Un impás para recoger los añicos

Jordán, en el centro, goleador en Anoeta, durante el entrenamiento en Atxabalpe./FÉLIX MORQUECHO
Jordán, en el centro, goleador en Anoeta, durante el entrenamiento en Atxabalpe. / FÉLIX MORQUECHO

El Eibar encara el parón con la moral descompuesta tras otro descalabro. Los armeros disponen de 15 días para recomponer su confianza después de romperse por completo tras sumar su séptima derrota de la campaña

LETIZIA GÓMEZEIBAR

. Como un jarrón roto en mil pedazos. Así ha quedado el orgullo del Eibar tras salir de Anoeta hundido en la miseria, no por la derrota en sí, que lógicamente entraba dentro de lo probable por el potencial que gasta este año la Real Sociedad, sino porque la forma en la que se produjo supuso un nuevo baño de realidad para los armeros.

Si algo se ha ido grabando en el ADN de los armeros desde que dieron el salto a Primera es su capacidad de competir ante cualquier equipo, pero eso es precisamente lo que más le está faltando al maltrecho plantel que dirige José Luis Mendilibar.

Se puede discutir si la planificación a la hora de confeccionar la plantilla ha sido la adecuada o no. Se puede debatir si tras la salida de Luna, Adrián, Dos Santos y Lejeune, y la llegada de Dmitrovic, Alejo, Cote, Paulo, Lombán, Jordán y Charles el equipo ha perdido calidad o no. Pero lo que es innegable es que la condensación de lesiones graves, que además han afectado a jugadores que el año pasado fueron fundamentales para lograr la mejor clasificación de la historia de la entidad, han hecho añicos la moral y la confianza del resto.

Por eso, resulta lógico y comprensible que el entrenador azulgrana se dejara llevar por la desesperación al término del derbi. Por mucho que diga que hay que tomar las cosas como vienen y que no se debe echar de menos a los que no están, al final terminó explotando y reconociendo que es casi imposible mantener la entereza cuando semana sí y semana también tiene a más de media docena de efectivos pasando consulta médica.

El domingo fueron siete las bajas, ya que a última hora Paulo Oliveira también se cayó de la lista por unos problemas físicos. Y Rivera, quejado de molestias en el tendón de Aquiles, tuvo que jugar porque no quedaba más remedio.

Mendilibar terminó por explotar tras tener que afrontar el derbi con hasta siete bajas

Con la moral y las fuerzas en horas bajas, el club no ha concertado ningún amistoso de preparación

Y menudo papelón que le tocó desempeñar en el segundo partido que disputaba esta temporada. El de Zaldibar le encomendó la misión de hacer de Dani García y a Joan Jordán le correspondió disfrazarse de Gonzalo Escalante. Y los trajes les vinieron grandes. No por falta de calidad, porque ambos son dos de los jugadores de mayor destreza técnica, sino porque delante tenían a una tripleta central formada por Illarramendi, Zurutuza y Xabi Prieto, que hoy por hoy son de lo mejorcito que te puedes encontrar en la categoría.

Sin oler la pelota en el centro del campo, la gran damnificada fue la línea defensiva, que se cae como un castillo de naipes al menor soplido. Una vez más Mendilibar describió a la perfección a situación. «Estamos atenazados», dijo. Cada vez que el contrario de turno se acerca, Dmitrovic tiembla. No es el único, la afición armera también se estremece.

Y para colmo esa capacidad anotadora que sí tenía hace dos campañas con Borja Bastón, o el año pasado con Enrich y Pedro León contagiando su alegría y acierto al resto, no está y está tardando en exceso en llegar. Con solo seis goles a favor es prácticamente un milagro haber conseguido ocho puntos, pero a este ritmo el destino no se antoja muy halagüeño. La distancia respecto a los de abajo no hace más que reducirse y mientras tanto, equipos como Leganés, Getafe o el mismo Girona, llamados a pelear con el Eibar por quedarse en la categoría, caminan con moderada tranquilidad, fuera de momento de las quinielas de candidatos al descenso.

'Desconectados'

Y a todo esto llega un nuevo parón, el tercero de la temporada y el equipo está tan escaso de fuerzas que en esta ocasión no se ha concertado ningún amistoso de preparación como suele ser habitual cada vez que hay un descanso liguero. Como para arriesgar que más jugadores caigan como moscas.

El problema es que a la vuelta Mendilibar solo recuperará a Dani García, aunque al menos podrá contar en mejores condiciones con Iván Alejo, lo que le permitiría regresar a su sistema habitual en el que el juego se distribuye a través de los extremos y no de los carrileros. Por de pronto, hoy tienen descanso, porque en palabras del club, lo importante ahora es que «desconecten».

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