S. D. Eibar

La falta de intensidad deja al Eibar sin recursos

David Lombán corre junto a Enrich en el campo de Atxabalpe. / FÉLIX MORQUECHO.

La incapacidad para generar ocasiones y su debilidad defensiva dificultan su situación

LETIZIA GÓMEZ EIBAR

. El Eibar no está bien. No es una reflexión personal sino una realidad que admite el propio José Luis Mendilibar, que no consigue dar con la tecla no ya para evitar que su equipo haya caído en una dinámica de derrotas abultadas, sino también para acabar con la imagen de impotencia e incapacidad que han mostrado en las últimas citas.

El Eibar no solo no genera ocasiones, sino que concede todas las facilidades del mundo para que los rivales las hagan y además las conviertan, pero lo peor es que al cuadro armero le falta la intensidad y la ilusión que sí ha evidenciado en las anteriores campañas, y sin sus dos mejores virtudes se convierte en un conjunto inocuo en ataque y endeble en defensa. En definitiva, es la víctima propicia para que los demás resuelvan sus problemas a su costa.

Sin confianza. La epidemia de lesiones que han asolado al vestuario armero han mermado el potencial del grupo y le han arrebatado la confianza que les había acompañado en la pretemporada. El técnico sigue sin escudarse en los que faltan para justificar la delicada situación que atraviesa el equipo, pero es obvio que los 18 que le quedan disponibles tienen mermada su autoestima. Y sin convicción, sin una seguridad en uno mismo, esa presión asfixiante que hasta ahora era de los rasgos que más carácter le daban a su personalidad ha desaparecido y han transformado a un Eibar rocoso, incisivo y que nunca se rendía en un rival inofensivo que se viene abajo en cuanto derriban su endeble defensa.

Signos preocupantes. La derrota ante el Celta dejó en evidencia a una línea defensiva que no termina de encontrar los mecanismos para cerrar su puerta. Pero al menos en ese partido, los azulgranas sí que mostraron cierta facultad para llegar al área rival y crear ocasiones, aunque no lograra concretarlas. Lo grave es que en el Estadio de la Cerámica no fue capaz ni de eso. El Eibar no supo qué hacer cuando tuvo el balón en su poder y solo fue capaz de hilvanar un par de acciones cuando el Villarreal se lo permitió porque ya disfrutaba de un triunfo que no corría peligro alguno.

Probaturas que no funcionan. Obviamente, el cuerpo técnico ya tiene detectados los principales problemas, pero todas las pruebas y experimentos realizados para solucionarlos han resultado fallidos. Tras la debacle sufrida frente a los celestes en Ipurua, Mendilibar revolucionó su retaguardia dejando en el banquillo a Paulo y Cote, dos de los cuestionados en este inicio de campaña, pero el inédito tandem formado por Arbilla y el debutante Lombán tampoco resultaron ser el remedio para curar la enfermedad. Tampoco ninguna receta le sirve para sanar la inoperancia de una banda derecha que sin Pedro León e Iván Alejo cojea ostensiblemente. Hasta seis jugadores han pasado por ese flanco y ninguno ha sido capaz de aliviar los males. Ese era el origen de la mayoría de los goles que se anotaron el año pasado y sin una aportación válida desde esa zona, los delanteros se convierten en meros adornos que tampoco aportan.

Estado físico. En la mayoría de los casos no aportan porque no les llegan balones que rematar y en otros porque, como es evidente al menos en el caso de Sergi Enrich, no está ni mucho menos en su mejor forma física. El balear arrancó la campaña aún mermado por la lesión que sufrió en el último partido disputado en la concentración de Austria y aún no ha encontrado el ritmo necesario para ser el jugador resolutivo de las últimas campañas. Pero él no es el único que no está como debiera. Arbilla también arrastra problemas físicos derivados de su lesión en el tendón de Aquiles y se vio claramente desbordado por los atacantes del Villarreal. Pero la lista no se termina aquí. Capa tampoco está dejando ver al futbolista portentoso de los últimos años y es otra de las razones que explican porqué la banda derecha no funciona. En ningún caso se está hablando de falta de compromiso y entrega, aunque lógicamente se espera mucho más de todos para poder revertir la situación.

La solución, en casa. La dirección deportiva ya está tratando de buscar fuera los refuerzos que necesita para cubrir la baja de larga duración de Fran Rico, así como la posible ausencia definitiva de Pedro León si finalmente tiene que volver a pasar por el quirófano. Pero hasta que Fran Garagarza pueda dotar a Mendilibar de más efectivos, al técnico no le queda más remedio que tratar de buscar soluciones con lo que tiene en casa. Y el gran problema es que dentro tiene lo justo de dónde tirar y la solución no se ve factible a corto plazo. De entre los lesionados solo Ramis y Gálvez tienen opciones de poder volver pasados los 15 días del parón, aunque el temor a que el balear recaiga por enésima vez seguirá estando presente en cada partido. Iván Alejo aún tardará al menos otro mes en estar disponible, aunque no parece que un joven recién llegado de Segunda pueda ser la panacea, de modo que el técnico y sus ayudantes van a tener que enfundarse la bata y hacer de psicólogos para recuperar la moral de los que están.

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