SD Eibar

Los errores se pagan

Dmitrovic trata de evitar que el balón se cuele en su portería ante Ramis, Capa y el levantinista Pazzini./MOISÉS CASTELL
Dmitrovic trata de evitar que el balón se cuele en su portería ante Ramis, Capa y el levantinista Pazzini. / MOISÉS CASTELL

El Eibar no hizo un buen partido, estuvo desajustado defensivamente y dio facilidades a un Levante que sacó mucho provecho

J.A. REMENTERIA

No fue el Eibar de otras ocasiones. En la noche de ayer consumó su tercera jornada consecutiva sin ganar, no tuvo las ideas claras, no fue ese Eibar de líneas juntas al que es difícil sorprender. El Levante encontró muchos espacios para llegar y para llevarse finalmente un partido que le supone un paso firme en su lucha por la permanencia.

La defensa armera fue un cúmulo de despropósitos, con Ramis y Arbilla erráticos, nada compenetrados. Tampoco es que los laterales, Cote y Capa, se lucieran. En el primer gol del Levante, Roger sacó petróleo entre Ramis y Capa y remató a la red una asistencia perfecta de Morales. Antes, Pazzini pudo adelantar a su equipo tras recibir en el área pequeña un mal despeje de Ramis. Menos mal que Dimotrovic sacó una mano poderosa.

El Levante aprovechó una de sus llegadas para adelantarse a un Eibar que sí, que ejercía presión pero sin profundidad. Salvo las individualidades de Alejo, que fue el jugador más entonado, no hubo nada reseñable. Jordán demostró que tiene llegada, estrelló el esférico en el larguero tras una asistencia de Pedro León. El catalán cae bien al área.

La zaga eibarresa no ofreció ninguna seguridad, estuvo desacertada

Esta derrota puede hacer que los armeros entren en tierra de nadie en la clasificación

El Eibar no me gustó, no basculó bien, no cerró. Al término del partido me dio la impresión que cada uno hizo la guerra por su cuenta. No es normal, sobre todo cuando se trata del conjunto armero, que nada más marcar el gol del empate tras un buen saque de esquina de Pedro León, peinada atrás de Jordán y Charles ganando la espalda a la defensa, el Levante sacara de centro y marcara el definitivo gol de la victoria. Balón largo que va a disputar Roger con Arbilla para que el defensa eibarrés ceda sin garantía alguna a Dimitrovic, éste muy bajo palos, para que Boateng se haga con el esférico, salve la salida del portero serbio y sentencie.

Un ejemplo de lo mal que estuvo especialmente Arbilla, errático a lo largo de todo el encuentro. En las últimas jornadas el navarro no hila fino. Ante el Madrid, en el primer gol de los merengues, tuvo su responsabilidad. En general la zaga del Eibar se sumó a la fiesta fallera valenciana.

El japonés Inui, que no jugó de inicio, tampoco agradó, no participó, ni ayudó a la hora de defender, no basculó como mandan los cánones. Pedro León tampoco marcó la diferencia. El Eibar acusa la falta del talento de Orellana. Ahora mismo no hay un hombre con la fluidez ofensiva del chileno y el equipo es previsible.

Tenía respeto a este partido, como a todos, pero a este en especial precisamente porque podía ser un punto de inflexión en la recta final de la temporada. Me preocupa que el equipo pueda entrar en tierra de nadie, que su transitar no tenga un objetivo concreto. Ha entrado en una fase en la que la convivencia con el vendaval de informaciones que atañen al futuro de la plantilla y del entrenador pueden resultar distractores.

El Eibar ha hecho la temporada, estará la próxima campaña en Primera, es obvio, pero de aquí al final de Liga debe tener unas metas y puede luchar por ellas, por Europa, por llegar a los 54 puntos de la liga pasada, por revalorizarse, una tarea en un estado emocional que entiendo no debe resultar fácil.

En el Ciutat de Valencia observé -una apreciación muy sujetiva, pero tengo que expresarla- a un Eibar no tan firme como en otras ocasiones, no tan centrado. Entramos en una semana de descanso, esperando a ese derbi ante la Real del 1 de abril en Ipurua, un partido que servirá para testar la capacidad de reacción de los azulgrana.

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