SD Eibar

La enmarcada volea del capitán

Dani García, durante un entrenamiento en Atxabalpe. / MORQUECHO
Dani García, durante un entrenamiento en Atxabalpe. / MORQUECHO

Dani García vuelve por última vez como armero al escenario donde firmó el último de los tres goles que ha logrado con la camiseta del Eibar

L. GÓMEZ

El Eibar pisará hoy el mismo césped en el que el año pasado conquistó uno de sus triunfos más reputados desde que osó poner un pie en Primera División. Ganar a uno de los equipos pertenecientes a la nobleza era una de esas hazañas que, pese a rozarlas en varias ocasiones, se le habían escurrido de las manos hasta que el pasado 4 de febrero los armeros dieron la campanada al endosar un inapelable 0-4 al Valencia en un Mestalla atónito.

Fue la tormenta perfecta. El Eibar destapó el tarro de sus esencias ante un equipo ché que entonces temblaba en la zona baja de la clasificación y dejó goles para el recuerdo como el que Dani García rubricó con una espectacular e imparable volea desde fuera del área.

Enrich había inaugurado el marcador con un cabezazo en plancha a la media hora de juego y Adrián dio rienda suelta a la fiesta armera al transformar un penalti justo antes del descanso. Pero, sin duda, la imagen que resume a la perfección aquella tarde de gloria fue la del capitán colando el balón en la portería local con un zapatazo en el que puso el alma.

Abrió su cuenta en 2013 frente al Tudelano y se estrenó en Primera en el campo del Elche

Lo ha intentado en más ocasiones, pero esa volea supone el último de los tres goles que el jugador azulgrana ha logrado con la camiseta del Eibar. Para encontrar el primero que inauguró su escueto casillero hay que remontarse a la temporada 2012-13, la primera de su andadura en la entidad eibarresa. Fue él quien desatascó el choque ante el correoso Tudelano, al que finalmente los de Gaizka Garitano ganaron por 4-0 para sumar otro de los triunfos que catapultaron al Eibar a Segunda después de tres tentativas fallidas.

Se quedó sin marcar en la categoría de plata, pero pronto se pudo sacar la espina que se le quedó clavada ya que en la cuarta jornada de su debut en Primera estrenó su cuenta en la élite con otro trallazo desde fuera del área en el Martínez Valero de Elche, curiosamente cerquita de Valencia, su última conquista anotadora.

Y solo le quedan cuatro partidos para evitar que no sea el definitivo, ya que en cuanto el presente ejercicio llegue a su fin, el centrocampista de Zumarraga hará oficial lo que recientemente ya ha confirmado en una entrevista, su adiós al club armero.

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