El Eibar vuelve a creer en sí mismo

Charles e Iván Alejo fueron dos de los destacados en el partido del lunes en Ipurua. / FÉLIX MORQUECHO
Charles e Iván Alejo fueron dos de los destacados en el partido del lunes en Ipurua. / FÉLIX MORQUECHO

La goleada ante el Betis devuelve la confianza a un plantel armero que rescató sus armas para poner tierra de por medio sobre el descenso

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar venció y convenció. Una victoria puede no ser suficiente para acabar con todas las dudas que habían conducido al cuadro azulgrana al filo del abismo, pero la goleada ante el Betis (5-0) y, sobre todo, la forma de conseguirla le devuelven la fe en sí mismo.

Después de siete partidos consecutivos dejando al descubierto carencias que hacía mucho tiempo que no se veían por estos lares, el conjunto de Mendilibar volvió a ser el que era, un equipo sin complejos, valiente, ambicioso, intenso y expeditivo. Es lo que pidió el técnico y sus jugadores le brindaron una noche mágica para firmar el triunfo más abultado de la historia de la entidad armera en Primera.

Sería un error caer en la trampa de pensar que todos los problemas que parecían insalvables hace solo una jornada atrás en Anoeta se hayan solucionado de un plumazo, pero la solvente victoria ante los verdiblancos refleja que el plantel cuenta con un potencial que muchos ponían en duda.

Alejo ni marcó ni ganó él solo el partido, pero propició que el Eibar recuperara su personalidad

De tocar fondo en el derbi al festival anotador de Ipurua han transcurrido dos semanas de mucha reflexión y de noticias contrapuestas que en lugar de menoscabar su confianza han despertado el coraje de un equipo conjurado para empezar a dejar de sufrir.

El efecto Iván Alejo

En vez de compadecerse por la mala suerte que supone perder a Pedro León para al menos otros dos meses, el Eibar se ha cargado de ilusión con el regreso de Iván Alejo, clave en la metamorfosis sufrida por los eibarreses. El joven pucelano ni marcó ni ganó él solo el partido. Pero su recuperación permitió que el equipo rescatara su intensidad, su presión asfixiante, su velocidad por los flancos y su capacidad goleadora. En definitiva, su esencia.

Aunque un gol nada más arrancar, por muy en propia puerta que fuera, siempre allana el camino, el Eibar no marcó otros cuatro solo por las facilidades ofrecidas por un Betis casi apático. Los armeros ahogaron a los verdiblancos en su salida del balón, se movieron con celeridad y fabricaron los centros al área que propiciaron el acierto que tanto se echaba de menos.

En cuestión de 80 minutos, el casillero anotador del Eibar pasó de los seis pírricos goles de los once partidos anteriores a casi doblar esa cantidad, demostrando así que a los arietes armeros no les faltaban ni olfato ni calidad, sino buenos servicios que rematar. Alejo, Inui, Juncà y Capa los proporcionaron y Charles, por partida doble, Enrich casi y Escalante los aprovecharon para regalar una noche inolvidable a una afición que no había perdido la esperanza pero sobrellevaba con preocupación la mala racha de juego y resultados.

Alas de cara al derbi

El Eibar toma aire. De verse con el agua al cuello y con el Málaga a un solo punto, ha puesto ahora tierra de por medio respecto al descenso en vísperas de rendir visita a un Alavés al que puede dejar a ocho puntos si sale victorioso de Mendizorrotza. Al Eibar le han salido alas antes del derbi mientras que al cuadro babazorro se las cortaron en Getafe (4-1) con una goleada que ha hecho mella en el vestuario albiazul.

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