S.D. Eibar

Una factura demasiado cara para el Eibar por un punto que sabe a poco

Rubén Peña salta ante una entrada de Sidnei. En la caída se lesionó y hoy será operado. / MONCHO FUENTES
Rubén Peña salta ante una entrada de Sidnei. En la caída se lesionó y hoy será operado. / MONCHO FUENTES

El cuadro armero pierde a Orellana y Rubén Peña por lesión y, pese a recortar distancias respecto al Villarreal, cede la séptima plaza

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar regresó de A Coruña con la sensación de haberse dejado dos puntos perfectamente factibles que habrían supuesto un fuerte impulso para sus nuevas ambiciones europeas. El empate sumado en Riazor, el primero que los armeros rascan en ese estadio en su andadura en Primera, sirvió al menos para reducir a dos la distancia respecto al Villarreal, pero ha sido superado por el Girona, que ahora cuenta con un punto más que los azulgranas.

Pero con todo, eso no fue lo peor. Las lesiones siguen con su particular persecución a la plantilla eibarresa y esta vez los damnificados fueron Fabián Orellana, que tras retirarse con una evidente lesión muscular en la primera parte se confirmó que sufría una rotura fibrilar en el bíceps femoral de la pierna izquierda, así como Rubén Peña, que sí pudo terminar el choque pese a que se había producido una fractura en el metacarpiano de la mano izquierda. Ambos causarán baja ante el Real Madrid y probalemente durante más partidos, al menos en lo que concierne al chileno.

El fortunio del extremo resulta desolador, en especial tras ver sus lágrimas en el banquillo fruto de la impotencia de saber que su excelente progresión se iba a ver cortada en seco. Todavía falta por conocer los resultados de las pruebas que determinen el tiempo de recuperación que precisará, pero por experiencias anteriores con este tipo de lesiones será difícil verle de nuevo en el campo antes de un mes.

Él lo supo desde el mismo momento en el que botó el córner con el que se rompió. Se echó al suelo con la mano en el muslo y rápidamente pidió el cambio mientras maldecía su mala suerte. Después de su salida por la puerta de atrás del Celta hace ahora poco más de un año tras un encontronazo con Eduardo Berizzo, y tras pasarse toda la primera vuelta en blanco en el Valencia al no contar para Marcelino, el chileno había encontrado en Eibar la confianza que le había faltado de sus anteriores entrenadores y la oportunidad de erigirse en uno de los estandartes de su nuevo equipo.

Se había hecho con la titularidad tras disputar ocho de los nueve partidos que se han consumido desde su llegada y ya acumulaba tres goles, la asistencia a Inui en Riazor y parte del mérito de contagiar a los suyos de su ambición.

Juega a su favor el hecho de que haya una jornada de descanso dentro de tres semanas, pero tanto él como el club asumen que se perderá los próximos choques ante el Real Madrid y Levante, así como el derbi ante la Real posterior al parón. Será una baja muy sensible, pero Mendilibar cuenta con Pedro León e Iván Alejo para cubrir su ausencia, recambios de total garantía.

Pendiente del quirófano

Lamentablemente, Orellana no fue el único efectivo del plantel que salió trasquilado de Riazor. Rubén Peña terminó el partido sin aparentes muestras de haber caído lesionado, pero poco después el club emitió un parte médico en el que informaba que el abulense sufre una fractura en el metacarpiano de la mano izquierda. Está previsto que el jugador sea operado hoy.

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