El gol de Enrich y los pases de Juncá

La contracrónica

Al delantero armero, que marcó en el Camp Nou, ha de servirle como catapulta personal para ir adquiriendo forma y sensaciones positivas

J.A. REMENTERÍA

No me quedo con el resultado. Interiorizo algunos aspectos positivos que considero gratificantes. Al menos para mí lo fueron ayer. Destacaría ante todo el gol marcado por Enrich a pase de Juncá y el remate que hizo a nada de comenzar el ariete menorquín que le fue repelido por el portero culé. Ese gol de Enrich tiene su dimensión, debe servirle de acicate. El Eibar tiene una gran dependencia de este jugador que aún no está en forma, le pesa como una losa su lesión en tierras austríacas que le restó pretemporada; poco a poco tiene que ir a más y su gol debe su catapulta personal.

Ya la pasada temporada destaqué a Juncá como un excelente asistente. Su pierna izquierda es un guante de seda. Tiene una precisión exquisita y lo demostró ante el Barça en la noche de ayer. En el caso del Eibar, el guarismo final debe ser una anécdota pasajera. Mendilibar dio la oportunidad de jugar a Juncá, entró en el programa de rotaciones de esta semana y, para más detalles, el gerundense además desesperó por momentos a Deulofeu en más de un mano a mano que mantuvieron ambos.

El Barcelona era consciente que su margen de error ante el Eibar podía tener un mayor porcentaje. Evidentemente, los equipos grandes ante un pequeño juegan con esa variable, no así si fuera un semejante. Para el equipo armero sorprender al Barça está a años luz. Su capacidad es muy limitada con respecto a la galaxia de estrellas de este rival. El Barça marcó los tiempos, jugó a ritmo acompasado ante un Eibar que acabó extenuado de correr tras el balón. El equipo de Valverde maneja el esférico como quiere y donde quiere, y más teniendo a un contrario del nivel del Eibar.

El Eibar tuvo una puesta en escena valiente, empezó apretando y con ocasión de Enrich, no se achantó ante un Barcelona que se topó con un penalti transformado por Messi que hizo mucho daño a los de Mendilibar. Fue un golpe bajo para los eibarreses. Fue un punto de inflexión para los armeros que se vieron destrozados en la segunda mitad con un Messi convertido una vez más en una apisonadora sin piedad. No tiene más historia este partido, una derrota ante un Barcelona que está en forma, que ve portería y que es letal.

Hay que cerrar página, mirar al duelo del domingo ante el Celta en Ipurua. Las dos victorias ante el Málaga y Leganés es lo más valioso del Eibar, esa es la verdadera batalla, la permanencia, y ante los vigueses hay que hacer valer el factor campo. La derrota ante el Barça que no quite el sueño, ni la ilusión. Ahora toca ir a por los pupilos de Juan Carlos Unzué.

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