S.D Eibar

Inui marca la diferencia

Arbilla trata de controlar un balón./FÉLIX MORQUECHO
Arbilla trata de controlar un balón. / FÉLIX MORQUECHO

El japonés se convierte en la figura relevante de una remontada que se expresa con la mejor versión del Eibar en lo que va de campeonato.

J.A. REMENTERÍALA CONTRACRÓNICA

Un empate que sabe a mucho. «Ni tan mal», decía un aficionado al término del partido. Una frase simple con mucho contenido. Al descanso, la decepción era general en Ipurua al ver cómo el Levante en dos minutos se ponía con un marcador que abría una gran herida que presagiaba tragedia. El cuadro levantinista, que aún no sabe, afortunadamente, ganar en Ipurua, se colocaba 0-2, Morales y Bardhi en un abrir y cerrar de ojos pulverizaban a los armeros y dejaban fría a la grada. El ambientillo se recordaba el partido ante el Celta. Dos errores defensivos, de libro, fueron aprovechados por Morales para marcar el primero y asistir a Bardhi en el segundo. Un serio revés que hacía dudar de la capacidad del Eibar para remontar.

Fue un partido en el que Ipurua pasó de la desolación a la alegría más inmensa que uno puede imaginarse. La arenga de Mendilibar en el descanso dio sus frutos, el Eibar de la segunda no fue el mismo de la primera. Se transformó y ofreció la mejor versión de lo que va de temporada. Sacó fuerzas, tuvo carácter, no se rindió y se mostró agresivo para anular al Levante que se dedicó a contener y buscar la contra. El Eibar tuvo dos caras. En los primeros compases apretó, buscó mucho las bandas con cambios de orientación con Capa y Cote dedicados a lanzar balones como misiles al área buscando a Enrich y Kike García, con un juego muy previsible, salvo con algunas individualidades de Inui. El Levante esperó y achicó balones y tuvo el acierto de marcar aprovechando en los dos goles los despistes defensivos de los locales.

En la remontada protagonizada por el cuadro eibarrés hay un hombre por encima de todos: Inui. El japonés, con cierta libertad de movimiento, se convirtió en una auténtica pesadilla. Ahora mismo ejerce de media punta, es el jugador diferente por su calidad por su capacidad de desborde y último pase. De él salieron las ocasiones de gol. La falta ejecutada por Arbilla se la hicieron a Inui, prácticamente al borde del área; el gol de Charles manó de Juncá para pasar por Inui que con un potente disparo obligó a intervenir a Raúl, su rechace fue aprovechado por un Charles atento y que apenas llevaba unos minutos en el campo. Hoy por hoy, Inui es el jugador menos previsible que tiene el Eibar. Fue clave en esta hazaña. Tener un elemento que desborde, que provoque faltas en las inmediaciones del área y que se prodigue en ese pase preciso en el tramo decisivo es esencial en cualquier equipo. La salida de Juncá fue una aportación significativa, no me canso de resaltar al gerundense que tiene una izquierda extraordinaria, una asistencia exquisita. Su presencia lo agradeció el juego ofensivo armero.

El Eibar protagonizó una segunda parte soberbia para lograr un punto balsámico

En la remontada azulgrana fue clave la mejor fijación y posesión del esférico. Fueron otros aspectos determinantes. El Eibar movió mucho al Levante con aperturas a banda lo que se tradujo en un resultado positivo. Todo lo que sea sumar es bueno pero de la forma que lo hizo sabe mejor. Este resultado tiene un valor inmenso porque el Eibar exhibió capacidad de superación, no se dejó llevar, lo cual, en sí, es punto multiplicador. El Eibar no se va a rendir, no va a arrojar la toalla, es sabedor que pueden presentarse muchos partidos como el de ayer.

Los eibarreses salen fortalecidos, acabaron con chispa, además de creer en su juego

Por de pronto, pese a encajar dos goles, supo materializar otros tantos, lo cual es gratificante para los propios jugadores. El empate es balsámico de cara al derbi de este domingo ante la Real Sociedad. Es un empujón, es una reversión frente a las dudas generadas. Me gustó su comportamiento, el hecho de no darse por vencido es una virtud a elogiar, es el primer paso para sobreponerse. Mendilibar empleó el sistema que inicio ante el Deportivo con tres centrales y los laterales largos, con una línea de tres medios y dos puntas, aplicando la versatilidad que exige cada fase de partido. La asimilación de su mecanismo se va realizando, pero debe seguirse trabajando en pulir los desajustes. Un aspecto a remarcar es que el equipo acabó con chispa, apretó hasta el final a un Levante que se quitaba la presión como podía. Un buen colofón para una afición que pasó de la desolación a la euforia, que empujó a sus jugadores hasta el final en busca de la victoria. El partido fue un claro ejemplo de la transformación que puede sufrir un equipo. Ahora espera al Eibar la Real en Anoeta, un encuentro que tendrá su historia. Los eibarreses se presentan con un empate que tiene sabor a triunfo y con los primeros síntomas de un reencuentro con su mejor versión, con la recuperación de esas sensaciones perseguidas.

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