S. D. Eibar

Varado por su ineficacia

Varado por su ineficacia
MORQUECHO

Un solitario gol de Guidetti da la victoria al conjunto vitoriano, que ya está practicamente salvado

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar está pidiendo a gritos que la Liga se acabe. Su lista de malos resultados no deja de engordar, esta vez alimentada con una derrota ante un Alavés que ha marcado en su único disparo a puerta, y que ha evidenciado de nuevo la nula capacidad anotadora de los azulgranas, que llevan más de 300 minutos sin encontrar la portería contraria. Y más preocupante aún, la escuadra armera no para de perder efectivos por el camino y ahora se expone a quedarse sin Arbilla y Orellana, que se retiraron con unas molestias musculares cuyo alcance están por determinar.

El problema no es tanto que el sueño europeo se haya revelado de nuevo como un objetivo reservado para equipos más poderosos. Lo que realmente inquieta es que el Eibar está completamente varado, atrapado en un mar de ineficacia y que la repetida cantinela de querer acabar lo más arriba posible no está resultando un aliciente suficiente para evitar una caída en picado que está desluciendo una temporada que iba para nota.

Un suplicio

Por de pronto, el Eibar ya ha caído por debajo de la décima plaza que pretendía proteger y todos los que le persiguen, a excepción del Levante, se han situado a tiro de piedra. El cansancio, los nervios y la precipitación están haciendo mella en los azulgranas, pero es su falta de acierto la que está lastrando por completo una recta final de temporada que se está haciendo eterna y tortuosa.

Porque lo que ha vivido el Eibar y, en consecuencia toda su afición, ha sido un auténtico suplicio. Ha sido un querer con lo justo y un no poder en absoluto. De nada le ha servido tener un 67% de la posesión del balón, realizar 21 disparos por los dos que ha hecho el Alavés en todo el partido, y disponer de hasta 12 saques de esquina, 11 de ellos en la segunda mitad.

Mientras que Guidetti ha aprovechado la 'caraja' inicial de los eibarreses para regalarse el gol del triunfo a los cinco minutos en el día de su vigesimosexto cumpleaños, los de Ipurua se ha dado de bruces con una puerta que no se ha querido abrir para ellos.

No ha sido por falta de intentarlo, porque Pedro León ha mandado dos disparos cargados con veneno que Pacheco ha repelido con dos paradas antológicas, y también Kike García ha podido haber puesto fin a la sequía anotadora con un cabezazo hacia atrás que se ha marchado por encima de la portería para desesperación de un delantero conquense que ya no sabe que hacer para acabar con su mal fario.

Que ese remate peinado hacia atrás no haya entrado era como para pensar que el Alavés había activado un escudo invisible que repelía todos los balones que conseguían superar el muro de contención que han formado Laguardia y Ely en el centro de la zaga. Han sido como un frontón contra el que un Eibar empeñado en colgar balones al área se ha chocado una y otra vez durante los 85 minutos que han pasado desde que Guidetti les ha despertado de un sopapo a los cinco minutos de juego.

En realidad, el asedio armero se ha reducido más bien a lo que ha durado una segunda mitad en la que ha dominado de cabo a rabo, porque en la primera apenas sí ha mostrado capacidad para intentar devolverle el golpe a su rival.

Los planes iniciales de Mendilibar se han ido al garete nada más comenzar y a su equipo le ha costado rehacerse y convencerse de que lo que había empezado mal, pudiera acabar con un final feliz. Pero los únicos que han conseguido arrancar una sonrisa a los seguidores eibarreses han sido los payasos de la asociación Algaraklown, que han amenizado un descanso bienvenido tras un primer round lleno de bostezos, suspiros y gestos de desesperada resignación.

Al margen del gol que el sueco del Alavés ha marcado tras una excelente jugada personal de Rodrigo, lo único reseñable ha sido el misil que Pedro León ha lanzado desde unos 30 metros de distancia y que el meta albiazul ha repelido a córner con una estirada de esas que suelen quedar magníficas en las fotos.

Tras el fiasco en el Benito Villamarín, Mendilibar ha probado una fórmula con matices diferentes para tratar de descubrir el camino hacia una victoria que se resiste desde que el pasado 28 de febrero su equipo ganara y además convenciera ante el Villarreal (1-0).

0 Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Arbilla, Ramis, Juncá; Dani García (Jordán, min. 69), Juncá; Pedro León Orellana (Iván Alejo, min 84), Inui (Capa, min. 77); Kike García

1 Alavés

Pacheco; Martín, Laguardia, Rodrigo, Duarte; Pina, Manu García; Sobrino (Alexis, min. 85), Ibai (Munir, min. 80), Pedraza (Wakaso, min, 72); Guidetti.

Gol:
0-1: min 4. Guidetti.
Árbitro:
Alberto Undiano Mallenco, del comité navarro. Amonestó a los azulgranas Juncà (m. 44) y Arbilla (m. 77), y al alavesista Martín (m.51).
Incidencias:
5.754 espectadores, entre ellos más de 300 seguidores albiazules que no cejaron de animar a su equipo en ningún momento. Los armeros, en cambio, necesitaron de la ayuda de los payasos de la asociación Algaraklown para poder esgrimir una sonrisa.

Con el fin de dotar a la banda izquierda de una mordiente que ha ido perdiendo a marchas forzadas, ha optado por dejar fuera de la convocatoria a Cote, que ha sido titular en los últimos 15 partidos, para apostar porque Juncà formara tándem ofensivo con Inui, de vuelta en el once tras ser suplente ante la futura afición que le aplaudió en Sevilla.

También ha modificado la posición de Orellana hacia la mediapunta, con la pretensión de exprimir al máximo el juego interior del chileno que tan buena impresión ha causado hasta que cayera lesionado en Riazor a primeros de marzo. Y también ha introducido una sutil pincelada al emparejar a Diop con Dani García. Pero el Eibar no ha aparecido por ningún lado. No se ha visto ni la intensidad que caracteriza a este equipo y ni su capacidad para generar peligro por las bandas.

Asedio infructuoso

Llegado el ecuador del partido, no es de extrañar que muchos se hayan planteado marcharse a degustar unas rabas e intentar aprovechar los escasos rayos de sol que aparecían y desaparecían constantemente, pero aunque ni el marcador ni la sensación de impotencia variaron, al menos sí que se ha visto a un Eibar más decidido a intentar cambiar su suerte.

Ha estado muy cerca de conseguirlo Pedro León, con una falta botada desde el lateral izquierdo que de nuevo Pachecho ha desviado a córner evitando que el murciano marcara.

El Eibar ha tratado de reventar el cántaro a base de colgar balones en el área, pero los que no han salido rebotados por los cuerpos de los albiazules, se han marchado fuera como el cabezazo de un Kike García que aún estará pensando cómo se le pudo escapar semejante ocasión.

Hasta Orellana ha parecido cogerle la medida a su rival y sus incursiones han recordado a las que ha propiciado cuando se ha estrenó con la camiseta armera, pero cuando más cerca se veía que una de sus arrancadas pudiera fructificar, el chileno ha pedido el cambio al sentir unas molestias. Y para colmo, en el último minuto Arbilla ha sentido un pinchazo en la parte posterior del muslo derecho que pinta a lesión para varias semanas.

Nada, ni la entrada de Jordán, ni la posterior inclusión de Capa e Iván Alejo, este último llegando al minuto 85, han logrado alterar el desenlace final, que deja al Eibar tocado a falta de seis partidos para el final.

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