SD Eibar

Una manita de oro de un Eibar que apunta a Europa

Los jugadores del Eibar celebran uno de los goles del Eibar. /Morquecho
Los jugadores del Eibar celebran uno de los goles del Eibar. / Morquecho

Comandado por un Orellana estelar, el Eibar pasó como un rodillo sobre un Sevilla que se queda a un punto

LETIZIA GÓMEZ

Que nadie se frote los ojos, porque el 5-1 que lució el marcador de Ipurua ante el Sevilla fue tan real como los 32 puntos que sitúan a un Eibar colosal a solo un punto de los hispalenses y con el gol average claramente a favor de los armeros.

Hubo tanto que aplaudir y tantos botes de alegría que dar, que nadie, salvo el Sevilla y el centenar de seguidores que le acompañaron, sintió el frío reinante y sí el ardor de un equipo armero que apunta a Europa con otra manita equiparable a la que le endosó en noviembre al Betis y que supuso el inicio de esta imparable trayectoria.

Con la confianza reforzada pese a un impás de tres partidos sin ganar, el Eibar demostró que no se conforma solo con el premio de quedarse un año más en Primera. Exhibiendo unas credenciales que empiezan a asustar, pasó como un rodillo sobre un equipo al que nunca había podido superar y manda un claro aviso a los demás navegantes. Este equipo se ve capaz de todo, por mucho que se resista a cambiar el nombre de su objetivo.

Con un Orellana estelar por la derecha y la precisión de Cote por la izquierda, el Eibar desmoronó a su rival uN VENDAVAL

El chileno exhibió unas credenciales que evidencian una calidad que marca la diferencia A otro nivel

Aun con un inapelable 5-1 en el marcador, los armeros persistieron hasta el pitido final insaciable

Tiene todo lo necesario para aspirar a engrandecer su historia. Tiene una idea muy clara y, por lo que se ve, muy difícil de contrarrestar. Tiene calidad a borbotones, ilusión a raudales y esa poción de suerte que favorece a los que son valientes. Y todo ello bien combinado es lo que le permitió encauzar su cita mañanera con un gol de bandera de Kike García a los 38 segundos de partido, cuatro segundos más rápido que el madrugador primer tanto de Inui en otra goleada ante el Girona. Tocado por una varita desde que asumió la labor de hacer olvidar por completo a Sergi Enrich, el conquense se doctoró con una incursión por la izquierda y un potente disparo que dobló hacia atrás las manos del meta sevillista. Fue solo el primer mordisco del pez chico al grande. Después se lo comería vivo en otros cuatro bocados. Desconcertado por una gélida ráfaga que le dejó paralizado, la escuadra blanquirroja no encontró cobijo en el que guarecerse del vendaval de juego y goles que se le vino encima a partir de ese momento.

Orellana sopló y el pentacampeón de la Europa League se derrumbó como un castillo de naipes. Todos brillaron, pero el chileno demostró que está a otro nivel, lo que lleva a preguntarse cómo es posible que Marcelino le abriera la puerta de salida hacia el Eibar. Solo cabe darle las gracias a él y al que ha estado más vivo que nadie para traerle.

Para enmarcar

Él fue el que culminó con un disparo seco la acción del segundo gol, que es para guardarlo grabado. De un despeje defensivo, el conjunto azulgrana armó una contra que puso en pie a todo Ipurua pañuelo en mano pidiendo la oreja y el rabo. Todo fue para enmarcar, desde el control rechace de Rubén Peña que Charles controló con el pecho casi en la frontal del área. El sutil pase que le regaló a un Inui que se internó en el área con la intención de acabar la acción. El estrafalario toque del japonés hacia Cote cuando vio que se quedaba sin opción de disparar. El caviar lo puso el asturiano con un recorte hacia atrás y un pase maestro con el exterior al que Orellana le puso su firma con un remate imparable.

Con solo esos dos goles el triunfo ya habría sido impresionante, pero la fiesta con el aroma a anís que desprendían los 7.000 sanblases que el Eibar regaló a los espectadores no había hecho más que empezar.

Un penalti muy subjetivo

Y eso que el colegiado tinerfeño Trujillo Suárez puso bastante de su parte para tratar de arruinársela inventándose un penalti por una mano de Dani García. La tenía pegada al pecho, no como Umtiti frente al Alavés. Al Barcelona no se le señaló y al Eibar sí. Urge una unificación de criterios que evite que las decisiones se tomen con un criterio subjetivo.

Fue la única forma que el Sevilla encontró de marcarle un tanto al Eibar por medio de Sarabia, pero ni con regalos escapó el Sevilla a su cruel destino. Por bandas, por el centro, por abajo y por arriba. Los armeros fueron superiores en todo. Sus recursos son muchos y muy variados. Para explotar las acciones a balón parado dispone de Cote, que poco después de la asistencia que le sirvió a Orellana, volvió a mostrar su toque preciso para enviar un balón al corazón del área para que Ramis elevara el tercer tanto al marcador con un cabezazo marca registrada.

En el descanso, el público no daba crédito al espectáculo que acababa de presenciar. Había visto la primera parte más brillante de toda la andadura de su equipo en la máxima categoría ante uno de los colosos del grupo y estaban henchidos de orgullo. Y por si fuera poco, el Eibar les brindó una doble ración de disfrute que invita a pensar en que Mendilibar ha encontrado el remedio para curar el mal de altura que les afectó en la pasada campaña.

Una de las sustancias puede ser sin duda la ambición que gasta Orellana, que aun cansado por la gran exhibición que había hecho hasta entonces, aprovechó una indecisión de Pareja justo cuando el partido rondaba por el primer cuarto de hora para robarle el balón, adentrarse en los dominios de un cuestionado Sergio Rico y, tras recortarle en su salida, levantar al público de sus asientos al anotar a placer un doblete que suponía el cuarto tanto de este glorioso día de San Blas.

Pero aún hubo más. Arbilla no quiso ser menos que su pareja en el eje de la zaga y en cuanto vio que el árbitro señalaba una falta en la frontal del área, ya dibujó en su cabeza por dónde se la iba a colar al desesperado portero sevillista. Cuando se está bien, los disparos van allí donde apuntas, y cuando se está mal, como le pasa a Sergio Rico, casi que te la metes tú mismo, así que entre uno y otro acabaron por alojar en la portería el quinto y definitivo tanto. De haber hecho falta otros tres, el Eibar los habría logrado. Siguió a lo suyo sin conformarse con un resultado que, además de al propio Sevilla, debe preocupar a muchos.

El Atlético salió vivo por los pelos, pero después de haber visto como despedazaba al cuadro hispalense dan ganas de que el siguiente pase cuanto antes. Eso sí, antes de intentar una nueva hazaña ante el Barcelona, hay que rendir visita al también sorprendente Leganés.

5 Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Arbilla, Ramis, Cote; Dani García, Diop (Jordán, min. 80), Alejo (Orellana, min. 55), Orellana (Capa, min.87), Kike García, Inui; Charles (Escalante, min. 74)

1 Sevilla

Sevilla: Rico; Layún, Pareja, Lenglet, Escudero; Sarabia (Navas, min. 74), Roque Mesa (Banega, min. 52), Nzonzi, Nolito; Sandro (Muriel, min. 65), Ben Yedder.

Goles:
1-0, min.1 Kike García. 2-0, min 16. Orellana. 2-1, min 21, Sarabia (p). 3-1, min. 31 Ramis. 4-1, min. 61 Orellana. 5-1, Arbilla, min 82
Árbitro:
Trujillo Suárez. Amonestó por el Sevilla a Pareja y Roque Mesa
Incidencias:
5311 espectadores en un Ipurua que celebró el día de San Blas regalando una torta típica eibarresa a todos los espectadores.

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