S.D. Eibar

Calor y cariño para acabar con las calvas de Ipurua

Uno de los calefactores móviles instalados en Ipurua./S.D.E.
Uno de los calefactores móviles instalados en Ipurua. / S.D.E.

Diez calefactores móviles tratarán de poner fin al deterioro del césped

LETIZIA GÓMEZEIBAR.

Hasta hace unos años, el césped de Ipurua era una alfombra que despertaba la admiración de todos los equipos que lo visitaban. Sin embargo, el paso de los años se llevó por delante su ataño eficiente sistema de drenaje y, pese a que en el 2013 se instaló uno nuevo que exigió una inversión de nada menos que 500.000 euros, las calvas se han convertido en el pan de cada invierno. Dado que los constantes cambios de tepes no han sido más que apaños que no han funcionado, el Eibar ha llegado a la conclusión de que la solución reside en darle calor y cariño a una hierba acostumbrada a sufrir una dura climatología.

Después de un análisis profundo y de consultar a otros clubes de la categoría, el club ha realizado una importante inversión para adquirir diez carros calefactores que aportarán calor artificial a la banda situada junto a la tribuna principal, que cada año se pela casi por completo debido a que carece de luz solar.

Es un sistema compuesto por unos focos instalados sobre unos carros con lámparas LED que permiten acelerar la fotosíntesis y favorecen el crecimiento de la hierba, evitando así las temidas calvas en una de las zonas más castigadas del campo. Hace ya tiempo que se vienen utilizando en la Premier League y que equipos como el Real Madrid, Barcelona, Villarreal y Athletic, entre otros también han incluido en sus sistemas de protección y cuidado del césped.

Hasta la fecha, el Eibar se resistía a comprarlos por su alto coste y porque carecía de un lugar adecuado para guardarlos, pero la renovación de la Tribuna Este ha permitido solucionar la cuestión del almacenaje y, tras hacer números, se ha comprobado que sale más a cuenta invertir en estos calefactores que tener que estar sustituyendo los tepes dañados cada temporada.

Y es que el césped de Ipurua viene siendo un quebradero de cabeza desde hace ya muchos años. Solo un año y cinco meses después de que en agosto del 2013 se levantara todo el campo para sustituir un drenaje que estaba obstruido por el paso de los años, hubo que volver instalar otros 6.760 metros cuadrados de tepes nuevos.

Se trata de unas lámparas Led que aceleran la fotosíntesis y favorecen el crecimiento de la hierba

Se busca acabar con los constantes cambios de césped desde que en el 2013 se sustituyó el drenaje

Pero el remedio no acabó con la enfermedad. Y no fue por falta de intentarlo. Se llegó a cambiar de proveedor y se han probado mil y un procesos de tratamiento diferentes, pero la reluciente alfombra se seguía quedando sin pelo, ofreciendo una imagen de deterioro impropia para un club de la máxima división.

Y por eso mismo, la entidad azulgrana aprovechó las vacaciones navideñas del pasado año replantar la hierba de la banda que parece estar sujeta a una maldición, ya que apenas dos meses después las máquinas volvieron a entrar en Ipurua para sustituir de nuevo los 100 metros cuadrados de esa misma zona con tepes traídos en esta ocasión desde Portugal.

En los primeros partidos ya se ha podido comprobar que la hierba se sigue levantando, de modo que antes de que llegue el frío, el Eibar ha adquirido una manta cara y especial.

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