S.D. Eibar

En estado de gracia: tres de tres

Sergi Enrich se acomoda para controlar el balón ante la presión del jugador del Espanyol, Mario Hermoso, ayer en el campo de Ipurua./MORQUECHO
Sergi Enrich se acomoda para controlar el balón ante la presión del jugador del Espanyol, Mario Hermoso, ayer en el campo de Ipurua. / MORQUECHO

El Eibar maniató al Espanyol y le superó en todas las escalas del juego desde el inicio del partido

J.A. REMENTERIA

Tres de tres, una metamorfosis para bien. Ni los más optimistas del lugar lo imaginaban. El Eibar hace un mes proyectaba la imagen de un equipo desangelado, triste, con expectativas pesimistas. Sin embargo, ahora está en estado de gracia. Tiene gol y no le marcan. Ayer la pena fue que la falta lanzada por Granero llevó el camino del gol porque Enrich, en su intento de repelerla, se la metió en propia puerta. Diez goles a favor y dos en contra en tres partidos consecutivos, con nueve puntos sumados. Son cifras extraordinarias, sin olvidarse de los 17 puntos que le colocan en una zona inmejorable, con una distancia sobre el descenso considerable que le permite maniobrar con calma precisa su futuro.

El Eibar vuelve a tener su esencia, ha recuperado su mejor versión. Me recuerda al de la pasada temporada; ya, por de pronto, volvió a lograr su primer gol antes del minuto diez. Kike García abrió la senda del triunfo. Con una agresividad propia de equipo ganador, con presión y trabajo abnegado de sus dos puntas, Kike García y Enrich. Me llamó la atención la producción de estos dos hombres que robaron balones y ayudaron a Dani García y Jordan de manera incansable. Excelente actuación de los citados, fue un cuarteto sólido que no dejó generar juego al rival. Valga como ejemplo que el segundo gol de Alejo fue en gran parte al robo y pase preciso de Enrich. Sin duda, Alejo firmó un gol de autor, tal y como le vino con el interior envió el balón al palo contrario. Un golazo de enmarcar en toda su elaboración y ejecución. El Eibar tiene gol, ha compensado todo el déficit que le acompañó en las once primeras jornadas, que fueron de una irregularidad contrastada, con un juego clarividente. Funcionan todas las líneas en sus asociaciones. La presencia de Alejo ha dado al equipo mordiente, el vallisoletano además de destacar por su conducción eficiente tiene visión. Si en la banda derecha Alejo viene brillando en las tres últimas jornadas, otro tanto sucede con Inui, el nipón fue una pesadilla, encara de manera endiablada el área del rival, lleva el esférico pegado para desequilibrar, aunque le falta esa última certificación con un pase preciso y letal.

El Eibar anuló al Espanyol cuando mejor estaba jugando con el segundo gol. El Espanyol buscó la espalda de los centrales Arbilla y Paulo, quiso sacar provecho con una dupla peligrosa como es la de Gerard y Leo Baptistao (este suplió a Sergio García al lesionarse a los cinco minutos), pero apenas tuvieron opciones. La zaga azulgrana se mostró sólida, bien en el juego aéreo y en apoyos, no concedió terreno en ningún momento. Lástima que Juncá se lesionara, se retiró aquejado de un problema muscular. En esta firmeza no puede pasar por alto hablar del portero Dmitrovic, que el poco trabajo que tuvo lo resolvió con solvencia, ni tampoco se puede obviar la falta por Arbilla, que fue el preludio del primer. El polivalente defensa es un lanzador de faltas efectivo, lo ha demostrado cuando asume ejecutarlas. Un partido pleno el realizado por el Eibar, seguro y superior. Líneas juntas, apoyos, desdoblamientos sincronizados y cambios de orientación salen a pedir de boca con una exhibición física que transmite poderío y confianza. Mendilibar ha encontrado el once que interpreta lo que quiere, la demostración está en las tres últimas jornadas que han supuesto una inyección de moral para afrontar el calendario que les espera de aquí al final del presente 2017. Han desaparecido los negros nubarrones y el horizonte se ve con una luz extraordinaría. Que siga así.

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