma. Jugaba en Hernani y en Txantxilla la hierba duraba hasta septiembre. Después del entrenamiento llevaba la ropa al caserío y había que bajar al río para quitarle todo el barro. Cuando volví de la reunión en Ipurua con los directivos, mi madre no me preguntó cuánto me iban a pagar, sino si me iban a lavar la ropa. Le dije que sí y dijo 'Ordun segi'. Desde ese día pasaron 19 años maravillosos allí.

- ¿Qué recuerda con más cariño?

- La primera alegría grande fue el ascenso en Badajoz. El Eibar llevaba ya siete promociones y se decía que no queríamos subir. Mi mujer estaba embaraza y lo que vivimos fue increíble. La de autobuses que fueron, la llegada a Eibar. Luego vino otro ascenso a Segunda A en Durango, que también fue bárbaro. Después vendrían pequeños logros que parecen poco pero que para nosotros eran un mundo. Pero yo me quedo con haber sido 19 años jugador del Eibar. Cuando llegué yo estaba en Preferente y ahora le vemos en Primera. No es que esté disfrutando, es que es la repera.

- Hace 19 años colgó los guantes. ¿Para cuándo los cuchillos?

- Tengo 57 años así que aún tengo que seguir, pero no me olvido de los paseos con mi mujer, de ir al monte con mi hija, de ver al Eibar, de ser amigo de mis amigos, de hablar con los periodistas que me llamáis. Pero es que la carnicería es mi vida. Mi madre con 90 años me sigue ayudando y nos cuidamos. Por eso no quise nada más que el Eibar. Trabajo mis horas, pero disfruto mucho de la vida y estos cuatro años con el Eibar en Primera me han hecho revivir.

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