S.D. EIBAR

Ginés se despide del fútbol base

Los componentes del Infantil de Honor mantean a Ginés Quesada, tras el último encuentro.
Los componentes del Infantil de Honor mantean a Ginés Quesada, tras el último encuentro. / SANTI PÉREZ

Tras veinticinco años como segundo entrenador deja los banquillos del Eibar «muy satisfecho del trabajo realizado»

A.E.EIBAR.

Todo aquel que haya pertenecido a la cantera de la SD Eibar tendrá siempre un grato recuerdo de Ginés Quesada, de 57 años, una persona que ha ocupado el cargo de segundo entrenador en futbol-base eibarrés. Comenzó como monitor de los equipos escolares de La Salle y después pasó al Eibar, tras ser fichado por el director deportivo de aquella época, Javi Pérez, hoy en la Real Sociedad.

Como segundo recuerda los dos ascensos logrados por el Juvenil de Honor, pero especialmente le encanta seguir a los chavales y ver su evolución.

Es experto en resiliencia, esa famosa técnica de sobreponerse a las dificultades; no en vano cuenta con una notable capacidad humana de conexión con los chavales.

Su ilusión por el fútbol y por entrenar ha sido suprema. «Todo lo que he conseguido en estos 25 años en el fútbol base han sido satisfacciones. He disfrutado mucho. No me puedo quejar». El único momento de tristeza es la pérdida de algún partido en el último segundo, cuando veía a sus chicos sobrecogidos por la derrota. «Todo ha sido fenomenal. Sí es verdad que siento mucho ver a un niño llorar por la derrota. Esos son los peores momentos de un cargo como éste, pero me voy con unos recuerdos muy bonitos».

Igualemente, siente pena si algún equipo que ha trabajado mucho, como ha ocurrido más de una vez, no se ha podido clasificar y sí lo han hecho otros por suerte o por una decisión arbitral. «Me molesta más una situación injusta que pueda afectar a las emociones de los chavales, de las muchas que se dan en el fútbol, que cualquier otra cosa».

Por su mando han pasado jugadores como Ansotegi, «un chaval que a base de mucho trabajo vino de Markina y acabó jugando en la Real Sociedad, tras haberse forjado en el Eibar B. Tengo una gran relación con él». Otros jugadores fueron Ander Errasti, Arnaez, Ibarzabal... «Es bonito ver cómo van escalando y evolucionando. La ilusión que adquirieron en ir a un equipo superior y ver que se defienden bien es motivo de orgullo especial».

Sentarse en un banquillo siempre como segundo entrenador no le ha aburrido, sino que más bien le ha dado muchas alegrías. «Es un cargo muy necesario el de segundo entrenador porque cada plantilla requiere un elemento de conexión con la dirección técnica. Es como el papel de poli bueno, el que podría hacer el segundo entrenador y el de poli malo, el primer entrenador. Los chavales necesitan contar a alguien sus cosas, alguien que les anime y comprenda en los buenos y en los malos momentos».

No ha tenido grandes ambiciones, pese a que ha tenido que sacrificar muchos fines de semana y vacaciones. «Todo lo hago por hobby, y he disfrutado mucho de verdad. He conocido equipos de chavales y también a sus familias con un alto nivel humano », subraya.

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